Tuesday, March 21, 2017

Muerte en Sabana Grande

Cuando la realidad se trastoca en horror
Anoche ví Hidden, una película de terror en la cual una pareja y su hija pequeña se esconden en el espacio confinado de un refugio subterráneo. Afuera amenazan los que respiran, unos seres indefinidos que no deben siquiera ser nombrados. La vida de la familia transcurre en un esfuerzo de preservar algo de normalidad en medio de la claustrofobia, aún a costa de escaparse hacia la fantasía. Cuando, como es inevitable, llega el desenlace y los que respiran irrumpen en el refugio, comprendemos la realidad: los monstruos, los infectados con un virus que les ha convertido en una suerte de zombies, son el hombre, la mujer y su hija. Los que respiran son agentes del Estado, que protegidos de la infección con máscaras para respirar, tienen como tarea buscar y neutralizar a los infectados.

Ayer en la madrugada una banda de niños de la calle asaltó y dió muerte a puñaladas a dos funcionarios de la Guardia Nacional cuando salían de una tasca en Sabana Grande. El hecho es monstruoso, ¿pero quiénes son los monstruos? ¿Son los niños de la calle que como animales de presa, como depredadores, salen a cazar de madrugada? ¿O son los que respiran, los agentes del Estado cuya función sería proteger a la sociedad?

Hidden explora dentro de un mundo fictivo una contradicción inherente a toda sociedad real. El Estado tiene que ser al mismo tiempo protector y asesino. Esta oposición, bajo condiciones normales reprimida, confinada al inconsciente colectivo, es expresada en la película como ficción, como un horror que no nos pertenece. Y que sin embargo también nos pertenece, porque si no, ¿por qué sería un horror?

Pero lo que ocurrió ayer en la madrugada no está restringido en Venezuela al inconsciente colectivo: forma parte de la realidad cotidiana, esa que debemos enfrentar explícitamente todos los días. ¿Qué hacemos? ¿Dejamos que continúe borrándose la frontera entre inconsciente y consciente, nos resignamos a sucumbir a la psicosis colectiva?

La respuesta es no, definitivamente no. Es un imperativo –como individuos, como miembros de la raza humana, hasta como simples seres vivos– enfrentar conscientemente la realidad, con todas la fuerzas que seamos capaces de juntar.

El mito, el absurdo, el deseo irrestricto, son parte esencial de la condición humana. Pero si queremos trascender el horror tendremos que contenerlos: en un contrato social serio, realista y razonable.

Saturday, February 25, 2017

Era de la Rapiña

Cuando la violencia es centro de la vida
Los seres humanos nos debatimos entre entre el instinto de protegernos mutuamente y el instinto de ver al Otro como presa: el instinto de la rapiña.

En Venezuela, como nunca antes desde que tengo uso de memoria, la rapacidad domina las instituciones públicas y privadas, y la calle.

Quedan espacios para la cooperación: sobre todo a nivel de algunas familias que se niegan a perder su capacidad de amar, a reducir su intersubjetividad a la dinámica del perro come perro.

¿Hay esperanza?

Siempre la hay, aunque hoy brille como una débil candela a merced del huracán, aunque vivamos en la era de la rapiña.

Tuesday, January 10, 2017

Sobrevivir en Venezuela

Vislumbre de nuestra realidad
Hoy tuve la oportunidad de conversar con dos señoras que hacían cola para comprar papel higiénico y pasta de dientes. Una tenía un bebé en sus brazos, otra tenía dos. Pregunté.

—¿Cuánto tiempo tienen que esperar aquí?

—Hasta que salga la mercancía —contestó la más joven.

—¿Pero cuánto tiempo es eso? —insistí.

—Puede ser hasta las tres, hasta las siete de la noche –contestó la otra. Eran las nueve de la mañana.

—¿Y los niños tienen que aguantarse esto?

—¿Y que otra cosa podemos hacer?

La brutal realidad que vivimos los venezolanos nos ha reducido a masa inerme, a simple agregado de personas ocupadas en sobrevivir.

El gobierno arroja migajas para apaciguar y entretener. Mientras tanto continúa, incólume, su saqueo despiadado de los recursos de Venezuela.

Thursday, September 08, 2016

Hidrocapital

Carta abierta
Ciudadanos
Evelyn Vásquez, Presidenta de Hidrocapital
Wilmer Mora, Gerente del Acueducto Metropolitano
Belkys Caicaguare, Responsable del Area 5

Me dirijo a ustedes, presuntos responsables del servicio de agua potable en El Hatillo, en concordancia con mis intereses económicos y sociales como usuario de tal servicio.

En mi casa tenemos más de una semana sin agua.

Esta brutal negligencia, señores, constituye un acto de violencia física y psicológica —y a mis 64 años de vida útil y productiva una humillación absolutamente inaceptable. Hiedo, tengo la piel pegajosa y el pelo empegostado —me pican los ojos. Doy gracias a Dios porque anoche llovió y pudimos recoger unos baldes de agua del techo para echarle a las pocetas y disminuir un poco el olor a excusado de carretera que nos perseguía a mí y a mi familia por toda la casa.

He llamado por supuesto al servicio de reclamos de Hidrocapital. Cada día nos dan como respuesta una excusa distinta.

—Hay un problema en el Tuy II.

—Ya se restableció el servicio, las tuberías se están recuperando.

—Tendrán servicio mañana.

Con desfachatez absoluta se nos irrespeta, se nos veja con mentiras, tras mentira, tras mentiras.

Hidrocapital admite la verdad: que no nos está suministrando agua durante los tres días pautados en el rimbombante “Plan de Abastecimiento de Agua Potable”. Sin embargo, taimadamente justifica esta negligencia aduciendo que tal plan de Abastecimiento —no de Racionamiento, ni lo quiera Dios— no les obliga a proveernos de agua. Esta nos llegaría si y solo si se dieren las “condiciones operativas”, queriendo decir si y solo si ustedes, presuntos ingenieros de Hidrocapital, fueren capaces de garantizar el adecuado funcionamiento de las estaciones de bombeo pertinentes.

“Si nosotros no podemos cumplir nuestra responsabilidad”, se me dijo literalmente, ¡usted deberá esperar!

En un Estado funcional, ya los responsables de esta barbaridad estarían tras las rejas, o cuando menos reducidos a limpiar parabrisas detrás un semáforo, execrados para siempre de toda función profesional.

Trágicamente, en Venezuela este no es más que otro síntoma del sadismo psicopático típico de los ineptos irresponsables ignorantes que en su afán de expoliar los recursos de la Nación nos han arrastrado al colapso social.

Saturday, June 06, 2015

Corrupción y Colapso Social en Venezuela

La corrupción lleva a Venezuela al borde del colapso social
En Venezuela los contrincantes en la lucha política enmarcan sus acciones dentro de una presunta oposición ideológica entre una izquierda socialista y una derecha capitalista. La verdad es que socialismo y capitalismo son conceptos de escasa relevancia a la práctica social venezolana.

La verdadera lucha que se libra en Venezuela es entre quienes se lucran de la corrupción y quienes quisiéramos construir un país fértil para la vida creativa.

La corrupción está ganando, desde hace muchas décadas. Es tal su avance que Venezuela exhibe síntomas claros de lo que los pensadores sociales llaman colapso social, un proceso en el cual un grupo humano pierde su viabilidad como sociedad organizada.

Es posible, por otra parte, que el país esté reaccionando —que una suerte de respuesta inmune se esté activando en el organismo social.

Voceros afectos al gobierno no sólo comienzan a aceptar la corrupción como un hecho —llaman a combatirla.

«(El tema de la corrupción) lo he abordado desde diversos ángulos, causas, consecuencias, etc. Sin un golpe sustantivo a este fenómeno, sus diversas redes que están infiltradas por todas partes, la victoria no sólo electoral sino política, es difícil. Quizás sea el factor más peligroso que acecha, seduce, traiciona, sabotea, desmoraliza, se alía con la derecha, empobrece, cultiva la ineficiencia y el burocratismo, lo distorsiona todo… No hay solución diferente que la transparencia, la destrucción y sanciones de las complicidades, el desenmascaramiento y el castigo sin piedad… Es como necesaria una acción de salud pública colectiva, Sin duda esta lucha animará la participación del pueblo en la campaña electoral.» Julio Escalona

La preocupación por los resultados electorales es la motivación de este nuevo interés por la corrupción, podría decirse y seguramente es verdad. Pero esto es natural, las respuestas inmunes son las de organismos cuya supervivencia se ve amenazada.

Los universitarios, como el resto de los venezolanos, respiramos de cerca el aliento de la corrupción, cada vez más fétido, cada vez más tóxico. Nos corresponde, por aquello de la «contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales», rechazarla sin ambages, perseguirla en la medida de nuestras posibilidades.

Tuesday, July 01, 2014

Hugo Chávez y Jorge Giordani

El consigliere del Comandante
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Hoguera de las Vanidades
Literalmente se lee un artículo científico con la intención de discernir una tesis y las evidencias que la sustentan. Literalmente debe leerse, dice el Código Civil de Venezuela, un documento jurídico: «(en) el sentido que aparece evidente de las palabras». Pero un texto también puede ser leído literariamente, como se interpreta un poema en busca de imágenes, símbolos y sentimientos. La carta que hiciera pública Jorge Giordani hace unas semanas puede ser leída, en cuanto al carácter de la responsabilidad específica del Ministro, como un documento técnico y, en cuanto a sus objetivos políticos y personales, como un texto cuasi literario.

Con esto en mente interpretamos aquí, desde una perspectiva léxica, el Testimonio y Responsabilidad ante la Historia.

A la Sombra del Héroe

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La figura de arriba representa gráficamente el vocabulario usado en la carta. El tamaño de cada palabra representa la frecuencia con la que aparece. La palabra Chávez aparece 34 veces; la palabra Maduro aparece 10 veces; el término económico concreto de mayor frecuencia, gastos, no es evidente a primera vista en la figura, aparece 7 veces. La importancia léxica de Chávez es 5 veces mayor que la de gastos. Las palabras más importantes gravitan alrededor de Chávez: Presidente, Comandante, Gobierno.

¿Cuál sería el papel de Hugo Chávez en el imaginario implícito en el texto?

Chávez sería el comandante irremplazable; el que no evadía, resolvía, estudiaba, analizaba, guiaba y –aún en su lecho de muerte– trabajaba. Chávez carecía de los defectos que aquejan a los mortales. Y a Giordani le tocó el privilegio de acompañar al inmortal, de ser su sidekick: como Toro el de Kimosabe, Bernardo el del Zorro y Gurán el del Duende que Camina.

Giordani, simple mortal, nos recuerda sin embargo su alcurnia heroica, su condición de vástago de un «digno miembro de la Brigada Internacional Garibaldi, allá en territorio ibérico defendiendo los ideales de la República Española».

Un venezolano de a pie, de esos marroncitos que hijos de Carúpano y San Pedro de los Altos crecieron tumbando mangos y bañándose en ríos que aún no habían sido convertidos en cloaca por la cochinera de algún inmigrante europeo, podría preguntarse.

Y si Chávez, inmortal, no tenía defectos ¿quién es responsable de la crisis?

Es aquí donde Giordani sucumbe a la proverbial traición del inconsciente.
“En este camino del proceso bolivariano era crucial superar el desafío del 7 de octubre de 2012, así como las elecciones del 16 de diciembre de ese mismo año. Se trataba de la consolidación del poder político como un objetivo esencial para la fortaleza de la revolución y para la apertura de una nueva etapa del proceso. La superación se consiguió con un gran sacrificio y con un esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos que requerirán de una revisión para garantizar la sostenibilidad de la trasformación económica y social.”
¿Y qué significaba superar el desafío del 7 de octubre de 2012, así como las elecciones del 16 de diciembre de ese mismo año? Significaba que había que asegurar que Chávez, y después Maduro, ganaran las elecciones. Y para que Chávez, y después Maduro, ganaran las elecciones era necesario un gran sacrificio ... (y) un esfuerzo económico y financiero que ... (usó) los recursos a niveles extremos. ¿Y sobre quienes recayó el sacrificio? Sobre todos los venezolanos, que ahora somos víctimas de la más alta inflación del planeta y de una escasez sin precedentes en el último siglo. (En Causas de la Inflación en Venezuela el lector interesado puede encontrar un comentario pertinente.)

Giordani confiesa que el gobierno para ganar las elecciones echó mano de los recursos que la Nación requiere para su funcionamiento, bienestar y desarrollo. Intenta, es verdad, ocultar la responsabilidad detrás de una fantasía: Chávez y Maduro no nos despojaron de nuestros recursos para mantenerse en el poder, nos despojaron para la fortaleza de la revolución. ¿Cuál revolución? Esa que no ha existido ni existe en los hechos, que solo existe en lo simbólico, como fetiche de Chávez y de quienes han heredado su poder.


Nota Final: la Economía Ausente

 photo movilnet-tw_zps336f1e03.jpg El ex-Ministro Giordani, ductor de la economía venezolana durante 15 años, presenta a los venezolanos y al mundo su Testimonio y Responsabilidad ante la Historia. Resulta singular que en el léxico de este, su testamento intelectual, no aparecen ni siquiera los términos básicos de la Economía. Tampoco aparecen las palabras que la población asocia con la crisis: quiebra, inflación, escasez, devaluación, empresas, precios, salarios, expropiación, colas, caos, abuso, frustración.

Monday, December 02, 2013

Los Próceres

Urbanismo en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez
Espejo de Agua
Espejo de Agua

Monolitos
Monolitos

Ninfa I
Ninfa, llevando el sol

Ninfa II
Ninfa, refrescándose

Fauno
Fauno feroz

Caballero Caribe
Caballero Caribe

Ciclista
Joven ciclista

Perro
Un raro oasis de tranquilidad

Sombra
Sombra oscilante

De acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua, una persona de la primera distinción, o convertida en alta dignidad, es un «prócer».

Inaugurado en 1956, en plena dictadura de Pérez Jiménez, el Paseo Los Próceres era parte de un claro esfuerzo por construir para los venezolanos una identidad colectiva, por incluir en el imaginario una noción idealizada y heroica del pasado y una visión ilustrada del futuro. El Paseo Los Próceres era parte de un eje urbano que comunicaba la Universidad Central de Venezuela con la Academia Militar, conjugando en lo simbólico una presunta intelligentsia civil con una presunta intelligensia militar, concibiendo una suerte de alianza cívico-militar en la academia.

El futuro llegó y pasó, y no fue ilustrado. El eje urbano ha sido castrado por la contaminación, el tráfico y la delincuencia.

Los Próceres permanecen, como nostálgico recuerdo de un momento en el que los venezolanos, con todos nuestros defectos, aspirabamos a encontrar un lugar en la modernidad.