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Monday, March 27, 2017

Carta Democrática Interamericana

Consecuencias de su aplicación sobre la identidad nacional de Venezuela
En 1995 Arturo Uslar Pietri, escritor destacado, notable ciudadano, educador por tres décadas en Valores Humanos, declaró a un periodista de la revista Semana.

—Venezuela está atravesando la crisis más grave de toda su historia.

Era entonces tan grave la crisis que no podíamos concebirla peor. Nos equivocábamos. Hoy la vida cotidiana se ha hecho un infierno, hemos llegado al borde del colapso social.

Un aspecto de la crisis, no el único, es político.

El gobierno, acorralado por su ineficacia y la pérdida de toda legitimidad, ha tomado el camino de la opresión. Con la connivencia abierta del Consejo Nacional Electoral la posibilidad de elegir ha sido por los momentos cerrada.

La oposición tradicional, intoxicada ante la perspectiva de regresar al poder, ha sido incapaz de construir una narrativa que capture en la imaginación un país cónsono con las aspiraciones y necesidades de la gente. Su desempeño en los gobiernos locales ha sido pésimo, en el mejor de los casos mediocre.

Altos funcionarios de la Organización de Estados Americanos, OEA, argumentan que esta situación justificaría aplicar al Estado venezolano la Carta Democrática Interamericana. ¿Pero contribuiría realmente tal medida a resolver la crisis en Venezuela?

Aplicar la Carta Democrática a Venezuela injuriaría gravemente la identidad nacional. Los costos para el país consecuencia de esta injuria superarían con creces los exiguos beneficios que pudiese traer.

¿Qué queremos decir por identidad nacional? ¿Por qué sería dañada? ¿Por qué tal daño resultaría costoso para los venezolanos?

La identidad nacional puede ser comprendida como una instancia de identidad social, un concepto introducido a finales de los años 70 por el psicólogo social Henri Tafjel.

De acuerdo a la teoría de identidad social, en nuestra interacción los seres humanos nos definimos como asociados a ciertos grupos. Y actuamos en un contexto dado para que nuestro grupo sea percibido positivamente en relación a otros.

En general pertenecemos a más de un grupo. Podemos ser católicos, evangélicos, agnósticos; niños, jóvenes o viejos; en la universidad profesores, empleados administrativos, obreros; o podemos ser colombianos, españoles, o venezolanos. Algunos grupos son mutuamente excluyentes: no se puede ser católico y ateo al mismo tiempo; otros, la mayoría, no lo son.

Desde el punto de vista social la identidad puede concebirse como el conjunto de narrativas y normas sociales compartidas por quienes pertenecen a un grupo. Estas narrativas y normas, interiorizadas por las personas, condicionan sus actitudes y lo que hacen.

La identidad nacional puede definirse como la de “un grupo de personas que sienten que son una Nación”. Las narrativas asociadas a la identidad nacional son sustentadas por los símbolos nacionales, la historia, las instituciones nacionales y las narrativas políticas.

Las narrativas políticas son particularmente importantes porque condicionan nuestro sentido de la acción colectiva. Un ejemplo de narrativa política es la noción del excepcionalismo americano, según la cual los Estados Unidos de Norteamerica tendrían la misión de transformar el mundo de acuerdo a sus valores. Esta narrativa es central a la identidad nacional de los estadounidenses. Y en el mundo están a la vista los efectos del poder que resulta de su vigencia.

La identidad nacional llevada a extremos patológicos puede ser peligrosa, nos enseña la historia. Pero al mismo tiempo un Estado Nación es inviable si su población carece de un claro y vigoroso sentido de pertenencia. Una identidad nacional positiva es condición necesaria, por ejemplo, para el desarrollo económico y social.

Este último hecho es de particular interés para nosotros, los venezolanos. Si queremos prosperar nuestra identidad nacional debe ser fortalecida, no menoscabada.

La OEA es, no lo olvidemos, un ente externo a Venezuela. Invocar su acción como instancia superior para resolver nuestros problemas es declarar nuestra incapacidad para gobernarnos a nosotros mismos, contaminar nuestra identidad nacional con una narrativa según la cual los venezolanos seríamos impotentes. A esto hay que agregarle que algunos llegan al extremo de colocar a la OEA por encima de las leyes venezolanas. Poniendo así en tela de juicio nuestra capacidad de darnos nuestras propias normas, nuestra autonomía, injurian aún más nuestro sentido de competencia.

Aplicar la Carta Democrática Interamericana al Estado venezolano es asestar una puñalada al corazón de la identidad nacional de Venezuela.

¿Y para qué? La OEA no tiene el poder o la legitimidad necesarios para forzar una solución en Venezuela. Activar la Carta Democrática no pasaría de ser una medida efectista, puramente teatral.


Podría argumentarse que no aplicar la Carta Democrática de la OEA significaría abandonar la búsqueda de una solución a la crisis, pero esto no es verdad. Al contrario, una solución pasa por interiorizar que Supermán no va a venir de Metrópolis a resolver nuestros problemas, que no nos queda más alternativa que asumir la responsabilidad de enfrentarlos nosotros mismos.

¿Qué hacer entonces?
 
“Cambiar de modelo de desarrollo, pensar de otra manera, poner los pies sobre el suelo y reducir el tamaño del Estado”,  sugirió Uslar Pietri hace 21 años.

Un paso importante en este sentido sería trabajar para fortalecer la sociedad civil: el sector social que trasciende los muy particulares intereses de los políticos y los hombres de negocios.





Tuesday, July 01, 2014

Hugo Chávez y Jorge Giordani

El consigliere del Comandante


Hoguera de las Vanidades
Literalmente se lee un artículo científico con la intención de discernir una tesis y las evidencias que la sustentan. Literalmente debe leerse, dice el Código Civil de Venezuela, un documento jurídico: «(en) el sentido que aparece evidente de las palabras». Pero un texto también puede ser leído literariamente, como se interpreta un poema en busca de imágenes, símbolos y sentimientos. La carta que hiciera pública Jorge Giordani hace unas semanas puede ser leída, en cuanto al carácter de la responsabilidad específica del Ministro, como un documento técnico y, en cuanto a sus objetivos políticos y personales, como un texto cuasi literario.

Con esto en mente interpretamos aquí, desde una perspectiva léxica, el Testimonio y Responsabilidad ante la Historia.

A la Sombra del Héroe



La figura de arriba representa gráficamente el vocabulario usado en la carta. El tamaño de cada palabra representa la frecuencia con la que aparece. La palabra Chávez aparece 34 veces; la palabra Maduro aparece 10 veces; el término económico concreto de mayor frecuencia, gastos, no es evidente a primera vista en la figura, aparece 7 veces. La importancia léxica de Chávez es 5 veces mayor que la de gastos. Las palabras más importantes gravitan alrededor de Chávez: Presidente, Comandante, Gobierno.

¿Cuál sería el papel de Hugo Chávez en el imaginario implícito en el texto?

Chávez sería el comandante irremplazable; el que no evadía, resolvía, estudiaba, analizaba, guiaba y –aún en su lecho de muerte– trabajaba. Chávez carecía de los defectos que aquejan a los mortales. Y a Giordani le tocó el privilegio de acompañar al inmortal, de ser su sidekick: como Toro el de Kimosabe, Bernardo el del Zorro y Gurán el del Duende que Camina.

Giordani, simple mortal, nos recuerda sin embargo su alcurnia heroica, su condición de vástago de un «digno miembro de la Brigada Internacional Garibaldi, allá en territorio ibérico defendiendo los ideales de la República Española».

Un venezolano de a pie, de esos marroncitos que hijos de Carúpano y San Pedro de los Altos crecieron tumbando mangos y bañándose en ríos que aún no habían sido convertidos en cloaca por la cochinera de algún inmigrante europeo, podría preguntarse.

Y si Chávez, inmortal, no tenía defectos ¿quién es responsable de la crisis?

Es aquí donde Giordani sucumbe a la proverbial traición del inconsciente.
“En este camino del proceso bolivariano era crucial superar el desafío del 7 de octubre de 2012, así como las elecciones del 16 de diciembre de ese mismo año. Se trataba de la consolidación del poder político como un objetivo esencial para la fortaleza de la revolución y para la apertura de una nueva etapa del proceso. La superación se consiguió con un gran sacrificio y con un esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos que requerirán de una revisión para garantizar la sostenibilidad de la trasformación económica y social.”
¿Y qué significaba superar el desafío del 7 de octubre de 2012, así como las elecciones del 16 de diciembre de ese mismo año? Significaba que había que asegurar que Chávez, y después Maduro, ganaran las elecciones. Y para que Chávez, y después Maduro, ganaran las elecciones era necesario un gran sacrificio ... (y) un esfuerzo económico y financiero que ... (usó) los recursos a niveles extremos. ¿Y sobre quienes recayó el sacrificio? Sobre todos los venezolanos, que ahora somos víctimas de la más alta inflación del planeta y de una escasez sin precedentes en el último siglo. (En Causas de la Inflación en Venezuela el lector interesado puede encontrar un comentario pertinente.)

Giordani confiesa que el gobierno para ganar las elecciones echó mano de los recursos que la Nación requiere para su funcionamiento, bienestar y desarrollo. Intenta, es verdad, ocultar la responsabilidad detrás de una fantasía: Chávez y Maduro no nos despojaron de nuestros recursos para mantenerse en el poder, nos despojaron para la fortaleza de la revolución. ¿Cuál revolución? Esa que no ha existido ni existe en los hechos, que solo existe en lo simbólico, como fetiche de Chávez y de quienes han heredado su poder.


Nota Final: la Economía Ausente

 El ex-Ministro Giordani, ductor de la economía venezolana durante 15 años, presenta a los venezolanos y al mundo su Testimonio y Responsabilidad ante la Historia. Resulta singular que en el léxico de este, su testamento intelectual, no aparecen ni siquiera los términos básicos de la Economía. Tampoco aparecen las palabras que la población asocia con la crisis: quiebra, inflación, escasez, devaluación, empresas, precios, salarios, expropiación, colas, caos, abuso, frustración.

 

Sunday, August 11, 2013

Quince años después de 1998

El enigma de los dos Chávez
En el mes de febrero de 1999 Gabriel García Márquez entrevistó a Hugo Chávez Frías. Recogió su entrevista en “El enigma de los dos Chávez”, un título que sintetiza la siguiente reflexión, al final del texto.
El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: "Nos vemos aquí el 2 de febrero". Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.
En 1998, antes de que Chávez ganara las elecciones, escribimos “Chávez y el Arte de la Guerra”, un artículo en el que sopesamos las cualidades de su liderazgo y manifestamos la necesidad de emprender en aquél momento una acción decidida contra la corrupción. En febrero del año 2000 examinamos en “Chávez, el Símbolo” la fuerza simbólica detrás del liderazgo carismático de Chávez. Y expresamos la necesidad de hacer coherente esta fuerza, casi mágica, con el ejercicio real del poder.

Quince años después de 1998, estos artículos podrían ayudarnos a desentrañar el enigma de los dos Chávez.

Chávez y el Arte de la Guerra

El liderazgo es un asunto de inteligencia, de sinceridad, de humanidad, de coraje y de severidad.
Sun-Tzu. “El Arte de la Guerra”.
La historia nos señala la inevitable recurrencia de los conflictos. El Arte de la Guerra, escrito en China dentro del marco de la tradición taoísta, es interpretado en el contexto contemporáneo como un manual que nos enseña los principios que rigen la dinámica de los conflictos; y que nos enseña también que conocer a fondo esta dinámica es esencial para reducir al mínimo posible la confrontación abierta, la ira, el derramamiento de sangre.

Sin negar la importancia de las dificultades económicas que enfrentamos, lo que realmente amenaza nuestra existencia como grupo humano, como Nación, es la desintegración de nuestra moral colectiva, lo que en la mañana del cuatro de febrero el Presidente Caldera llamó «el morbo de la corrupción». Eliminar la corrupción en Venezuela ya no es tan simple como identificar un grupo de «corruptos» y llevarlos a la cárcel. No, la corrupción ha invadido nuestro sentido ético. Y por sentido ético quiero decir el sentimiento que sirve de balance entre los intereses que generan las naturales ambiciones de los individuos y los intereses que generan las necesidades comunes.

En una sociedad sana el sentimiento ético tiende a inhibir comportamientos que son destructivos para el colectivo; y tiende a estimular en los individuos comportamientos favorables al bienestar de todos. Pero en Venezuela ya no hay honor en la lealtad hacia la Nación, que en realidad es lo mismo que decir que no hay honor en la lealtad hacia nosotros mismos. ¿Quién respeta al juez que no cede ante presiones, al policía que no se deja sobornar, al maestro que cumple con su trabajo, al médico que no sustrae los equipos del hospital público donde trabaja? Sin sentido ético colectivo no hay progreso. El «morbo de la corrupción» es un enemigo que debemos combatir y vencer, cuanto antes.

Veamos este conflicto desde la perspectiva de Sun-Tzu, según la cual la evaluación estratégica previa a todo conflicto descansa en la ponderación cuidadosa de cinco variables: la coincidencia entre los objetivos de la gente y los de sus gobernantes, las condiciones externas, las condiciones materiales, la disciplina y el liderazgo. Fijemos nuestra atención en la última de estas variables: si queremos enfrentar con éxito la corrupción, ¿qué condiciones debe tener el líder sobre quien recaiga la reponsabilidad de dirigir el conflicto?

Según los principios expuestos por Sun-Tzu, hace mas de dos mil años:

—El líder debe ser inteligente, para planificar con precisión y ser capaz de adaptarse a circunstancias cambiantes con celeridad y eficiencia.

—Su palabra debe ser confiable. Sus directrices deben ser claras, realistas y sin ambigüedades que dificulten llevarlas a la práctica.

—Debe querer a su gente, valorar sus esfuerzos y ser compasivo ante sus dificultades.

—Debe tener coraje para aprovechar sin vacilación las oportunidades de alcanzar la victoria.

—El líder debe ser severo: cuando alguien deba ser castigado por sus acciones, el castigo debe ser rápido e inexorable. Aunque el infractor esté cerca de sus afectos.

Los hechos han demostrado que Hugo Chávez Frías satisface las primeras cuatro de estas condiciones. La última condición le impone un reto difícil de satisfacer. Los venezolanos esperamos que las «realidades políticas» no impidan, una vez más, la victoria sobre el morbo de la corrupción.

Gustavo J. Mata
Diciembre de 1998.

Chávez, el Símbolo

Las incidencias de un año de gobierno no han disminuido la confianza que el Comandante Chávez inspira en el pueblo venezolano. A pesar de las dificultades económicas y las incertidumbres políticas, su popularidad no disminuye. ¿En qué se sustenta la durabilidad de este apoyo popular? ¿Qué ha recibido la mayoría de los venezolanos de éste primer año de gobierno? En nuestra opinión, la repuesta es muy simple: al pueblo venezolano le ha sido devuelta su dignidad. Examinemos esta proposición en detalle.

En la concepción social que presupone la supremacía de lo económico, la humanidad primaria de la gente desaparece. El ser humano es reducido a una unidad productiva, a una pieza de una enorme maquinaria cuyo mítico bienestar está por encima del de las personas. Este economicismo extremo puede manifestarse en sistemas ideológicos muy disitintos. Dos ejemplos particulares son: el «neoliberalismo salvaje», que hemos padecido en la última década, y la colectivización forzada de la Unión Soviética de Stalin, que tanto daño causó hace medio siglo.

En la ideología del neoliberalismo un ser humano vale en función de su valor como agente económico. De lo que se infiere que quien vive al margen del sistema económico pierde su valor como persona. Para el neoliberalismo, ocho de cada diez venezolanos son escoria que interfiere con el funcionamiento fluído de la maquinaria económica. Recordemos que esto no es una mera abstracción. Todo lo contrario. Es una realidad social que se refleja en el lenguaje coloquial (los monos versus los sifrinos), en los privilegios indebidos que implícita o explícitamente limitan el acceso a las universidades, en las vidas humanas que cobra la inseguridad.

Si el neoliberalismo nos arrebata la dignidad, la esperanza colectiva nos la devuelve. Hace unos días caminábamos por el boulevard de Sabana Grande. Un hombre, incapacitado por una enfermedad particularmente cruel, pedía limosna acostado sobre una camilla improvisada. Cuando señalamos la credencial del MVR, que lucía sobre el pecho como una condecoración, se acomodó la boína roja y sonrió. Percibimos que a pesar de su extrema pobreza se sentía pertenecer a algo que nos hacía iguales.

Como todos los seres humanos, los venezolanos necesitamos sentir que somos parte de una sociedad digna. Chávez se ha convertido en un símbolo que apunta hacia el colectivo que aspiramos todos. Y es a Chávez, el símbolo, a quien apoya irrestrictamente la mayoría de los venezolanos.

La gente que ha recuperado su dignidad exige ahora bienestar económico, educación, justicia: que cese de una vez la impunidad.

Es la responsabilidad de Chávez, el hombre, actuar en coherencia con Chávez, el símbolo.

Gustavo J. Mata
Febrero de 2000

Tuesday, March 15, 2011

La Venezuela Civilizada Contra el Abuso y la Desidia

Políticas públicas en Venezuela
Arte defiende medio ambiente contra abuso y basura en Pineda, a una cuadra de Miraflores (La Pastora, Caracas, Venezuela)

En la Pastora, cerca de la esquina de Pineda, bajando desde el sitio donde murió José Gregorio hacia la Urdaneta hay un basurero –a una cuadra de Miraflores.

Debería ser raro que fuese posible echar basura en la calle a tan sólo 172 metros de la sede del principal poder público. Pero no lo es, es más bien común: hace poco vimos un montículo de basura al lado de la puerta de la Alcaldía de El Hatillo. La desidia es un rasgo característico de la clase política venezolana: sea blanca, verde, azul o roja rojita.

La función del gobierno, según el filósofo utilitarista Jeremías Bentham, es buscar la mayor suma de felicidad para los gobernados. En una absurda pero audaz pirueta semántica nuestra clase política ha volteado este principio y actúa para buscar la mayor suma de felicidad de los gobernantes, es decir, de ellos mismos. Esto nos permite entender por qué hay basura –y atracadores, pensiones insalubres y expendios ilegales de licores– en el entorno cercano a Miraflores.

Hay un funcionario responsable de mantener limpia La Pastora. Llamémoslo, a la usanza de la narrativa del siglo XIX, R... ¿Por qué R... no cumple con su función de garantizar que la compañía responsable recoja la basura? ¿Por qué R... no usa la fuerza pública para impedir que los abusadores boten basura en la calle? ¿Por qué R..., en una palabra, no cumple con su responsabilidad como funcionario público? Porque gana más no haciéndolo.

Recoger eficazmente la basura le costaría a R... tiempo y dinero: su propio tiempo y el dinero público que está a su discreción. Recoger la basura no le da beneficios económicos. (Quizás le haría acreedor del encomio de los ciudadanos agradecidos, pero es improbable que a R... esto le importe mucho.) Podría pensarse que al no recoger la basura R... incurriría en un costo político. Esto sería lo ideal, pero R... cuenta con una costosa y arrolladora maquinaria de propaganda que lo protege. El costo político de abandonar los ciudadanos a su suerte es en realidad pequeño. Podría pensarse que R... sería sancionado por no cumplir su función. La verdad es que nuestros inoperantes sistemas de control y de justicia le permiten dormir sin sobresaltos.

R... no incurre en costos por no recoger eficazmente la basura. Pero si obtiene utilidades: puede usar su tiempo y el dinero público para obtener beneficios económicos directos –y para mantener contentos a sus clientes políticos. No recoger la basura es, para R..., la decisión que maximiza su felicidad, es la decisión racional para él.

Por ahora. La mayoría de ciudadanos que sufre el abuso, impune ante la desidia de políticos como R..., no es inerme. Puede que esta mayoría no esté organizada, que no comprenda los recovecos de la intriga política. Pero esto no quiere decir que su capacidad de tolerar el desorden sea infinita.

En la esquina de Pineda un artista local ha expresado su disgusto en una pared: «Colabora, espacio peatonal...» Pero no sólo ha expresado su disgusto, ha asumido una labor que la clase política ha descuidado: la educación. Quizás el artista local sea estudiante de urbanismo o arquitectura, quizás sea uno de los muchos venezolanos cuya inteligencia nata ha sido afilada por las dificultades de la vida. Lo cierto es que introduce un concepto crítico en una ciudad donde el caos irrita como un concierto de furruco y sexto: el concepto de espacio público. El abusador sigue abusando. Pero el artista local está despertando la conciencia de las víctimas de su abuso.

¿Es esto un hecho aislado? Opino que no.

La fotografía de abajo así lo atestigua. En la Universidad Simón Bolívar un grupo de estudiantes llena un vacío educativo y asume la función de enseñar ciudadanía a sus compañeros: «no hacer cola del transporte es un irrespeto que ningún estudiante debe permitir... respeta y hazte respetar». Esto es poesía para los oídos de los venezolanos, atormentados por el abuso omnipresente en todos los espacios y todos los estratos sociales.


Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar combaten la violencia de la cultura del abuso (Baruta, Caracas, Venezuela)

De acuerdo a Max Weber, el Estado es el ente que posee un «monopolio del legítimo uso de la violencia».

En Venezuela los motorizados se dan el tupé de circular a contramano por la autopista, los atracadores hacen de las suyas en el transporte público y los comerciantes inescrupulosos arrojan su basura en la calle –a una cuadra de la Presidencia de la República. ¿Existe en Venezuela un Estado en el sentido de Weber? Mucho me temo que no.

Pero este no tiene por qué ser nuestro destino. Las fotos que aquí mostramos sugieren que pudiera estar germinando la semilla de un verdadero Estado. Uno que comanda: «vecino, colabora, no botes basura... o atente a las consecuencias.»

Vecinos por el medio ambiente contra el abuso de la basura en Calero (La Candelaria, Caracas, Venezuela)

Sunday, January 09, 2011

Emulación socialista

«La competencia significa, en este tipo de capitalismo, el aplastamiento monstruosamente feroz del espíritu emprendedor, de la energía, de la iniciativa audaz de la masa de la población… significa también la sustitución de la emulación por la pillería financiera, el nepotismo, el servilismo en los peldaños mas elevados de la escala social.» (Vladimir Illich Lenin)

Cerca de mi casa, a sólo diez minutos en automóvil, funciona un Centro Diagnóstico Integral (CDI). Funciona digo, porque cuando lo necesitamos –de día, de noche o de madrugada– sus médicos están allí, listos para aliviarnos dentro de las limitaciones de la modesta edificación que les alberga. La actitud de los médicos cubanos contrasta con la de muchos funcionarios venezolanos, que en el servir a sus compatriotas ven un fastidio, una interrupción del ocio placentero.

Los cubanos son gente muy discreta. Aún así, un día me atreví a hacerle una broma política a uno de los trabajadores del CDI.

–Ustedes se me parecen a los gringos.

El hombre respondió con cierta alarma.

–¿Y cómo es eso señor?

–Se toman su trabajo en serio.

El hombre sonrió.

–A los gringos les gusta trabajar –agregué–. Además, siempre tienen un supervisor encima.

–Nosotros también –contestó–. Nos reunimos y nos evaluamos entre todos. Al que cumple con los objetivos, se le premia.

–Pero un camarada venezolano diría que eso es competencia.

–No chico, es emulación socialista.

Toda persona tiene la necesidad psicológica de contribuir a algo más grande que sí misma; y de sentirse reconocida por su contribución. La emulación socialista es un sistema de gerencia que satisface esta necesidad, premiando a quienes con su esfuerzo individual benefician al colectivo.

Dijo Martí: «el elogio oportuno fomenta el mérito; y la falta del elogio oportuno lo desanima… La alabanza justa regocija al hombre bueno, y molesta al envidioso. La alabanza injusta daña a quien la recibe: daña más a quien la hace.»

Friday, October 29, 2010

Medios, ideología y educación

“Framing” como instrumento de manipulación ideológica.
Los medios de comunicación venden una interpretacion de la realidad que conviene a sus intereses. ¿Cómo lo hacen?

Cuando oímos "playa" nos viene a la mente un cúmulo de ideas afines: olas, azul, sal, relajación, fin de semana, sol, pescado, cerveza, amigos, cola en la autopista. Este cúmulo de ideas conforma un marco cognitivo. Que prepara nuestro cerebro para entender a quien nos dice, por ejemplo: “mañana bajo a la playa”. Cuando los medios reportan un suceso, el lenguaje que usan propone marcos cognitivos (framing).

Los siguientes son extractos de reseñas de la muerte del Presidente Kirchner, tomadas de tres periódicos diferentes.

A.- “El pueblo argentino y los mandatarios latinoamericanos arroparon este jueves a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, durante el velatorio a los restos mortales de su marido y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner.”

B.- “La muerte del ex presidente Néstor Kirchner, el político más poderoso de Argentina, deja a su esposa y mandataria Cristina Fernández en el centro de la escena y pone a prueba su capacidad de liderar el gobierno hasta las elecciones de 2011.”

C.- “La inesperada muerte del ex presidente argentino Néstor Kirchner el miércoles podría traducirse en un cambio en la relación de Buenos Aires con sus acreedores, por el que apuestan los inversores comprando deuda del país.”

El medio A reporta la noticia en el marco del liderazgo nacional y latinoamericano de Kirchner; el medio B en el marco de una presunta debilidad y subordinación de la Presidenta Kirchner; el medio C en el marco del discurso neoliberal: Kirchner habría sido un enemigo del sistema financiero.

Cada uno de los medios A, B y C expresa un marco cognitivo diferente.

Los medios encapsulan ideología –y la propagan– en el marco en el que presentan las noticias. Entender y neutralizar este tipo de manipulación requiere de capacidad crítica, que a su vez necesita de profundidad y disciplina.

Esto nos lleva al terreno de la educación, que tiene entre sus funciones enseñar el pensamiento analítico. Que no se improvisa: se aprende en una experiencia educativa de alta calidad.

Sunday, October 24, 2010

Inteligencia colectiva y participación

La inteligencia de una persona, su capacidad de comprender y resolver problemas, es percibida por quienes le rodean: es una realidad intersubjetiva. La inteligencia colectiva, la capacidad de un grupo para comprender y resolver problemas, también es perceptible. La inteligencia de un equipo de fútbol, por ejemplo, es evidente en su capacidad de adaptar defensa y ataque a una situación compleja y cambiante.

Las pruebas de Coeficiente Intelectual (CI), y otros instrumentos sicológicos, han permitido cuantificar la inteligencia individual. Investigadores estadounidenses –de la Carnegie-Mellon University, del Massachussets Institute of Technology y del Union College– han demostrado que puede asignarse un factor de inteligencia colectiva a un grupo. Este CI colectivo es descrito en detalle en un artículo del 30 de septiembre, en la revista Science.

¿Es el CI del grupo la suma o el promedio del CI de cada uno de sus miembros? No, los investigadores encuentran que la inteligencia colectiva correlaciona con la sensibilidad social promedio del grupo, con la igualdad en el tiempo de las intervenciones de cada uno de los participantes y con la proporción de mujeres. La inteligencia colectiva del grupo depende de su capacidad de promover la participación de todos.

Cuando todos los que participan en un grupo tienen igual oportunidad de aportar sus ideas a la solución de un problema, la inteligencia del mismo puede ser superior a la del más inteligente de sus integrantes.

En el caso contrario –cuando una sola persona domina la conversación, inhibe la participación de los demás y supedita la misma a sus ideas– la inteligencia colectiva disminuye radicalmente; el CI colectivo resulta menor que el del menos talentoso de sus miembros. El colectivo se embrutece.

Limitar la participación efectiva de la inmensa mayoría es cercenar nuestra inteligencia colectiva, es condenarnos a no salir nunca de la oscuridad del atraso.

Monday, July 14, 2008

¿Cuál Contraloría Social?

El texto a continuación nos habla sobre la incoherencia entre la retórica de la Contraloría Social y la práctica pública, en la que se soslaya y en muchos casos se encubre el fracaso de buena parte de los funcionarios del gobierno. En este fracaso reside el talón de Aquiles de nuestra revolución. El texto fue escrito por Felipe Pachano Azuaje, Profesor de la Universidad de Los Andes y miembro del Foro Socialista de la Facultad de Ingeniería de esa institución.

¿Cuál Contraloría Social?

Quizás alguien de la audiencia pueda presentar alguna evidencia de experiencias de contraloría social exitosa. De seguro, no será fácil conseguir estas experiencias, especialmente en nuestro Estado Mérida. Es claro que existe una gran brecha entre lo que ofrece la teoría y lo que nos entrega la práctica.

Cada dependencia pública, comenzando por el Ejecutivo Nacional y pasando por todas las instancias nacionales, regionales, municipales y hasta comunitarias, puede ser objeto de una acción popular que garantice el sano y transparente ejercicio de sus funciones. Es más, la contraloría social está llamada no sólo a regular el desempeño de los funcionarios públicos y las dependencias del Estado, sino que debe convertirse en el centro de regulación de las relaciones económicas, tal como discutimos en un artículo anterior.


La contraloría social habrá de convertirse en el principal ejercicio democrático. Atrás quedará la idea de que la soberanía de un pueblo se restringe a participar con los votos en los procesos quinquenales. El gobierno del pueblo se hará realidad cuando los servidores públicos no sean más que eso. Y cuando el pueblo tome consciencia de su papel en la sociedad.


Apartando la utopía anarquista de prescindir del Estado, en la sociedad deben establecerse controles de distinta naturaleza. Cada entidad o funcionario debe ser controlado en principio por sí mismo, luego por la contraloría administrativa, por el control político–parlamentario, por los controles policiales y judiciales, y por el control popular. Hoy por hoy, el control popular está prácticamente restringido al voto premio o castigo a los ejercicios previos o presentes de los funcionarios en términos de elecciones o referendos. Sin embargo, el auténtico control popular debe tener un carácter más directo y profundo.


El verdadero control popular debe apoyarse, primero, en la difusión de la información sobre el funcionamiento de las dependencias del Estado, en lo que ha sido denominado Gobierno Electrónico. No se trata tan sólo de proveer a las instancias gubernamentales de instrumentos informáticos para su mejor manejo administrativo. Se trata también que las tecnologías de información y comunicación permitan al pueblo conocer lo que hacen estas instancias.

Más allá de estar informado, el Pueblo debe participar en las decisiones más importantes. La definición del presupuesto debe ser auténticamente participativa y en tal sentido deben instrumentarse mecanismos para recoger eficazmente el sentimiento popular.

No tiene sentido hablar de control si, tras diagnosticar desviaciones en el desempeño de funcionarios y dependencias, no se pueden establecer acciones correctivas. La verdadera contraloría social ocurrirá cuando se ejerza un verdadero impacto sobre las decisiones administrativas y judiciales; cuando la contraloría social reduzca la corrupción e incremente la eficiencia y la eficacia del gobierno.

Tal como hemos venido precisando en las últimas discusiones sobre estrategia socialista, es necesario enfocarnos en cinco aspectos para consolidar el poder popular: información, conocimiento, capacidad de negociación (o, en este caso, presión), organización y consciencia de nuestro papel fundamental en la sociedad. Dentro de estos cinco aspectos, hay que destacar la importancia de la organización.

No se puede considerar como contraloría social a las acciones ejercidas por individualidades. Es verdad que los individuos pueden alcanzar el liderazgo necesario para activar los mecanismos de control que permitan realizar correctivos. Pero la verdadera contraloría social debe tener una conformación organizacional que se corresponda al alcance y jurisdicción de la dependencia a controlar. Si se trata de establecer contraloría social sobre las autoridades de la Universidad de Los Andes, por ejemplo, entonces los universitarios ulandinos deberán organizarse para tener progresivamente mayores niveles de información, conocimiento sobre la labor de las autoridades, y capacidad de ejercer acciones efectivas. En otro ejemplo, si se quiere establecer contraloría social sobre el Presidente de la República, es necesario que una vasta red de ciudadanos venezolanos nos pongamos de acuerdo para ejercerla. Esto puede sonar como una posibilidad remota, pero se hará realidad en la medida que el pueblo vaya ganando poder.

Una red popular de contraloría social es fundamental dentro de este proceso. En estos momentos se están dando tímidos pasos para conformar una red de control de precios y abastecimiento en el mercado merideño. No obstante, hace falta retomar la idea de la sinergia cibernética (planteada en un artículo anterior) y poner la tecnología al servicio del pueblo. La verdadera esencia del socialismo del Siglo XXI está en su carácter profundamente democrático y en el protagonismo popular. (Esto nos alejaría de posturas socialistas anteriores, que daban al Estado un poder absoluto sobre la sociedad.) Dentro de este marco, el papel del Estado Socialista es el de fomentar el poder popular. Esto comienza por proporcionar tecnologías con una visión emancipadora.

Finalmente, se hace necesario que se abandone la retórica hueca de hablar del ejercicio real de la contraloría social en el presente. Con afiches y grafitos donde se muestra un Pueblo contento por que está ejerciendo contraloría social no vamos a cambiar la realidad. El burocratismo y especialmente la corrupción están mellando la creencia del pueblo en el gobierno y consecuentemente en el proceso. Está claro que la salida de estas perversiones no se encuentra dentro del mismo aparato estatal. Sólo el pueblo salva al Pueblo y el Pueblo exige protagonismo.


Mérida, julio de 2008

Sunday, August 26, 2007

Altruismo y Software Libre

En su artículo El Software Libre es Socialista, Sandra Parra escribe que "...existe actualmente, un bien social, producido y sustentado por la sociedad, que actúa a la vez como producto y como medio de producción, accesible y explotable sin que medien condiciones sociales, raciales o económicas, por la sociedad entera, no sólo por los miembros de la comunidad que lo produjo. Es un cúmulo de ideas organizadas ofrecidas de forma colaborativa e incremental, libremente reproducibles y mejorables. Su precio de venta depende del conocimiento que de él tenga el comprador, de la moral del vendedor y del conocimiento que del producto tenga la contraloría social. Es el software libre. Hasta ahora, y exceptuando algunos otros productos intelectuales licenciados de forma libre, la sociedad no ha producido un bien más socialista ..."

El caso del software libre demuestra con claridad que es posible producir bienes de altísima calidad dentro de un modo de producción socialista. La magnitud del logro del movimiento de software libre se destaca cuando recordamos que tiene lugar en esta era de dominio neoliberal. ¿Qué ha permitido que este movimiento prospere en estas condiciones adversas? ¿Qué lecciones podemos aprender de esta experiencia?

Para aproximarnos a una respuesta cabe recordar, siguiendo a Gramsci, la importancia de la lucha ideológica. La coerción, física o jurídica, no es suficiente para garantizar el control de las clases dominantes. La estabilidad del control político requiere de la hegemonía que resulta de propagar en una sociedad un sistema de valores, creencias y actitudes. El programa de software libre ha sido desde sus comienzos una clara lucha ideológica, circunscrita a los intelectuales y usuarios de la computación digital. Richard Stallman, propulsor del movimiento del software libre, comenzó así su manifiesto: "El principio de reciprocidad requiere que si a mí me gusta un programa, entonces debo compartirlo con otras personas que también lo quieran. Los comerciantes de software, forzándo a los usuarios a no compartir, buscan dividirlos para conquistarlos. Me niego a quebrar de esta manera mi solidaridad con otros usuarios."

Pero definir una arena ideológica no basta para garantizar la victoria de un movimiento. Stallman puntualiza por qué el movimiento será útil y a quien: "Una vez que el proyecto haya cristalizado, todo el mundo podrá disfrutar de un sistema operativo gratis, como el aire." Para que un movimiento sea asumido como suyo por una comunidad, debe serle útil.

Quienes contribuyen al desarrollo del software libre participan de lo que se llama "altruismo recíproco". En un acto de altruismo recíproco A ayuda a B sin esperar que B le retribuya porque percibe que su acto, al mejorar la calidad del colectivo, aumenta a la larga su propio bienestar. Y porque espera que, en caso de que fuere necesario, B ayudaría a su vez a cualquier miembro de la comunidad. El altruismo recíproco ha sido observado en organismos, comunidades animales y culturas humanas. Al generar los beneficios colectivos que se derivan de la cooperación social, el altruismo recíproco hace más probable el éxito del organismo, de la especie, o de la sociedad.

(Al altruismo se le opone el egoísmo. Es importante acotar que un acto en beneficio propio no es necesariamente egoísta. Se actúa en forma egoísta cuando se busca el propio beneficio aún a costa de causar perjuicio a otros u otras. El crimen es una expresión extrema de egoísmo, por ejemplo.)

¿Es necesario renunciar a nuestro interés personal para transitar hacia el socialismo? No, la experiencia del software libre nos enseña que actuar en beneficio del colectivo es casi siempre actuar en nuestro propio beneficio.

Sunday, August 05, 2007

La Evolución de la Cooperación.

"Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de la sociedad. Pero él no ve esta dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente."
¿Por qué socialismo? Albert Einstein, 1949.

Para quienes profesan el dogma neoliberal, los seres humanos somos esencialmente egoístas. Participamos en el mercado para satisfacer nuestros intereses individuales. Del juego entre estos intereses emerge supuestamente el máximo bien común. El altruismo, la cooperación, la solidaridad, son irrelevantes—insignificantes fantasías de idealistas y soñadores. A la luz de la historia parece obvio que esta aseveración no tiene asidero en la realidad. La ciencia contemporánea corrobora esta opinión: la cooperación es esencial para la supervivencia de la sociedad, de la vida misma.

¿Cómo emerge la cooperación? Las investigaciones que abordan este problema siguen, a grandes rasgos, dos estrategias. En la primera se trata de preservar la noción de la especie humana como homo economicus, la noción de la sociedad como colección de individuos que buscan racionalmente satisfacer sus necesidades personales. Desde este punto de vista la cooperación emerge de la conveniencia de preservar las ventajas que el el grupo social le da a los individuos. (Es interesante notar que esta línea de investigación, que deriva de la economía tradicional, ha demostrado que el libre mercado no conduce en general al máximo bien común.)

En la segunda estrategia se considera la cooperación como una característica que confiere una ventaja evolutiva, que maximiza la capacidad de supervivencia y reproducción de organismos y sociedades. En la conferencia "Evolución Genética y Cultural de la Cooperación," los antropólogos Daniel M. T. Fessler y Kevin J. Haley argumentan que, en contraposición a la tradición racionalista, "las emociones parecen jugar un papel fundamental en las relaciones cooperativas". Fessley y Haley identifican 13 emociones específicas que parecen condicionar la cooperación. En el plano de las relaciones diádicas (entre dos personas) las emociones que modulan la cooperación son: el amor romántico, la gratitud, el enojo, la envidia, la culpabilidad, la rectitud y el desdén.

En el nivel social, que concierne al desarrollo del socialismo, determinan la cooperación los siguientes sentimientos: la vergüenza (de defraudar al colectivo), el orgullo (de contribuir al colectivo), la indignación moral (ante la corrupción, por ejemplo), la aprobación moral (a la probidad), la admiración, la emulación de acciones ejemplares, la alegría (de estar en Venezuela) y, por último, las emociones corporativas (amor por Venezuela, orgullo por nuestros éxitos, dolor por nuestros fracasos).

Los resultados arriba descritos pueden ayudarnos a transitar hacia el socialismo, hacia una formación social que valore más la cooperación que la competencia desleal. Desafortunadamente, no podemos decir que la vergüenza, el orgullo, la indignación moral, la aprobación moral, la admiración y la emulación sean emociones profundamente arraigadas en nuestra sociedad. Si estas emociones son necesarias, nuestra educación, nuestra expresión cultural y la acción de nuestros servidores públicos deberían fomentarlas.

La cooperación debe ser más que un eslogan político.

Monday, July 30, 2007

Ideología y educación

En su sentido original, la palabra ideología data de 1796, cuando el filósofo francés Antoine Destutt de Tracy la acuñó para describir una "ciencia de la formación de las ideas"—que sería la base para una comprensión unificada de los fenómenos políticos, económicos y sociales. En su sentido contemporáneo la palabra ideología denota un "conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc." A esta definición habría que agregarle que la validez de una ideología no necesariamente deriva de un sustrato argumentativo o empírico, como es el caso de los principios científicos. La validez de una ideología se desprende del poder que tiene para darle significado a la experiencia del grupo humano que la asume. Los seres humanos vivimos inmersos en ideas cuya validez aceptamos a priori, vivimos inmersos en ideologías que la costumbre ha vuelto transparentes.

En el proceso educativo aprendemos destrezas que nos ayudan a actuar en nuestro entorno material y social. También recibimos ideas, justificadas racionalmente o no. Recibimos ideología. Pero si esto es así, ¿por qué ha causado tanta controversia el que el Presidente haya declarado que su gobierno "si está ideologizando"? Si el Presidente se refirió a impartir a los estudiantes la "ideología" del extinto MVR o la ideología que emerja del PSUV, entonces el 40% que se le opone tendría toda la razón en protestar porque se enseñe a sus hijos la ideología de un partido que no les simpatiza. ¿Pero fue esto lo que quiso decir el Presidente?

El Presidente también dijo "...hay ideología en la presentación del pensamiento colonialista y neocolonialista... que hace de los países de Latinoamérica una tierra de nadie, (un) paradero de toda clase de tahúres y bandoleros, (una tierra de) pueblos climáticamente hundidos en el sopor tropical y la inevitable miseria." El que en Venezuela todavía vivamos en una condición colonial no es un asunto de ideología, es una simple verdad histórica. Lo que sí es un asunto de ideología es como los medios de comunicación justifican la condición colonial.

Hace unas semanas María Rosa Fernández, una inmigrante siciliana, dijo en televisión que "los italianos son muy trabajadores, muy responsables... los venezolanos no... trabajar con venezolanos es un dolor de cabeza... los venezolanos siempre llegan a la casa borrachos... y hasta maltratan mucho a las mujeres..." Según la animadora, Beatriz de Majo, los venezolanos somos seres devaluados. Los venezolanos que son responsables, que sirven para algo, lo son porque tienen sangre de extranjero. "El que viene de una raíz totalmente venezolana está fregado de por vida..."

En 1957, el filosófo tunecino Albert Memmi publicó "Retrato del Colonizado, Precedido del Retrato del Colonizador," una reflexión sobre los efectos sicológicos del colonialismo sobre colonizado y colonizador. Citamos del texto: "Así como el burgués propone una imagen (mítica) del proletario, la existencia del colonizador requiere que se genere una imagen del colonizado. De esta imagen provienen las excusas que esconden lo escandaloso de la conducta del colonizador y del burgués... Imaginemos, a los fines de este retrato y denuncia, la siempre presente 'flojera' del colonizado, que recibe el asentimiento unánime de colonizadores desde Liberia hasta Laos, pasando por el Magreb. Esta 'flojera' ocupa una parte central en la dialéctica que exalta al colonizador y humilla al colonizado... Nada justifica mejor los privilegios del colonizador que su supuesta laboriosidad. Y nada justifica mejor la condición abyecta del colonizado que su supuesta indolencia."

Tenemos el derecho de imaginar ideas que nos dibujen dignos. Bienvenida sea la ideología de nuestra liberación.

Wednesday, May 17, 2006

Los Orígenes de la Inteligencia Humana

En el principio no fue el verbo, en el principio fue la acción. Goethe

El texto a continuación es un extracto del libro "A People´s History of Science: Miners, Midwives, and Low-Mechanics," del historiador Clifford D. Conner:

"¿Qué vino primero, la mano o el cerebro? La suposición unánime entre los pensadores evolucionistas, aún antes de que Darwin publicara El Origen de las Especies, era que la inteligencia había impulsado la evolución humana. Se creía que la fuerza motriz de cada uno de los pasos del proceso evolutivo había sido el aumento del tamaño del cerebro. El aumento consecuente de la inteligencia habría entonces generado la ventaja selectiva que gradualmente transformaría a los monos en humanoides y a los humanoides en Homo Sapiens.

Antes de que fuesen descubiertos los primeros fósiles de homínidos a finales del siglo diecinueve, se daba por sentado que si se encontraba el fósil de un “eslabón perdido” entre el mono y el hombre, el mismo tendría un cerebro de tamaño intermedio entre el del primero y el segundo, pero no asumiría la postura erguida que caracteriza a los seres humanos. Sólo después de haber adquirido la suficiente inteligencia, podría una criatura mostrar su humanidad al caminar erguida. Este “dogma de primacía cerebral,” como lo llamó Stephen Jay Gould, sufríó un golpe mortal en los década de 1920, cuando fueron descubiertos en Africa los restos de “australopitecines de pequeño cerebro” que “caminaban tan erguidos como tú y como yo.” De allí en adelante se hizo incontestable que la transición de mono a humanoide había ocurrido antes de que el cerebro aumentara significativamente de capacidad.

¿Por qué, se preguntó Gould, la “Ciencia Occidental se había aferrado a la hipótesis de la primacía cerebral"? Encontró la respuesta en un artículo escrito por Engels en 1876 y publicado veinte años después de su muerte. Engels argumentó, en “El Papel que Representó el Trabajo en la Transición de Mono a Hombre,” que el paso decisivo "ocurrió cuando los monos cesaron de usar las manos para moverse" y "comenzaron a adoptar una postura más erguida." Esto les dejó las manos libres para utilizar herramientas, es decir, para el trabajo. “Sólo mediante el trabajo, mediante la adaptación a siempre nuevas operaciones,” escribió Engels, “ha sido posible que la mano humana haya adquirido el alto grado de perfección que le ha permitido conjurar la existencia de las pinturas de Rafael, las estatuas de Thorwaldsen y la música de Paganini.”

La teoría de Engels sostenía que el desarrollo de la mano como instrumento de trabajo había impulsado la adquisición de la inteligencia, y por lo tanto del tamaño del cerebro, en los primeros humanos. Aunque para el momento no existía evidencia que sustentara ni la teoría de “la mano primero” ni “la teoría del “cerebro primero,” la conjetura de Engels fue posteriormente verificada, a medida que se fueron descubriendo nuevos fósiles.

La intuición exitosa de Engels fue posible porque su pensamiento no fue entorpecido por la disposición ideológica a considerar el trabajo intelectual como superior al trabajo manual. Gould resaltó el hecho de que los académicos tienen la tendencia a percibir a los trabajadores como inferiores y que para ellos “la primacía cerebral era tan obvia y natural que era aceptada como dada, en vez de ser reconocida como un prejuicio social profundamente asentado y que refleja la posición de clase de los pensadores profesionales y de sus patronos.” Fue este sesgo arraigado por siglos, dijo Engels, el que había impedido “a los más materialistas científicos naturales de la escuela Darwiniana” de la época entender el origen de lo humano y “reconocer el papel que había jugado en el mismo el trabajo.”

Si la evolución humana hubiese sido motorizada por el cerebro, entonces el papel preponderante en la misma habría tenido que ser asignado a individuos de inteligencia superior al promedio, a una versión temprana de la élite intelectual cuya superioridad natural le habría dado a sus miembros y a sus genes una posición privilegiada en la lucha por la supervivencia. Pero la evidencia del registro fósil indica lo contrario. Fue la actividad de construir y usar herramientas de poblaciones enteras de humanoides, de “gente trabajadora,” de donde emergió la inteligencia humana y con ella, la capacidad para el lenguaje, el conocimiento pre-científico y en última instancia, la ciencia."

Thursday, January 26, 2006

En el Foro Social Mundial

Compartimos con un compañero argentino nuestra percepción de las fortalezas y debilidades de nuestra revolución boliviariana. Coincidimos en que del éxito de la integración latinoamericana depende el éxito de la revolución. Hablamos del enorme poder que contiene nuestra cultura. El compañero trabaja en las villas, como ellos llaman a sus barrios. Nos cuenta como la pobreza extrema llevó a la gente a crear una economía basada en el trueque de bienes producidos en las mismas villas. En un momento hasta llegó a emerger un sistema monetario informal. Expresamos nuestra preocupación por la solapada y creciente represión de la crítica interna al proceso. El compañero argentino nos advierte la peligrosidad de inhibir la crítica: la falta de análisis crítico, el pensamiento monocromático, fueron factores que contribuyeron a destruir el peronismo.

Un camarada indígena de Ecuador nos narra el triunfo de Evo Morales como parte de un drama que comenzó hace quinientos trece años, cuando nuestras culturas ancestrales comenzaron a ser destruídas por el invasor español. Su perspectiva cultural enriquece nuestra comprensión y nos recuerda la importancia de no identificar el mundo con los esquemas que construímos para analizarlo.

Un camarada campesino boliviano nos señala que en Bolivia ha sido la acción popular organizada y constante la que ha llevado a Evo Morales al poder. En Bolivia el pueblo está organizado. El camarada campesino contrasta esto con lo que sucede en Venezuela, donde el Presidente Chávez accede al poder como resultado de una lucha política tradicional y ahora intenta utilizar su posición para generar organización popular. Lo que quizás no sabe el camarada boliviano es que la clase política que accedió al poder con el Presidente ahora inhibe la organización popular.

El día brilla y el aire es transparente. La gente fluye contenta por los espacios del Teatro Teresa Carreño. Hay mucha gente joven, hay mucha belleza. En el parque Los Caobos hay un pueblo de tiendas de campaña. Nos imaginamos adentro, hace muchos años; y la nostalgia nos toca, por un momento.