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Sunday, January 09, 2011

Emulación socialista

«La competencia significa, en este tipo de capitalismo, el aplastamiento monstruosamente feroz del espíritu emprendedor, de la energía, de la iniciativa audaz de la masa de la población… significa también la sustitución de la emulación por la pillería financiera, el nepotismo, el servilismo en los peldaños mas elevados de la escala social.» (Vladimir Illich Lenin)

Cerca de mi casa, a sólo diez minutos en automóvil, funciona un Centro Diagnóstico Integral (CDI). Funciona digo, porque cuando lo necesitamos –de día, de noche o de madrugada– sus médicos están allí, listos para aliviarnos dentro de las limitaciones de la modesta edificación que les alberga. La actitud de los médicos cubanos contrasta con la de muchos funcionarios venezolanos, que en el servir a sus compatriotas ven un fastidio, una interrupción del ocio placentero.

Los cubanos son gente muy discreta. Aún así, un día me atreví a hacerle una broma política a uno de los trabajadores del CDI.

–Ustedes se me parecen a los gringos.

El hombre respondió con cierta alarma.

–¿Y cómo es eso señor?

–Se toman su trabajo en serio.

El hombre sonrió.

–A los gringos les gusta trabajar –agregué–. Además, siempre tienen un supervisor encima.

–Nosotros también –contestó–. Nos reunimos y nos evaluamos entre todos. Al que cumple con los objetivos, se le premia.

–Pero un camarada venezolano diría que eso es competencia.

–No chico, es emulación socialista.

Toda persona tiene la necesidad psicológica de contribuir a algo más grande que sí misma; y de sentirse reconocida por su contribución. La emulación socialista es un sistema de gerencia que satisface esta necesidad, premiando a quienes con su esfuerzo individual benefician al colectivo.

Dijo Martí: «el elogio oportuno fomenta el mérito; y la falta del elogio oportuno lo desanima… La alabanza justa regocija al hombre bueno, y molesta al envidioso. La alabanza injusta daña a quien la recibe: daña más a quien la hace.»

Sunday, December 12, 2010

La bondad como valor de supervivencia

El próximo 21 será el día más corto del año. Es tiempo de hacernos compañía, de oponer bondad y luz a frío y oscuridad, de transmutar la noche más larga en nochebuena.

Sobrevivir en soledad un invierno era imposible en épocas pasadas. No sorprende entonces que se exprese en Navidad la simpatía, sustrato de la cooperación y, de acuerdo a Charles Darwin, el más fuerte de los instintos humanos. Si Darwin valoraba la cooperación, es paradójico que sus ideas se usen para justificar el darwinismo social, para legitimar la subordinación del derecho al poder.

Lo que propuso Darwin en El Origen de las Especies fue la supervivencia del mejor adaptado. Esto fue después tergiversado como la supervivencia del más fuerte. El mejor adaptado es en realidad el más bondadoso, nos dicen ahora científicos de la Universidad de California en Berkeley.

El darwinismo social se sustenta en un supuesto predominio de las pulsiones egoístas. En contraposición, Laura Saslow y Sarina Rodrigues han encontrado un gen de la empatía. (Un gen que codifica el receptor de la oxitocina, un neurotransmisor activo en el amor romántico, la protección y el cuidado y la interacción social.)

Según el darwinismo social, valorar la cooperación sería ingenuo porque los seres humanos buscamos la satisfacción individual. Este argumento es falaz. Se puede conciliar la satisfacción individual con la de otros. Así lo corrobora un estudio del sociólogo Robb Willer, en el que los participantes recibieron un poco de dinero que luego pudieron jugar en beneficio del “bien común”. Fueron los más generosos quienes recibieron más regalos, respeto y cooperación de los demás; y quienes adquirieron más influencia. Su generosidad les trajo satisfacción individual.

La evidencia científica acumulada demuestra que evolucionamos hacia la compasión y la colaboración. Demuestra que la bondad nos ayuda a sobrevivir y prosperar como especie.


[El siguiente documento sirvió de base a este artículo: University of California, Berkeley (2009, December 9). Social scientists build case for 'survival of the kindest'. ScienceDaily.]

Sunday, October 24, 2010

Inteligencia colectiva y participación

La inteligencia de una persona, su capacidad de comprender y resolver problemas, es percibida por quienes le rodean: es una realidad intersubjetiva. La inteligencia colectiva, la capacidad de un grupo para comprender y resolver problemas, también es perceptible. La inteligencia de un equipo de fútbol, por ejemplo, es evidente en su capacidad de adaptar defensa y ataque a una situación compleja y cambiante.

Las pruebas de Coeficiente Intelectual (CI), y otros instrumentos sicológicos, han permitido cuantificar la inteligencia individual. Investigadores estadounidenses –de la Carnegie-Mellon University, del Massachussets Institute of Technology y del Union College– han demostrado que puede asignarse un factor de inteligencia colectiva a un grupo. Este CI colectivo es descrito en detalle en un artículo del 30 de septiembre, en la revista Science.

¿Es el CI del grupo la suma o el promedio del CI de cada uno de sus miembros? No, los investigadores encuentran que la inteligencia colectiva correlaciona con la sensibilidad social promedio del grupo, con la igualdad en el tiempo de las intervenciones de cada uno de los participantes y con la proporción de mujeres. La inteligencia colectiva del grupo depende de su capacidad de promover la participación de todos.

Cuando todos los que participan en un grupo tienen igual oportunidad de aportar sus ideas a la solución de un problema, la inteligencia del mismo puede ser superior a la del más inteligente de sus integrantes.

En el caso contrario –cuando una sola persona domina la conversación, inhibe la participación de los demás y supedita la misma a sus ideas– la inteligencia colectiva disminuye radicalmente; el CI colectivo resulta menor que el del menos talentoso de sus miembros. El colectivo se embrutece.

Limitar la participación efectiva de la inmensa mayoría es cercenar nuestra inteligencia colectiva, es condenarnos a no salir nunca de la oscuridad del atraso.

Saturday, September 25, 2010

Socialismo en 307 palabras

Amazon.com ofrece 23.811 libros sobre el socialismo, un extenso y complejo cuerpo de ideas cuyo estudio podría ocupar una vida entera.

¿Qué queremos decir nosotros, legos en la materia, cuando hablamos de socialismo en Venezuela? Ensayemos una respuesta, encapsulada en 5 ideas que definen una visión personal.

1) Las desigualdades de poder y riqueza en la sociedad actual son injustificables. Resultan de la explotación. Transgreden un principio ético tan antiguo como la civilización: la reciprocidad. "Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros," reza el evangelio según San Lucas.

2) Cada quien tiene derecho a construir su entorno social, y expresar su individualidad, con su trabajo. El trabajo no es una mercancía.

3) Otro mundo es posible. Las injusticia que prevalece no es el destino inevitable de la especie humana. En toda persona coexisten pulsiones egoístas y altruistas; pero existen formas de organización social en las que el altruismo predomina sobre el egoísmo. (Nótese que esto no significa que los miembros de una sociedad tengan que sacrificar su individualidad y sus aspiraciones personales. Significa equilibrar la necesidad y la libertad.)

4) Hace menos de medio siglo que Martin Luther King pronunció estas palabras: "no nos revolquemos en el valle de la desesperanza... sueño que un día, en las colinas rojas de Georgia, los hijos de quienes fueron esclavos se sentarán a la mesa con los hijos de quienes fueron amos de esclavos." Las ideas, el trabajo y la cooperación pueden llevarnos a ese otro mundo posible.

5) Siglos de condición colonial han dejado su huella en nuestra psiquis colectiva. Pero somos capaces de construir nuestra identidad, de afirmarnos como pueblo libre. Lo estamos haciendo.

Esta es nuestra visión personal del socialismo, una contribución que se verá recompensada en la medida en que cada lector o lectora asuma el definir la suya propia.

Sunday, December 07, 2008

¿Por qué somos socialistas?

Somos socialistas porque creemos en nuestra libertad. Y porque creemos que sólo en el socialismo—en la libertad de todos—pueden reconciliarse la libertad y su antítesis: la necesidad.

A Santa Genoveva, por divina.

Sunday, August 26, 2007

Altruismo y Software Libre

En su artículo El Software Libre es Socialista, Sandra Parra escribe que "...existe actualmente, un bien social, producido y sustentado por la sociedad, que actúa a la vez como producto y como medio de producción, accesible y explotable sin que medien condiciones sociales, raciales o económicas, por la sociedad entera, no sólo por los miembros de la comunidad que lo produjo. Es un cúmulo de ideas organizadas ofrecidas de forma colaborativa e incremental, libremente reproducibles y mejorables. Su precio de venta depende del conocimiento que de él tenga el comprador, de la moral del vendedor y del conocimiento que del producto tenga la contraloría social. Es el software libre. Hasta ahora, y exceptuando algunos otros productos intelectuales licenciados de forma libre, la sociedad no ha producido un bien más socialista ..."

El caso del software libre demuestra con claridad que es posible producir bienes de altísima calidad dentro de un modo de producción socialista. La magnitud del logro del movimiento de software libre se destaca cuando recordamos que tiene lugar en esta era de dominio neoliberal. ¿Qué ha permitido que este movimiento prospere en estas condiciones adversas? ¿Qué lecciones podemos aprender de esta experiencia?

Para aproximarnos a una respuesta cabe recordar, siguiendo a Gramsci, la importancia de la lucha ideológica. La coerción, física o jurídica, no es suficiente para garantizar el control de las clases dominantes. La estabilidad del control político requiere de la hegemonía que resulta de propagar en una sociedad un sistema de valores, creencias y actitudes. El programa de software libre ha sido desde sus comienzos una clara lucha ideológica, circunscrita a los intelectuales y usuarios de la computación digital. Richard Stallman, propulsor del movimiento del software libre, comenzó así su manifiesto: "El principio de reciprocidad requiere que si a mí me gusta un programa, entonces debo compartirlo con otras personas que también lo quieran. Los comerciantes de software, forzándo a los usuarios a no compartir, buscan dividirlos para conquistarlos. Me niego a quebrar de esta manera mi solidaridad con otros usuarios."

Pero definir una arena ideológica no basta para garantizar la victoria de un movimiento. Stallman puntualiza por qué el movimiento será útil y a quien: "Una vez que el proyecto haya cristalizado, todo el mundo podrá disfrutar de un sistema operativo gratis, como el aire." Para que un movimiento sea asumido como suyo por una comunidad, debe serle útil.

Quienes contribuyen al desarrollo del software libre participan de lo que se llama "altruismo recíproco". En un acto de altruismo recíproco A ayuda a B sin esperar que B le retribuya porque percibe que su acto, al mejorar la calidad del colectivo, aumenta a la larga su propio bienestar. Y porque espera que, en caso de que fuere necesario, B ayudaría a su vez a cualquier miembro de la comunidad. El altruismo recíproco ha sido observado en organismos, comunidades animales y culturas humanas. Al generar los beneficios colectivos que se derivan de la cooperación social, el altruismo recíproco hace más probable el éxito del organismo, de la especie, o de la sociedad.

(Al altruismo se le opone el egoísmo. Es importante acotar que un acto en beneficio propio no es necesariamente egoísta. Se actúa en forma egoísta cuando se busca el propio beneficio aún a costa de causar perjuicio a otros u otras. El crimen es una expresión extrema de egoísmo, por ejemplo.)

¿Es necesario renunciar a nuestro interés personal para transitar hacia el socialismo? No, la experiencia del software libre nos enseña que actuar en beneficio del colectivo es casi siempre actuar en nuestro propio beneficio.

Sunday, August 05, 2007

La Evolución de la Cooperación.

"Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de la sociedad. Pero él no ve esta dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente."
¿Por qué socialismo? Albert Einstein, 1949.

Para quienes profesan el dogma neoliberal, los seres humanos somos esencialmente egoístas. Participamos en el mercado para satisfacer nuestros intereses individuales. Del juego entre estos intereses emerge supuestamente el máximo bien común. El altruismo, la cooperación, la solidaridad, son irrelevantes—insignificantes fantasías de idealistas y soñadores. A la luz de la historia parece obvio que esta aseveración no tiene asidero en la realidad. La ciencia contemporánea corrobora esta opinión: la cooperación es esencial para la supervivencia de la sociedad, de la vida misma.

¿Cómo emerge la cooperación? Las investigaciones que abordan este problema siguen, a grandes rasgos, dos estrategias. En la primera se trata de preservar la noción de la especie humana como homo economicus, la noción de la sociedad como colección de individuos que buscan racionalmente satisfacer sus necesidades personales. Desde este punto de vista la cooperación emerge de la conveniencia de preservar las ventajas que el el grupo social le da a los individuos. (Es interesante notar que esta línea de investigación, que deriva de la economía tradicional, ha demostrado que el libre mercado no conduce en general al máximo bien común.)

En la segunda estrategia se considera la cooperación como una característica que confiere una ventaja evolutiva, que maximiza la capacidad de supervivencia y reproducción de organismos y sociedades. En la conferencia "Evolución Genética y Cultural de la Cooperación," los antropólogos Daniel M. T. Fessler y Kevin J. Haley argumentan que, en contraposición a la tradición racionalista, "las emociones parecen jugar un papel fundamental en las relaciones cooperativas". Fessley y Haley identifican 13 emociones específicas que parecen condicionar la cooperación. En el plano de las relaciones diádicas (entre dos personas) las emociones que modulan la cooperación son: el amor romántico, la gratitud, el enojo, la envidia, la culpabilidad, la rectitud y el desdén.

En el nivel social, que concierne al desarrollo del socialismo, determinan la cooperación los siguientes sentimientos: la vergüenza (de defraudar al colectivo), el orgullo (de contribuir al colectivo), la indignación moral (ante la corrupción, por ejemplo), la aprobación moral (a la probidad), la admiración, la emulación de acciones ejemplares, la alegría (de estar en Venezuela) y, por último, las emociones corporativas (amor por Venezuela, orgullo por nuestros éxitos, dolor por nuestros fracasos).

Los resultados arriba descritos pueden ayudarnos a transitar hacia el socialismo, hacia una formación social que valore más la cooperación que la competencia desleal. Desafortunadamente, no podemos decir que la vergüenza, el orgullo, la indignación moral, la aprobación moral, la admiración y la emulación sean emociones profundamente arraigadas en nuestra sociedad. Si estas emociones son necesarias, nuestra educación, nuestra expresión cultural y la acción de nuestros servidores públicos deberían fomentarlas.

La cooperación debe ser más que un eslogan político.