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Sunday, April 29, 2012

Monday, September 12, 2011

Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil de El Hatillo

Educación musical en Venezuela.

Aprender a interpretar el legado musical de occidente requiere de años de trabajo y disciplina. No hay atajo posible. El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles demuestra que nuestros jóvenes son capaces de alcanzar, con la orientación apropiada, los más altos niveles de desempeño que puede aspirar un músico. También demuestra un hecho crucial en estos tiempos de demagogia delirante: la educación para las masas no tiene por qué soslayar el mérito y el talento. Por el contrario, debe estimular la dedicación y la calidad.

Los videos a continuación fueron grabados en junio de 2010, durante una presentación de la Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil de El Hatillo en el Centro Social y Cultural Don Henrique Antonio Eraso, frente a la Plaza Bolívar.


Flauta, Cuatro, Maracas y Contrabajo


Cuatro Clarinetes

Sunday, January 09, 2011

Emulación socialista

«La competencia significa, en este tipo de capitalismo, el aplastamiento monstruosamente feroz del espíritu emprendedor, de la energía, de la iniciativa audaz de la masa de la población… significa también la sustitución de la emulación por la pillería financiera, el nepotismo, el servilismo en los peldaños mas elevados de la escala social.» (Vladimir Illich Lenin)

Cerca de mi casa, a sólo diez minutos en automóvil, funciona un Centro Diagnóstico Integral (CDI). Funciona digo, porque cuando lo necesitamos –de día, de noche o de madrugada– sus médicos están allí, listos para aliviarnos dentro de las limitaciones de la modesta edificación que les alberga. La actitud de los médicos cubanos contrasta con la de muchos funcionarios venezolanos, que en el servir a sus compatriotas ven un fastidio, una interrupción del ocio placentero.

Los cubanos son gente muy discreta. Aún así, un día me atreví a hacerle una broma política a uno de los trabajadores del CDI.

–Ustedes se me parecen a los gringos.

El hombre respondió con cierta alarma.

–¿Y cómo es eso señor?

–Se toman su trabajo en serio.

El hombre sonrió.

–A los gringos les gusta trabajar –agregué–. Además, siempre tienen un supervisor encima.

–Nosotros también –contestó–. Nos reunimos y nos evaluamos entre todos. Al que cumple con los objetivos, se le premia.

–Pero un camarada venezolano diría que eso es competencia.

–No chico, es emulación socialista.

Toda persona tiene la necesidad psicológica de contribuir a algo más grande que sí misma; y de sentirse reconocida por su contribución. La emulación socialista es un sistema de gerencia que satisface esta necesidad, premiando a quienes con su esfuerzo individual benefician al colectivo.

Dijo Martí: «el elogio oportuno fomenta el mérito; y la falta del elogio oportuno lo desanima… La alabanza justa regocija al hombre bueno, y molesta al envidioso. La alabanza injusta daña a quien la recibe: daña más a quien la hace.»

Sunday, December 26, 2010

Buhonero

Economía informal en Venezuela
Lo propuso el filósofo Jeremías Bentham en 1789, lo usó Bolívar en su discurso de Angostura y hoy se le invoca como principio del socialismo del siglo XXI: «el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política».

Un principio sirve de patrón para evaluar las acciones de quienes a él se adhieren. En estos días, la decisión de la Alcaldía de Caracas de impedir a los buhoneros copar espacios públicos ha generado una controversia en la que están, de un lado, el bienestar de las personas que transitan por calles y aceras, y del otro, el derecho de los buhoneros a ganarse la vida. Siendo los buhoneros gente humilde, hay quienes ponen en tela de juicio la pertinencia de esta acción de la Alcaldía socialista.

El principio de la mayor suma de felicidad posible permite dirimir el asunto. ¿Cuántas personas dependen de los buhoneros? ¿Miles, decenas de miles? En todo caso representan una minoría en relación a los 5,5 millones de habitantes de la ciudad. Es claro que la suma de felicidad de todos los ciudadanos de Caracas será muchísimo mayor si se mantiene la integridad de los espacios públicos.

Esto no implica soslayar el significado social de la buhonería. Al contrario, implica entenderla como síntoma de un problema más profundo: el que nuestra economía, en la periferia del capitalismo, no genera suficientes fuentes de empleo para atender las necesidades de la población. “La necesidad tiene cara de buhonero”, solía decir mi difunta madre.

Una política permisiva hacia los buhoneros aumentaría el malestar de la mayoría, debilitaría nuestro ya precario Estado y limitaría nuestra capacidad de forjar un país fuerte –uno en el que nuestros compatriotas no se vean obligados a ser carne de cañón de los importadores de baratijas que, en última instancia, se apoderan de la plusvalía del comercio en las calles.

Sunday, October 10, 2010

Héroes de la clase trabajadora

“Un héroe de la clase trabajadora, es algo digno de ser.” John Lennon.

Una mina de oro y cobre colapsó el 5 de agosto en el desierto de Atacama, en Chile. Diecisiete días después, una de las sondas que buscaban señales de sobrevivientes alcanzó un túnel a 688 metros bajo tierra. Un operario encontró una nota: “33 vivos en el refugio. Estamos bien”. Trabajadores de varios países comenzaron a construir 3 túneles para rescatar los 33 mineros.

Cuando escribo esta columna el mundo celebra 70 años del nacimiento de John Lennon. También celebra que el taladro que perforaba el túnel B alcanzó una cámara en la mina. En una foto que le dió la vuelta al planeta Jeff Hart, operario de un taladro T-130, abraza a la hermana de un minero, Elizabeth Segovia. Sonríe con ella, feliz y satisfecho después de 33 días de duro trabajo. “Hay que sentir en los pies lo que está haciendo el taladro; es la vibración la que te dice lo que está pasando,” explica. Fue la vibración la que le dijo cuando el taladro irrumpió, por fin, en la mina.

La odisea de los mineros ha capturado la imaginación del globo –encarna el mito del héroe. Todo relato heroico incluye un mentor que ayuda al protagonista en su lucha. Al Rey Arturo lo asiste el mago Merlín; a James Bond, Q, maestro de armamentos, maletines explosivos y automóviles artillados; a Luke Skywalker, Obi-Wan Kenobi, maestro de la fuerza y espadas luminosas en la Guerra de las Galaxias. ¿Quién es el mentor de los héroes en Chile?

La solidaridad innata en la especie humana se ha puesto en movimiento. Trabajadores del mundo han contribuído sus instrumentos, su conocimiento y sus esfuerzos para salvar los 33 mineros atrapados bajo el desierto de Atacama. El mundo mismo ha sido el mentor de estos héroes de la clase trabajadora.

El vía crucis en Chile nos recuerda que ese otro mundo posible, ese que soñó Lennon, está aquí y ahora. Sólo hace falta encontrarlo.

Saturday, September 25, 2010

Socialismo en 307 palabras

Amazon.com ofrece 23.811 libros sobre el socialismo, un extenso y complejo cuerpo de ideas cuyo estudio podría ocupar una vida entera.

¿Qué queremos decir nosotros, legos en la materia, cuando hablamos de socialismo en Venezuela? Ensayemos una respuesta, encapsulada en 5 ideas que definen una visión personal.

1) Las desigualdades de poder y riqueza en la sociedad actual son injustificables. Resultan de la explotación. Transgreden un principio ético tan antiguo como la civilización: la reciprocidad. "Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros," reza el evangelio según San Lucas.

2) Cada quien tiene derecho a construir su entorno social, y expresar su individualidad, con su trabajo. El trabajo no es una mercancía.

3) Otro mundo es posible. Las injusticia que prevalece no es el destino inevitable de la especie humana. En toda persona coexisten pulsiones egoístas y altruistas; pero existen formas de organización social en las que el altruismo predomina sobre el egoísmo. (Nótese que esto no significa que los miembros de una sociedad tengan que sacrificar su individualidad y sus aspiraciones personales. Significa equilibrar la necesidad y la libertad.)

4) Hace menos de medio siglo que Martin Luther King pronunció estas palabras: "no nos revolquemos en el valle de la desesperanza... sueño que un día, en las colinas rojas de Georgia, los hijos de quienes fueron esclavos se sentarán a la mesa con los hijos de quienes fueron amos de esclavos." Las ideas, el trabajo y la cooperación pueden llevarnos a ese otro mundo posible.

5) Siglos de condición colonial han dejado su huella en nuestra psiquis colectiva. Pero somos capaces de construir nuestra identidad, de afirmarnos como pueblo libre. Lo estamos haciendo.

Esta es nuestra visión personal del socialismo, una contribución que se verá recompensada en la medida en que cada lector o lectora asuma el definir la suya propia.

Friday, August 27, 2010

Arte en Strawberry Fields, forever

La importancia del arte en la sociedad.
Ciudad CCS publicó una lista que incluye a Strawberry Fields entre las 10 mejores canciones de Los Beatles. Grabada originalmente en 1967, Strawberry Fields apareció por segunda vez en The Beatles Anthology, una recopilación que en 1996 recogió el trabajo del grupo. La versión en esta antología documenta los sucesivos intentos que llevaron a la forma final de la canción.

En 1996 mi hijo, aún un niño, estudiaba Bachillerato. Una tarde hacía una tarea que le resultaba muy difícil. A tal extremo que se desesperó y gritó "¡esto no sirve, no puedo hacerlo!"

Lo llamé y le pedí que escucharamos el CD, que acababa de comprar. Puse la primera version de Strawberry Fields: una cinta muy cruda en la que John Lennon canta por la nariz mientras toca una secuencia de arpegios en una guitarra acústica. Se equivoca varias veces y en un punto, frustrado, opta por rasguear los acordes. Le pregunté a mi hijo:

"¿Qué te parece esta canción?"

"Esa vaina es bien triste papá, que chimba," respondió.

"OK, escuchemos la segunda versión."

En la segunda versión George Harrison toca en la guitarra una misteriosa y evocadora línea melódica. Paul Mc Cartney ensaya un entorno armónico en el bajo. John Lennon canta con más seguridad y marca la secuencia de acordes con precisión. Ringo propone un sustrato rítmico muy sencillo.

"¿Qué te parece ahora?," le pregunté.

"Se me paran los pelos, que canción tan buena."

Puse la última versión, con la orquestación completa.

"¿Y ahora?"

Mi hijo saltó del entusiasmo y respondió:

"¡Esos tipos eran unos genios...!"

"¿Entendiste?"

"¡Sí!"

Y se fue a hacer su tarea, feliz.


El arte es importante porque nos muestra que la razón última del trabajo es el trabajo en sí.

Las visiones totalizantes, los simplismos maniqueos, dominan nuestro discurso público. Son chirridos que nos pintan un mundo insoportablemente pueril, de un agobiante fastidio. Nos alienan.

El arte, por el contrario, nos libera. Nos recuerda la prodigiosa complejidad de la experiencia humana.

Sunday, August 26, 2007

Altruismo y Software Libre

En su artículo El Software Libre es Socialista, Sandra Parra escribe que "...existe actualmente, un bien social, producido y sustentado por la sociedad, que actúa a la vez como producto y como medio de producción, accesible y explotable sin que medien condiciones sociales, raciales o económicas, por la sociedad entera, no sólo por los miembros de la comunidad que lo produjo. Es un cúmulo de ideas organizadas ofrecidas de forma colaborativa e incremental, libremente reproducibles y mejorables. Su precio de venta depende del conocimiento que de él tenga el comprador, de la moral del vendedor y del conocimiento que del producto tenga la contraloría social. Es el software libre. Hasta ahora, y exceptuando algunos otros productos intelectuales licenciados de forma libre, la sociedad no ha producido un bien más socialista ..."

El caso del software libre demuestra con claridad que es posible producir bienes de altísima calidad dentro de un modo de producción socialista. La magnitud del logro del movimiento de software libre se destaca cuando recordamos que tiene lugar en esta era de dominio neoliberal. ¿Qué ha permitido que este movimiento prospere en estas condiciones adversas? ¿Qué lecciones podemos aprender de esta experiencia?

Para aproximarnos a una respuesta cabe recordar, siguiendo a Gramsci, la importancia de la lucha ideológica. La coerción, física o jurídica, no es suficiente para garantizar el control de las clases dominantes. La estabilidad del control político requiere de la hegemonía que resulta de propagar en una sociedad un sistema de valores, creencias y actitudes. El programa de software libre ha sido desde sus comienzos una clara lucha ideológica, circunscrita a los intelectuales y usuarios de la computación digital. Richard Stallman, propulsor del movimiento del software libre, comenzó así su manifiesto: "El principio de reciprocidad requiere que si a mí me gusta un programa, entonces debo compartirlo con otras personas que también lo quieran. Los comerciantes de software, forzándo a los usuarios a no compartir, buscan dividirlos para conquistarlos. Me niego a quebrar de esta manera mi solidaridad con otros usuarios."

Pero definir una arena ideológica no basta para garantizar la victoria de un movimiento. Stallman puntualiza por qué el movimiento será útil y a quien: "Una vez que el proyecto haya cristalizado, todo el mundo podrá disfrutar de un sistema operativo gratis, como el aire." Para que un movimiento sea asumido como suyo por una comunidad, debe serle útil.

Quienes contribuyen al desarrollo del software libre participan de lo que se llama "altruismo recíproco". En un acto de altruismo recíproco A ayuda a B sin esperar que B le retribuya porque percibe que su acto, al mejorar la calidad del colectivo, aumenta a la larga su propio bienestar. Y porque espera que, en caso de que fuere necesario, B ayudaría a su vez a cualquier miembro de la comunidad. El altruismo recíproco ha sido observado en organismos, comunidades animales y culturas humanas. Al generar los beneficios colectivos que se derivan de la cooperación social, el altruismo recíproco hace más probable el éxito del organismo, de la especie, o de la sociedad.

(Al altruismo se le opone el egoísmo. Es importante acotar que un acto en beneficio propio no es necesariamente egoísta. Se actúa en forma egoísta cuando se busca el propio beneficio aún a costa de causar perjuicio a otros u otras. El crimen es una expresión extrema de egoísmo, por ejemplo.)

¿Es necesario renunciar a nuestro interés personal para transitar hacia el socialismo? No, la experiencia del software libre nos enseña que actuar en beneficio del colectivo es casi siempre actuar en nuestro propio beneficio.

Wednesday, May 17, 2006

Los Orígenes de la Inteligencia Humana

En el principio no fue el verbo, en el principio fue la acción. Goethe

El texto a continuación es un extracto del libro "A People´s History of Science: Miners, Midwives, and Low-Mechanics," del historiador Clifford D. Conner:

"¿Qué vino primero, la mano o el cerebro? La suposición unánime entre los pensadores evolucionistas, aún antes de que Darwin publicara El Origen de las Especies, era que la inteligencia había impulsado la evolución humana. Se creía que la fuerza motriz de cada uno de los pasos del proceso evolutivo había sido el aumento del tamaño del cerebro. El aumento consecuente de la inteligencia habría entonces generado la ventaja selectiva que gradualmente transformaría a los monos en humanoides y a los humanoides en Homo Sapiens.

Antes de que fuesen descubiertos los primeros fósiles de homínidos a finales del siglo diecinueve, se daba por sentado que si se encontraba el fósil de un “eslabón perdido” entre el mono y el hombre, el mismo tendría un cerebro de tamaño intermedio entre el del primero y el segundo, pero no asumiría la postura erguida que caracteriza a los seres humanos. Sólo después de haber adquirido la suficiente inteligencia, podría una criatura mostrar su humanidad al caminar erguida. Este “dogma de primacía cerebral,” como lo llamó Stephen Jay Gould, sufríó un golpe mortal en los década de 1920, cuando fueron descubiertos en Africa los restos de “australopitecines de pequeño cerebro” que “caminaban tan erguidos como tú y como yo.” De allí en adelante se hizo incontestable que la transición de mono a humanoide había ocurrido antes de que el cerebro aumentara significativamente de capacidad.

¿Por qué, se preguntó Gould, la “Ciencia Occidental se había aferrado a la hipótesis de la primacía cerebral"? Encontró la respuesta en un artículo escrito por Engels en 1876 y publicado veinte años después de su muerte. Engels argumentó, en “El Papel que Representó el Trabajo en la Transición de Mono a Hombre,” que el paso decisivo "ocurrió cuando los monos cesaron de usar las manos para moverse" y "comenzaron a adoptar una postura más erguida." Esto les dejó las manos libres para utilizar herramientas, es decir, para el trabajo. “Sólo mediante el trabajo, mediante la adaptación a siempre nuevas operaciones,” escribió Engels, “ha sido posible que la mano humana haya adquirido el alto grado de perfección que le ha permitido conjurar la existencia de las pinturas de Rafael, las estatuas de Thorwaldsen y la música de Paganini.”

La teoría de Engels sostenía que el desarrollo de la mano como instrumento de trabajo había impulsado la adquisición de la inteligencia, y por lo tanto del tamaño del cerebro, en los primeros humanos. Aunque para el momento no existía evidencia que sustentara ni la teoría de “la mano primero” ni “la teoría del “cerebro primero,” la conjetura de Engels fue posteriormente verificada, a medida que se fueron descubriendo nuevos fósiles.

La intuición exitosa de Engels fue posible porque su pensamiento no fue entorpecido por la disposición ideológica a considerar el trabajo intelectual como superior al trabajo manual. Gould resaltó el hecho de que los académicos tienen la tendencia a percibir a los trabajadores como inferiores y que para ellos “la primacía cerebral era tan obvia y natural que era aceptada como dada, en vez de ser reconocida como un prejuicio social profundamente asentado y que refleja la posición de clase de los pensadores profesionales y de sus patronos.” Fue este sesgo arraigado por siglos, dijo Engels, el que había impedido “a los más materialistas científicos naturales de la escuela Darwiniana” de la época entender el origen de lo humano y “reconocer el papel que había jugado en el mismo el trabajo.”

Si la evolución humana hubiese sido motorizada por el cerebro, entonces el papel preponderante en la misma habría tenido que ser asignado a individuos de inteligencia superior al promedio, a una versión temprana de la élite intelectual cuya superioridad natural le habría dado a sus miembros y a sus genes una posición privilegiada en la lucha por la supervivencia. Pero la evidencia del registro fósil indica lo contrario. Fue la actividad de construir y usar herramientas de poblaciones enteras de humanoides, de “gente trabajadora,” de donde emergió la inteligencia humana y con ella, la capacidad para el lenguaje, el conocimiento pre-científico y en última instancia, la ciencia."

Monday, February 13, 2006

Tekhne

Esas manos tuyas, son las manos de un trabajador. Vienen de la gente; y debes asegurarte de que la gente sepa que es así. Edith Piaf

El bullicio de los niños es siempre el mismo. Como se oye aquí, ahora, en un parque infantil inserto en la Plaza Candelaria; o como suena en Nueva Delhi, o en el Bronx. Son las seis de la tarde y las campanas de la iglesia hacen coro. Desde la acera de enfrente llega el escándalo de una changa. Sobre el rumor de los automóviles chillan pájaros desconocidos.

La silla de limpiabotas es un artefacto de acero que se erige en la acera, al borde de la plaza. Un asiento alto preside sobre dos soportes para los pies. Trozos de tela roja adornan el tallo de cada uno. Debajo de la silla hay un espacio amplio. Hacia el frente, siete cepillos viejos y cuatro latas de crema de zapato reposan en perfecto orden, como los instrumentos de un cirujano al lado de la mesa de operaciones. En la parte inferior, cerca del piso, hay una pequeña gaveta protegida por una cerradura de candado. El candado no está puesto, pero la cerradura es un respeto que nos dice que lo que guarda la gaveta es preciado. En el piso, a la derecha y a la izquierda de la silla, montan guardia dos frascos plásticos llenos de agua. El asiento del limpiabotas es una vieja silla de oficina que ya ha perdido la tapicería.

Un cliente se acerca, buscando al limpiabotas. Un señor negro de unos setenta años está sentado más allá, detrás de la reja que circunda la plaza. Fuma un tabaco mientras absorbe la tarde en la ciudad. El cliente le pregunta.

“¿Maestro, el limpiabotas no está?

“Ya viene, fue a orinar,” contesta.

El cliente se sienta en la silla del limpiabotas. Mira hacia la calle mientras espera.

Una madre muy joven pasea con su hijo. Aunque es sábado, el niño viste franela roja y blue jean, como si acabara de salir de la escuela. La madre viste pantalones apretados y una blusa muy corta que deja expuesta la franja de piel entre el busto y la cintura. El niño corre y salta mientras ella lo guía con la dedicación decidida de una madre; sin embargo, camina con la sensualidad desenfadada de una adolescente.

El limpiabotas llega y se sienta en su silla.

“¿Limpiao o pulío?,” pregunta.

“¿Tu crees que estos zapatos agarren brillo?,” pregunta el cliente.

“Por supuesto jefe. ¿Pa' que estoy yo aquí?”

“¿Y cuanto cuesta la pulía?”

“Lo de siempre, tres mil bolívares.”

“Dále pues.”

El limpiabotas viste una camisa blanca con rayas azules, que seguramente estaba limpia cuando salió de su casa en la mañana; aunque al final del día ha acumulado algo del sucio de la calle, todavía sustenta la dignidad con la que se vistió para salir a trabajar. Un blue jean y unas medias verdes completan su atuendo. Los botines baratos que calza están agrietados por el uso. Pero están escrupulosamente limpios y brillan lo suficiente como para reflejar la luz del cielo.

El limpiabotas examina los zapatos. Fija los lazos de las trenzas debajo de los segmentos que se cruzan sobre la lengueta.

Saca un cepillo oblongo, sin mango. Para preparar las cerdas, les pasa la palma de la mano izquierda sobre las puntas. Cepilla con movimientos precisos; al cabo de unos pocos segundos ya ha quitado el polvo del zapato derecho. Frota de nuevo las cerdas y cepilla el zapato izquierdo. Regresa el cepillo a su sitio.

Abre una lata de crema negra y la sostiene en la mano izquierda. Extrae otro cepillo, que ahora es corto, de mango delgado y de cabeza elíptica. Con un movimiento circular cubre las puntas de las cerdas con una capa delgada de betún. En la lata, la superficie de la crema mantiene una perfecta simetría rotacional.

Voltea su cara negra y delgada por unos segundos y mira hacia la gente que camina al lado de la calle. Regresa al zapato derecho y comienza a imbuir de betún la superficie. El movimiento es firme y preciso. A medida que el cepillo se desliza sobre el zapato desaparecen el sucio y las imperfecciones. Las cerdas presionan el betún hacia los poros del cuero. Ya en esta etapa del proceso comienza a intuirse el brillo que busca.

De la pata frontal izquierda de la silla desenrolla un trozo largo de tela roja. La examina y busca un espacio que no haya utilizado. Las manchas de betún forman una progresión ordenada, así que con rapidez encuentra el espacio libre que necesita. Anuda la tela sobre dos dedos de su mano derecha, esparce una capa de betún sobre la superficie y comienza el proceso de pulitura. Se detiene. Toma una de las botellas de plástico y riega unas pocas gotas de agua sobre la superficie del cuero. Continúa puliendo el zapato derecho, que ha adquirido un tenue brillo de seda.

Se detiene y se quita el trapo de los dedos. Ahora abre la gaveta que contiene lo preciado. Adentro hay unos catorce mil bolívares en billetes de mil y dos mil. El cliente piensa:

“Este es el dinero para el vuelto. El grueso de sus ganancias debe estar en otro lado”.

Dentro de la gaveta también hay varios trozos de algodón, inmaculadamente blancos. El limpiabotas mete la mano para escoger un pedazo. El cliente piensa:

“Ahora va a manchar el algodón con las manos llenas de betún”.

Pero lo extraordinario es que el limpiabotas ha mantenido limpia la mano. El algodón continúa siendo blanco impoluto.

El limpiabotas voltea de nuevo hacia la calle. Parece meditar por unos momentos. ¿O pasará revista a sesenta años de recuerdos? Vuelve a esparcir unas cuantas gotas de agua sobre el zapato derecho. Ahora es el pedazo de algodón el que se desliza en el cuero. Al final el resplandor es de porcelana.

El brillo toca una fibra en la memoria del cliente, que recuerda o imagina recordar como brillaban otros zapatos en una fiesta, en una noche, en un patio, en San Juan de los Morros.

En este momento el cliente se percata de que otro cliente ha estado esperando al lado de la silla, observando el proceso.

“Este hombre es un artista,” dice el cliente número dos.

“Sin duda,” responde el cliente número uno.

El limpiabotas continúa con el zapato izquierdo. Acelera un poco, después de todo el cliente número dos espera. El brillo no queda tan perfecto, pero sería mezquino decirlo.

El cliente número uno saca un billete de cinco mil bolívares del bolsillo. Mientras el limpiabotas busca el vuelto, le dice:

“¿Oye, no sería maravilloso que pudieras pulir así a las personas, ponernos nuevecitos otra vez?”

El cliente número dos responde:

“Ah... Pero entonces se haría famoso y sería muy difícil que nos atendiera”.

“Es verdad,” dice el cliente número uno.

El limpiabotas asiente con una sonrisa.

Un grupo de palomas levanta ruidosamente el vuelo. El cliente número uno camina hacia las luces de la noche, que ya se han encendido.

Thursday, February 02, 2006

Aglio e olio

Dos mil años antes de la era cristiana ya el ajo había encontrado su lugar entre los seres humanos. En su larga historia nos ha servido como medicina, como talismán contra influencias malignas y, por supuesto, como alimento.

Homero llamó “oro líquido” al aceite de oliva. Imbuído también de propiedades medicinales y mágicas, el aceite de oliva ha sido símbolo de prosperidad y poder.

La simplicidad de aglio e olio, como se les llama en italiano, no contradice su distinguida historia. Por el contrario, nos recuerda que la virtud más elevada siempre está cerca de la tranquilidad de lo simple.

Si usted quiere participar de la prodigiosa simplicidad de aglio e olio, disponga a mano los siguientes ingredientes:

  • 400 gramos de spaghetti
  • 2 dientes de ajo grandes (o 4 pequeños)
  • 8 cucharadas grandes de aceite de oliva italiano

Ponga a cocinar los spaghettis. Con la parte plana de la hoja de un cuchillo aplaste suavemente los dientes de ajo. Suavemente, la idea no es triturarlos, sino hacer que la piel se separe del interior para poder quitarla con facilidad. Una vez que ya haya quitado la piel de los ajos, rebánelos a lo largo, como quien corta las tajadas de un plátano. Rebánelos lo mas delgado que pueda. Coloque las rebanadas de ajo y el aceite de oliva en una sartén y caliente a temperatura moderada. No les quite los ojos de encima. Cuando los ajos apenas comiencen a ponerse amarillos, retire la sartén del fuego. Tome en cuenta que el proceso de cocción continuará todavía por un rato.

Cuando los spaghettis estén al dente, mézclelos con el aglio e olio y sírvalos inmediatamente.

Las cantidades anteriores sirven para cuatro personas.