Wednesday, December 13, 2017

El Petro

El Petro ¿engendro o panacea?
En una economía funcional una moneda sirve como depósito de valor, como medio de intercambio y como unidad de cuenta.

En la economía disfuncional que hoy vivimos en Venezuela un billete no sirve como depósito de valor. Si trece billetes de cien eran necesarios para comprar hace un año un café, ciento treinta son necesarios hoy. Billete que se guarda, billete que se pierde, sabe todo el mundo.

A Cup of Coffee

Los billetes tampoco sirven como medio de intercambio: simplemente no se consiguen. En los cajeros externos de los bancos rara vez hay efectivo; y cuando lo hay solo se nos dispensa un monto máximo de diez mil bolívares, a duras penas suficiente para comprar una empanada. En los cajeros internos de los bancos los montos también están limitados: a menos que paguemos una jugosa comisión a las mafias que se aprovechan del caos. (Es verdad que después de largas colas los viejitos podemos en algunos casos cobrar la pensión del seguro social, pero esto no nos salva del todo de la locura: como no hay billetes de baja denominación para dar vuelto, los comerciantes casi nunca pueden aceptar los billetes de cien mil.)

Tampoco sirven los billetes como unidad de cuenta: los precios varían tan rápido que es difícil hacerse una idea, en bolívares, del valor de las cosas; la gente en la práctica usa el dólar como indicador de valor, como unidad de cuenta. Y es aquí donde la negligencia criminal de la autoridad monetaria nos acribilla: en ausencia de una asignación racional de divisas por parte del BCV, carecemos de una tasa de cambio oficial para el dólar, carecemos de una tasa de cambio creíble quiero decir. La carencia de una tasa de cambio oficial creíble abre la puerta a Dolar Today, una simple página web que en la práctica determina el tipo de cambio del dólar —y como consecuencia determina el nivel de precios—.

En medio de este despelote que el gobierno ha propuesto una nueva forma de moneda, presunta criptomoneda: el Petro.

¿Pero podría en la situación actual funcionar este Petro? Es difícil. Ninguna moneda funciona y sobrevive si el público no tiene confianza en el ente que la emite: en el caso del Petro el gobierno actual de Venezuela: el mismo gobierno que nos trajo el despelote que describimos arriba.

¿Sería racional, consistente con la realidad, esperar que el público confíe en este nuevo engendro de Maduro y su equipo económico?

Thursday, November 09, 2017

Niños que Comen de la Basura

Naturalización del desastre en Venezuela
Ayer mi esposa y yo vimos dos niños comiendo de lo que encontraban hurgando en la basura.

Que en los últimos tiempos en Venezuela mucha gente se alimenta de los desechos es una realidad conocida, documentada por fotografías y vídeos, usada como tema de propaganda política: es casi un cliché. Aún así, una cosa es lo que conocemos a través del discurso, otra lo que perciben directamente nuestros sentidos; lo que vimos ayer de cerca, con nuestros propios ojos, nos conmovió.

Uno de los niños, ya adolescente, bebía los restos de un líquido en una botella que había sacado de una bolsa de plástico; bebía con naturalidad, como quien bebe sentado en la mesa un vaso de jugo de melón, como quien cena en su casa después de un día de trabajo. Que el niño bebiese con naturalidad no tiene por qué sorprendernos siendo el comer natural, función universal de todo lo que está vivo: come la gente, comen las tortugas, comen los fagocitos, comen —podría argumentarse— hasta los virus. Pero así como el comer es natural también lo es su función opuesta: el excretar, expulsar de un organismo los residuos de las funciones de la vida. Es excreta de la sociedad la basura, residuo de la vida social, y en cuanto a excreta es tóxica para el cuerpo social; por eso nos produce asco, un sentimiento que nos alerta del peligro que cobija lo asqueroso, que nos impulsa a alejarnos de algo que siendo ponzoña nos puede dañar.

Así como la basura nos da asco, en contraposición la presencia de otras personas nos genera empatía, el impulso biológico a identificarnos con ellas; excepto cuando son el enemigo.

Los niños que vimos ayer comer de la basura son como nosotros, podrían ser nuestros hijos, o nuestros nietos —no son el enemigo—. Verlos cenar basura nos conmovió porque la empatía nos hizo sentir con ellos el conflicto, la humillación, la tragedia, de tener que conjugar el comer con el asco: de ver disminuida la dignidad.. Y siendo la tragedia es en última instancia una cercanía a la muerte, la empatía disparó en nosotros el también biológico impulso de actuar para sobrevivir —en mí de aniquilar al enemigo y en mi esposa, siendo madre; fuente de vida nueva y alimento, de romper a llorar—.

Yo por mi parte, mientras viva, no voy a olvidar quien es el enemigo: el asqueroso y despiadado enemigo que nos ha llevado a alimentarnos de nuestra propia excreta.

Wednesday, September 27, 2017

Venezuela, Consenso de Washington y Dogma Neoliberal

Aprender a aprender de la realidad
El Consenso de Washington es la expresión concreta del dogma político neoliberal.

Ronald Reagan, en los Estados Unidos, y Margaret Thatcher, en el Reino Unido, fueron en los años 80 apóstoles excelsos y sumos sacerdotes del dogma neoliberal —Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, su monaguillo, su "perro simpático que no genera problemas"—.

El Consenso de Washington es el nombre que se da a un paquete de medidas económicas orquestadas —en sintonía con el dogma neoliberal— por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

En 1989 este paquete del Consenso de Washington, el paquete neoliberal, fue aplicado en Venezuela. ¿Qué nos trajo? Nos trajo el Caracazo. Nos trajo después a Hugo Chávez Frías —quien a su vez nos dejó como legado a Nicolás Maduro, su hijo dilecto—.

En un intento de mitigar las consecuencias negativas de su implementación, a finales de los años 90 el Consenso de Washington fue ampliado para incluir entre sus políticas el combate a la corrupción, la reducción de la pobreza y la protección de los sectores vulnerables. Aún así, hoy se le considera muerto.

En 1998 Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, introdujo un conjunto de ideas que se conocen como el Post-Washington Consensus, “Más Allá del Consenso de Washington”. Para Stiglitz el Consenso de Washington fracasó porque "la simple liberalización de los mercados no es suficiente para garantizar su operación efectiva, particularmente en los países subdesarrollados. La existencia de asimetrías de información, que impiden a los mercados asignar recursos eficientemente, y la carencia de sistemas institucionales completos y y eficientes que mitiguen estas asimetrías, son las causas de esta insuficiencia”.

El gobierno actual ha reducido a polvo cósmico la precaria base institucional que teníamos. Caracterizan hoy la praxis gubernamental la extorsión abierta, la apropiación indebida y el uso crudo de la fuerza para proteger ilegítimos intereses particulares. Podemos decir, sin exagerar, que el pranato penitenciario ha surgido como paradigma institucional.

Detener esto es necesario, pero no es suficiente. Como sociedad tenemos que aprender a aprender de la realidad. Y aprendiendo de la realidad tenemos que evolucionar —mirarnos nostálgicamente el ombligo es contraproducente—.

Aquellos vientos trajeron estas tempestades, no lo olvidemos.

Friday, September 22, 2017

Los Cuentos que el Fuego Había Contado

Dialecto de lo incandescente
A la medianoche
el fuego de anaranjado se volvió brasa de rojo.
En la madrugada
se volvió gris. Se acostó entre las cenizas.

Al amanecer
el bosque era brillantes de escarcha y alfileres de frío.
Los viajeros dormían
acurrucados en la tienda de campaña.

Cuando el viento del lago voló,
cada uno despertó y se sentó
en el calor del rescoldo –
callado– como esperando

de día
los cuentos que el fuego había contado
de noche.
    El fuego tranquilo dormía.

A las diez
con una rama revolvieron las cenizas.
El fuego otra vez
levantó su voz, siguió su historia.

Wednesday, September 20, 2017

El Bigote Farsante en la Televisión

Fenomenología de la palabra desquiciada
–Se tiraron dos y la plegaria
    dijo la locura
¿Dónde comienza el mundo—termina la palabra?
–En el principio era la palabra
La palabra era y el miedo
Eran también hambre
    dolor y deseo
    pinchazo ardiente de la avispa afilada

–Padre ¿por qué me has abandonado?
    Y estalló el cielo y llovió dolor de hiel
    Demonios azules sacudieron sus lenguas lascivas
    Clavaron sus tridentes en las nalgas de los pecadores
    estrangularon a los curas borrachos

–Era la magia la palabra
el mundo que no es mundo –ilusión
ansiedad detrás del telón en la diégesis de un suplemento–
la pinche palabra pueril de la pinche basura
que se tragó al jardín
–No podeis servir a la palabra de Dios y a Mammón
    el bigote farsante parlante en la televisión–
palabra de Mammón

Thursday, September 14, 2017

Vivo en el Café

Sustancia y espíritu del espabilar
Vivo en el café,
en el descenso granuloso
desde la bolsa hirviendo hacia la cafetera
de peltre blanco y acentos azul marino.
Despierto al azul dulce de la llama de la hornilla de kerosén
en penumbras amarillentas de Catia.

Vivo en el café
en la nostalgia oscura
de la casa undulante de bahareque
debajo de la calle que lleva al puente
que brinca sobre el murmullo del río en la mañana
fresca todavia de San Juan de los Morros.

Vivo en el café
en la humedad lasciva
de un verano en el Norte de Indiana
en los unlimited refills de la cafetería
construída de sueños de Irlanda –nostalgia de los hombres blancos
que desangraron los árboles de una selva tropical–.

Vivo en el café,
en el olor caliente
del marroncito de a medio que en la panadería
sorbo tras sorbo canta el maestro de solfeo
de la Casa de la Cultura,
a una cuadra de la Iglesia de Petare.

Vivo en el café
busco significados, razones,
razones reptilianas: dolor de peligro
roces de ayuntamiento, contento de alimento.
Me pregunto si busco también el regreso a la muerte.
    En otra vida busqué a Dios.

Sunday, August 20, 2017

En el Mar un Ángel

Aún los ángeles anhelan mirar
Desde cirros y nimbos
y azules
a la iglesia de tejas
de tierra

cerro arriba de la mar,
bajo el sol,
descendió en alas mudas
un ángel.

    Resonó entonces de las campanas
    el bronce
    llamando a la misa de los muertos.

Del viento
los dedos ligeros rozando su piel,
el ángel

se imaginó hombre. Caminó entre piedras
y cactos
hacia la puerta, la gente y la oscuridad.

 De negro
 una mujer se acercó.
 Susurró

    desde tiempos lejanos.
    –Yo soy tu madre.