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Sunday, November 04, 2012

Nefarios Consejeros

Of euyl counsellours, juges and men of lawe

El que tiene un cargo y autoridad

Gobernar una comarca: como un juez o consejero
que aún viendo la Justicia, claramente recta y ecuánime,
–enceguecido falsamente por el favor o la rigidez
condena a los inocentes–. Y a un transgresor:
le premia con favores. El que así actúa es tan sabio
como quien pretende hervir un cerdo vivo en una olla.
—De la Nave de los Necios, de Sebastián Brandt
To rule a Royalme: as Juge or Counsellor
Which seynge Justice, playne ryght and equyte,
Them falsly blynded by fauour or rigour
Condemnynge wretches gyltles. And to a Transgressour:
For mede shewinge fauours. Suche is as wyse a man
As he that wolde seeth a quycke Sowe in a Pan
—From The Ship of Fools, Sebastian Brandt

Saturday, September 17, 2011

Exclusión Social en la Educación Universitaria

Clasismo en la Venezuela actual

Soldados de la Centésima Primera División de Paracaidistas aseguran el ingreso de jóvenes afrodescendientes al Liceo Central de Little Rock (Arkansas, 1957) Soldados de la Centésima Primera División de Paracaidistas aseguran el ingreso de jóvenes afrodescendientes al Liceo Central de Little Rock (Arkansas, 1957)

El 24 de mayo de 2007 el presidente Hugo Chávez Frías anunció la eliminación de las pruebas internas que cada universidad pública aplica para el ingreso de los estudiantes, argumentando que «estos viejos métodos han sido instrumentos para la exclusión». Cuatro años después, ni la letra ni el espíritu de este anuncio se han hecho realidad: los sistemas de ingreso siguen siendo fuente de exclusión social en la educación universitaria.

El 24 de septiembre de 1957 el presidente Dwight D. Eisenhower ordenó a la Centésima Primera División de Paracaidistas desplegarse en la ciudad de Little Rock, en el estado de Arkansas. ¿El objetivo? Asegurar el ingreso de 9 estudiantes afrodescendientes al Liceo Central de Little Rock. El episodio de Los 9 de Little Rock, como desde entonces se conoce a estos jóvenes, se ha convertido en un icono de la lucha contra la exclusión social en la educación.

En 1957 la discriminación racial gozaba de legitimidad política en buena parte de los Estados Unidos. En 1954 la Corte Suprema de Justicia había declarado ilegales las leyes que sustentaban la exclusión social en la educación –pero el racismo, imbricado en el sistema político, hacía muy difícil implementar en la práctica este dictamen de la Corte. Cabe recordar que el 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks había sido detenida en Alabama por ocupar en un autobús un asiento reservado a personas de raza blanca; que el 30 de enero de 1956 una bomba había estallado en la casa de Martin Luther King; y que el 21 de febrero del mismo año King había sido detenido por exhortar a transgredir las leyes raciales.

El conflicto racial en 1957 era políticamente complejo y difícil. Pero a Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas que en alianza con la Unión Soviética habían derrotado al fascismo en Europa, no le era ajeno el conflicto. Consciente de su responsabilidad histórica, actuó con claridad de propósito, diligencia y determinación.

Con claridad de propósito, diligencia y determinación actuaron también los jóvenes afrodescendientes que desafiaron la exclusión social en Little Rock. En el liceo les esperaban el asedio, la burla y el desprecio de muchos estudiantes. Durante un año las fuerzas militares tuvieron que protegerlos de la violencia latente en el racismo. Al final, la vida premió su coraje y demostró la irracionalidad fútil de la discriminación. Todos culminaron su educación y se convirtieron en ciudadanos ejemplares: asesores presidenciales, directores de grandes empresas, profesores en universidades de primera línea.

El 24 de este mes la hazaña de Los 9 de Little Rock cumplirá 54 años. En Venezuela sigue intacta la exclusión social en la educación universitaria.

Sunday, January 23, 2011

¿Es necesaria una Ley de Educación Universitaria?

Al comienzo de la autopista, bajando hacia La Guaira, puede verse un edificio inclinado fuera de la vertical –ha estado así desde que al final de su construcción, hace medio siglo, cedió el terreno que lo soporta. Técnicamente inhabitable, el edificio es de todas formas hogar de varias familias. Un profesor visitante de Física lo vio hace años, camino de regreso al aeropuerto. Nos dijo, medio en serio, medio en broma: –En Venezuela no se cumple ni la Ley de la Gravitación Universal.

¿Por qué, si lo más probable es que no se cumpla, ha causado tanto alboroto la vetada Ley de Educación Universitaria (LEU)? Este autor se declara incompetente para responder esta pregunta, cuya respuesta es más bien un asunto de Antropología Cultural. Pero esto no es tan importante: los objetivos esenciales de la LEU pueden alcanzarse dentro del marco jurídico vigente; bastaría con implementar políticas públicas viables, racionales y objetivamente verificables.

Tomemos como ejemplo el problema de la injusticia que generan los mecanismos de ingreso a las universidades. Este problema puede resolverse aplicando una sencilla política de incentivos: otorgando financiamiento adicional a aquellas instituciones cuyos mecanismos de admisión resulten en un perfil socialmente equilibrado de su población estudiantil.

Podría objetarse que la desigualdad en el ingreso a las universidades tradicionales tiene su origen en múltiples factores (la mala calidad de la Educación Media y los jugosos dividendos que ofrece la comercialización del ingreso universitario son dos de ellos). Pero son precisamente las universidades las que pueden, y deben, diseñar sistemas de ingreso que compensen estas dificultades.

Es función del Estado minimizar los desequilibrios sociales, regulando adecuadamente las instituciones. Regular mediante incentivos puede generar mayor justicia social.

Sunday, November 21, 2010

Danilo Anderson, justicia e impunidad

Al pie del bloque 14 de Monte Piedad, la noche de la Plaza Alí Primera se siente como la noche de una plaza de pueblo. Al suroeste, paralelas a un bloque de 4 pisos, han sido dispuestas seis mesas de ajedrez. Seis niños juegan una partida simultánea con Luis Casadiego, miembro del Comité Cultural Alí Primera. En el sencillo escenario un músico aclara la voz. Alguien dice: –está sabroso este frío. Las luces verdes, rojas y amarillas –y la algarabía festiva de los niños– nos recuerdan que la Navidad está cerca.

La Navidad celebra la esperanza: la certeza de que el día más oscuro del año será, precisamente, el día en que renacerá la luz. Esta noche la comunidad conmemora que han pasado 6 años desde que murió Danilo Anderson.

–Recordar a Danilo es luchar contra la impunidad, me dice Luis.

Minutos más tarde comienza la música. Un verso de una canción resume el por qué estamos aquí: “un paso adelante de la justicia nos cuesta un hombre”...

“¿Y no es buscar justicia el núcleo primordial de una revolución?”, pienso.

En el trayecto que lo llevó del liceo Guzmán Blanco a la Escuela de Derecho y luego al Ministerio Público, Danilo Anderson aprendió la fuerza del Derecho como instrumento de civilización.

Como Fiscal le hizo honor a esta fuerza. Su actuación reflejó, sin cortapisas, el principio de la igualdad ante la ley. Ricos y pobres fueron convocados al Ministerio Público a responder por sus actos.

Danilo no cedió ante amenazas y presiones. Esto le costó la vida. Ya muerto hay quienes buscan abrirle más heridas, esta vez morales.

Quizás Danilo sobrestimó la fuerza del Derecho en un país en el que las relaciones de poder, primitivas, no han sido todavía temperadas por la civilización. Pero el camino que transitó es el correcto: sin Derecho no hay justicia.

Quienes asesinaron a Danilo quisieron asesinar, con él, nuestra esperanza de justicia.

Saturday, September 25, 2010

Socialismo en 307 palabras

Amazon.com ofrece 23.811 libros sobre el socialismo, un extenso y complejo cuerpo de ideas cuyo estudio podría ocupar una vida entera.

¿Qué queremos decir nosotros, legos en la materia, cuando hablamos de socialismo en Venezuela? Ensayemos una respuesta, encapsulada en 5 ideas que definen una visión personal.

1) Las desigualdades de poder y riqueza en la sociedad actual son injustificables. Resultan de la explotación. Transgreden un principio ético tan antiguo como la civilización: la reciprocidad. "Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros," reza el evangelio según San Lucas.

2) Cada quien tiene derecho a construir su entorno social, y expresar su individualidad, con su trabajo. El trabajo no es una mercancía.

3) Otro mundo es posible. Las injusticia que prevalece no es el destino inevitable de la especie humana. En toda persona coexisten pulsiones egoístas y altruistas; pero existen formas de organización social en las que el altruismo predomina sobre el egoísmo. (Nótese que esto no significa que los miembros de una sociedad tengan que sacrificar su individualidad y sus aspiraciones personales. Significa equilibrar la necesidad y la libertad.)

4) Hace menos de medio siglo que Martin Luther King pronunció estas palabras: "no nos revolquemos en el valle de la desesperanza... sueño que un día, en las colinas rojas de Georgia, los hijos de quienes fueron esclavos se sentarán a la mesa con los hijos de quienes fueron amos de esclavos." Las ideas, el trabajo y la cooperación pueden llevarnos a ese otro mundo posible.

5) Siglos de condición colonial han dejado su huella en nuestra psiquis colectiva. Pero somos capaces de construir nuestra identidad, de afirmarnos como pueblo libre. Lo estamos haciendo.

Esta es nuestra visión personal del socialismo, una contribución que se verá recompensada en la medida en que cada lector o lectora asuma el definir la suya propia.

Wednesday, February 03, 2010

Ingreso a la Universidad y Poder Popular

El 26 de mayo de 2007 la Agencia Bolivariana de Noticias divulgó la directriz presidencial de eliminar la Prueba de Aptitud Académica (PAA), eliminar las pruebas internas de admisión y crear un Sistema Unico de Ingreso a la Educación Superior.

Hoy, casi tres años después, esta directriz no se ha cumplido: las pruebas de admisión interna siguen siendo la vía principal de ingreso a las universidades tradicionales.

El 19 de enero pasado el diario Ultimas Noticias reseñó que "algunas casas de estudios (habían abierto) desde el pasado lunes el proceso de preinscripción para la realización de las pruebas internas de admisión". El Profesor Luis Acuña, Ministro de Educación Superior, sostuvo que "las pruebas internas contravienen la Ley Orgánica de Educación". El 22 de enero la oficina de Prensa de la Universidad Simón Bolívar reseñó que "aunque el año pasado el MES estableció una comisión para elaborar una alternativa que sustituiría a la forma de ingreso, las autoridades aseguran que aún se desconocen nuevos sistemas de admisión".

De esto inferimos que el Sistema Unico de Ingreso a la Educación Superior tampoco ha sido terminado.

Esta situación genera perplejidad en las universidades, en los sectores populares que aspiran ingresar en las universidades y en quienes hemos seguido el problema de la exclusión, desde hace más de una década.

Un grupo de estudiantes de la Universidad Simón Bolívar ha asumido el debate. Tuve la oportunidad de contribuir al mismo en una entrevista reciente.

A continuación aparece una barra de control de audio que puede ser utilizada para escuchar la entrevista:

Sunday, February 22, 2009

¿Son importantes las clases sociales?





El cuadro de arriba, tomado del artículo Los Tres Millones del No, muestra algunas cifras del reciente referendum, cuyo resultado permitirá una cuarta postulación del Presidente Hugo Chávez como candidato a la Presidencia de la República.

Estos resultados reflejan lo obvio: que el apoyo al gobierno del presidente Chávez proviene fundamentalmente de los sectores oprimidos de la sociedad venezolana.

Apuntan también a otra realidad, ya no tan obvia: que la oposición posee una muy respetable base de soporte entre los sectores oprimidos. ¿A qué se debe esto? A la ineficacia administrativa, a la corrupción, al poder de los medios, son respuestas que han aparecido en el debate.

Proponemos otro mecanismo, basado en la teoría de escogencia racional, según la cual cada quien vota por la opción que considera más cercana a sus intereses. De acuerdo a esta hipótesis un 35% de la gente en los sectores populares no ve en el Presidente la opción que mejor atiende sus intereses. No ve en la política asistencialista del gobierno un camino viable para alcanzar sus aspiraciones. Un ejemplo muy claro de una política asistencialista fallida lo constituye el acceso de las clases oprimidas a las instituciones de Educación Superior.

En este momento existen en Venezuela dos sistemas universitarios. El tradicional, consolidado y probado por décadas de experiencia, está reservado en los hechos a los estratos más pudientes de la población. A los estratos que apoyan al Presidente Chávez les corresponden la Misión Sucre y la Universidad Bolivariana, loables esfuerzos que en este momento transitan sus primeros pasos.

La Universidad tradicional se lleva la mejor tajada del presupuesto. Para marzo del 2008 el presupuesto de la Universidad Bolivariana y la Misión Sucre se estimaba en 745 millones de bolívares fuertes. El dinero asignado a las Universidades tradicionales rondaba los 6000 millones de bolívares fuertes. La relación es de 8 a 1.

Es muy difícil que una persona alerta y de buena fe no perciba en esta situación una crasa injusticia. Una injusticia que representa una obscena deslealtad hacia los sectores populares que todavía depositan su esperanza en el presidente Chávez.

Friday, March 21, 2008

La Universidad para todos

La justicia es el pegamento que une a los hombres en un estado. Porque es la administración de la justicia, el determinar lo que es justo, el principio del orden en la sociedad política.
Aristóteles, Política.

El 26 de mayo de 2007 la Agencia Bolivariana de Noticias divulgó la directriz presidencial de eliminar la Prueba de Aptitud Académica (PAA), eliminar las pruebas internas de admisión y crear un Sistema Unico de Ingreso a la Educación Superior. El presidente justificó su decisión sobre la base de que "...estos viejos métodos (la PAA y las pruebas internas) han sido instrumentos para la exclusión...". En esta declaración el presidente hace alusión implícita a un hecho público y notorio: los hijos de las familias de menores ingresos encuentran muy dificil ingresar a una universidad publica. Las causas de esta situación son debatibles. Pero es una realidad que las clases sociales mas vulnerables son excluídas de la universidad publica venezolana. Esta exclusión es inaceptable. El acceso a la universidad es un bien social, financiado por el ingreso de la Nación. Como tal, debe ser distribuido por igual en todas la clases sociales.

¿Cómo incluir en el sistema universitario a las y los estudiantes de todas las clases sociales? Para encontrar una solución es útil examinar tres condiciones que la misma debe satisfacer:

1.- Debe valorar el esfuerzo, la disciplina y el mérito de todos.

2.- En iguales condiciones de mérito, todas las clases sociales deben tener la misma probabilidad de acceso a la Universidad.

3.- En la medida de lo posible debe satisfacerse la escogencia de carrera de las y los estudiantes.

¿Cómo valorar el mérito, el esfuerzo y la disciplina? En condiciones ideales esto implicaría conocer en detalle la historia académica y personal de cada estudiante. Pero no es posible evaluar así a los cientos de miles de estudiantes que aspiran entrar a la universidad. En la práctica disponemos de un indicador razonable de desempeño: el promedio de notas. Sin embargo, el promedio de notas no toma un cuenta que el mérito que se deriva de un cierto desempeño depende de las condiciones objetivas en las que ha tenido que trabajar el estudiante o la estudiante.

Ahora bien, el lugar que ocupa un estudiante en su promoción, relativo a sus compañeros y compañeras de liceo o colegio, es un predictor robusto de su motivación, tenacidad y rendimiento; irrespectivamente de cuáles sean las condiciones sociales en las que le ha tocado desempeñarse. Una solución entonces es transformar los promedios en una variante de la escala percentil.

Veamos un ejemplo hipotético de como se hace esto. Imaginemos que tenemos un liceo que llamamos A y un liceo que llamamos B. En cada liceo se gradúan 5 estudiantes. En el liceo A los promedios de los estudiantes son 12, 14, 15, 16 y 17. En el liceo B los promedios son 11, 14, 15, 16 y 18. Cuando transformamos a la escala percentil encontramos que el estudiante que sacó 17 en el liceo A tiene el mismo índice del que sacó 18 en el liceo B. El índice le asigna igual mérito al mejor estudiante del liceo A y al mejor estudiante en el liceo B. El estudiante que sacó 16 en el liceo A tiene el mismo percentil que el estudiante que sacó 16 en el liceo B, porque ambos ocupan el segundo lugar de su promoción.

El uso del índice percentil aliviará considerablemente el problema de la exclusión en la Universidad venezolana. Los resultados de simulaciones realistas llevadas a cabo bajo instrucciones del Ministro del Poder Popular para la Educación Superior así lo demuestran. Es posible valorar el esfuerzo, la disciplina y el mérito de todos.

Sunday, August 26, 2007

Altruismo y Software Libre

En su artículo El Software Libre es Socialista, Sandra Parra escribe que "...existe actualmente, un bien social, producido y sustentado por la sociedad, que actúa a la vez como producto y como medio de producción, accesible y explotable sin que medien condiciones sociales, raciales o económicas, por la sociedad entera, no sólo por los miembros de la comunidad que lo produjo. Es un cúmulo de ideas organizadas ofrecidas de forma colaborativa e incremental, libremente reproducibles y mejorables. Su precio de venta depende del conocimiento que de él tenga el comprador, de la moral del vendedor y del conocimiento que del producto tenga la contraloría social. Es el software libre. Hasta ahora, y exceptuando algunos otros productos intelectuales licenciados de forma libre, la sociedad no ha producido un bien más socialista ..."

El caso del software libre demuestra con claridad que es posible producir bienes de altísima calidad dentro de un modo de producción socialista. La magnitud del logro del movimiento de software libre se destaca cuando recordamos que tiene lugar en esta era de dominio neoliberal. ¿Qué ha permitido que este movimiento prospere en estas condiciones adversas? ¿Qué lecciones podemos aprender de esta experiencia?

Para aproximarnos a una respuesta cabe recordar, siguiendo a Gramsci, la importancia de la lucha ideológica. La coerción, física o jurídica, no es suficiente para garantizar el control de las clases dominantes. La estabilidad del control político requiere de la hegemonía que resulta de propagar en una sociedad un sistema de valores, creencias y actitudes. El programa de software libre ha sido desde sus comienzos una clara lucha ideológica, circunscrita a los intelectuales y usuarios de la computación digital. Richard Stallman, propulsor del movimiento del software libre, comenzó así su manifiesto: "El principio de reciprocidad requiere que si a mí me gusta un programa, entonces debo compartirlo con otras personas que también lo quieran. Los comerciantes de software, forzándo a los usuarios a no compartir, buscan dividirlos para conquistarlos. Me niego a quebrar de esta manera mi solidaridad con otros usuarios."

Pero definir una arena ideológica no basta para garantizar la victoria de un movimiento. Stallman puntualiza por qué el movimiento será útil y a quien: "Una vez que el proyecto haya cristalizado, todo el mundo podrá disfrutar de un sistema operativo gratis, como el aire." Para que un movimiento sea asumido como suyo por una comunidad, debe serle útil.

Quienes contribuyen al desarrollo del software libre participan de lo que se llama "altruismo recíproco". En un acto de altruismo recíproco A ayuda a B sin esperar que B le retribuya porque percibe que su acto, al mejorar la calidad del colectivo, aumenta a la larga su propio bienestar. Y porque espera que, en caso de que fuere necesario, B ayudaría a su vez a cualquier miembro de la comunidad. El altruismo recíproco ha sido observado en organismos, comunidades animales y culturas humanas. Al generar los beneficios colectivos que se derivan de la cooperación social, el altruismo recíproco hace más probable el éxito del organismo, de la especie, o de la sociedad.

(Al altruismo se le opone el egoísmo. Es importante acotar que un acto en beneficio propio no es necesariamente egoísta. Se actúa en forma egoísta cuando se busca el propio beneficio aún a costa de causar perjuicio a otros u otras. El crimen es una expresión extrema de egoísmo, por ejemplo.)

¿Es necesario renunciar a nuestro interés personal para transitar hacia el socialismo? No, la experiencia del software libre nos enseña que actuar en beneficio del colectivo es casi siempre actuar en nuestro propio beneficio.

Sunday, August 05, 2007

La Evolución de la Cooperación.

"Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de la sociedad. Pero él no ve esta dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente."
¿Por qué socialismo? Albert Einstein, 1949.

Para quienes profesan el dogma neoliberal, los seres humanos somos esencialmente egoístas. Participamos en el mercado para satisfacer nuestros intereses individuales. Del juego entre estos intereses emerge supuestamente el máximo bien común. El altruismo, la cooperación, la solidaridad, son irrelevantes—insignificantes fantasías de idealistas y soñadores. A la luz de la historia parece obvio que esta aseveración no tiene asidero en la realidad. La ciencia contemporánea corrobora esta opinión: la cooperación es esencial para la supervivencia de la sociedad, de la vida misma.

¿Cómo emerge la cooperación? Las investigaciones que abordan este problema siguen, a grandes rasgos, dos estrategias. En la primera se trata de preservar la noción de la especie humana como homo economicus, la noción de la sociedad como colección de individuos que buscan racionalmente satisfacer sus necesidades personales. Desde este punto de vista la cooperación emerge de la conveniencia de preservar las ventajas que el el grupo social le da a los individuos. (Es interesante notar que esta línea de investigación, que deriva de la economía tradicional, ha demostrado que el libre mercado no conduce en general al máximo bien común.)

En la segunda estrategia se considera la cooperación como una característica que confiere una ventaja evolutiva, que maximiza la capacidad de supervivencia y reproducción de organismos y sociedades. En la conferencia "Evolución Genética y Cultural de la Cooperación," los antropólogos Daniel M. T. Fessler y Kevin J. Haley argumentan que, en contraposición a la tradición racionalista, "las emociones parecen jugar un papel fundamental en las relaciones cooperativas". Fessley y Haley identifican 13 emociones específicas que parecen condicionar la cooperación. En el plano de las relaciones diádicas (entre dos personas) las emociones que modulan la cooperación son: el amor romántico, la gratitud, el enojo, la envidia, la culpabilidad, la rectitud y el desdén.

En el nivel social, que concierne al desarrollo del socialismo, determinan la cooperación los siguientes sentimientos: la vergüenza (de defraudar al colectivo), el orgullo (de contribuir al colectivo), la indignación moral (ante la corrupción, por ejemplo), la aprobación moral (a la probidad), la admiración, la emulación de acciones ejemplares, la alegría (de estar en Venezuela) y, por último, las emociones corporativas (amor por Venezuela, orgullo por nuestros éxitos, dolor por nuestros fracasos).

Los resultados arriba descritos pueden ayudarnos a transitar hacia el socialismo, hacia una formación social que valore más la cooperación que la competencia desleal. Desafortunadamente, no podemos decir que la vergüenza, el orgullo, la indignación moral, la aprobación moral, la admiración y la emulación sean emociones profundamente arraigadas en nuestra sociedad. Si estas emociones son necesarias, nuestra educación, nuestra expresión cultural y la acción de nuestros servidores públicos deberían fomentarlas.

La cooperación debe ser más que un eslogan político.

Sunday, July 01, 2007

Ingreso a la Universidad

El 4 de junio el Presidente Chávez anunció la eliminación de la Prueba de Aptitud Académica y las Pruebas Internas de Admisión, que serán sustituídos por un Sistema Nacional de Ingreso. Este nuevo sistema debe satisfacer tres condiciones generales. En primer lugar, debe crear valor social; en segundo lugar debe ser operacionalmente practicable, realizable con los recursos a nuestra disposición en este momento; en tercer lugar debe ser viable en el entorno de Poder al que están sujetas las Políticas de Educación Superior. ¿Es posible satisfacer estos requerimientos? En el texto que sigue esbozamos un sistema que crea valor social y es sencillo y factible en la práctica. Con ello demostramos que existe al menos una solución al reto planteado por el Presidente. El que esta solución, o cualquier otra, sea implementada en la realidad, dependerá de la voluntad política de enfrentar los intereses de quienes se benefician de la exclusión en el Sistema Universitario venezolano.

Cada año unas 400.000 personas aspiran a ingresar a la Educación Superior. Cada estudiante busca entrar en un programa de su preferencia: Medicina en la UCV, Ingeniería Electrónica en la USB, Ingenieria Forestal en la ULA, Educación en la Misión Sucre, por ejemplo. No es posible satisfacer las preferencias de todos los estudiantes. Tomemos el caso de la UCV: entre 70 y 80 mil estudiantes quieren entrar cada año en esta casa de estudios. Si todos ingresaran, entonces la matrícula total de la institución llegaría a unos 120.000 estudiantes: casi el doble de la matrícula histórica máxima. Es claro entonces que algunos aspirantes a la UCV tendrán que cursar estudios en otras instituciones. Es necesario introducir criterios para asignar a los estudiantes a programas específicos.¿Cuáles criterios?

La Constitución sugiere la respuesta: "el ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán establecidos por ley y responderán a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia partidista o de otra naturaleza no académica," reza el artículo 104. El mérito es el único criterio de ingreso aceptable y debe ser asignado sin discriminaciones fundadas en la raza, el credo o la condición social. El puesto de un estudiante en su promoción, relativo a su Liceo o Colegio, permite construir un índice igualitario: al estudiante con mayor promedio de notas en cada liceo se le asignan 100 puntos. Los mismos 100 puntos que se le asignan al mejor en el San Ignacio, en La Castellana, se le asignan a la mejor en el Andrés Eloy Blanco, en Catia. Al estudiante con menor promedio se le asigna 10. Y a los estudiantes con promedios intermedios se les asigna un número mayor que 10 y menor que 100, de acuerdo a las reglas de la llamada escala percentil. (Este último detalle no tiene que preocupar al lector no versado en estadística. Basta con comprender que la 'nota' de un estudiante será mayor mientras as alto sea su lugar en su promoción.)

Los estudiantes con mayor índice tendrán prioridad a la hora de escoger el programa de su preferencia. Esta prioridad estará distribuida por igual en todos los liceos y colegios del país. Y como la composición social de cada liceo tiende a ser homogénea, entonces la prioridad estará distribuida por igual en todas las clases sociales. La prioridad dependerá del mérito de cada estudiante, no de las condiciones en las que le tocó la suerte vivir. El mejor estudiante del Liceo Andrés Bello tendrá la misma oportunidad que la mejor estudiante del Moral y Luces.

Con el método aqui propuesto los estudiantes meritorios, sin distingo de clases, tendrán precedencia a la hora de escoger un programa universitario. Todas las clases sociales entrarán a todas las universidades.

Sunday, January 28, 2007

Cupo, equidad y burocracia

Años atrás, estamos en el teatro griego de la Universidad de California en Berkeley, la universidad pública más importante de Estados Unidos. Los estudiantes latinoamericanos han convocado un acto de graduación especial para honrar a sus familias. Cada estudiante subirá al escenario acompañado de sus padres, de su tía, de su hermana, de quien sea que le haya asistido en el tránsito hacia su logro académico. En el escenario, una profesora de rasgos apaches mira con cariño hacia la multitud en las gradas. Un campesino, podría ser de Timotes, viste de chaqueta negra y sombrero de fiesta. Un venezolano y un colombiano conversan y lucen tricolor bolivariano sobre negro de academia. Si estuvieramos vestidos de rojo, seríamos una horda chavista, pienso. Y me pregunto: si puedo ver esta escena de pueblo triunfal aquí, en una universidad cuyos premios Nobel se cuentan en decenas ¿por qué no puedo ver lo mismo en la UCV, o en la USB, o en la ULA?

Porque la burocracia universitaria lo impide. Los intereses económicos y políticos de los factores de poder universitario son inconsistentes con la equidad en el acceso a la educación superior: cursos propedeúticos, cupos discrecionales y costosos exámenes de admisión se han convertido en mercancías que se intercambian por dinero o favores políticos. La voracidad de la burocracia universitaria nos impide educar a los mejores, estén donde estén. Y como resultado coarta la capacidad productiva de Venezuela. ¿Que hacer?

Si se dispusiera de una planta física ilimitada y de un número indefinido de profesores idóneos, bastaría con admitir a la Universidad a todo el que lo solicitara. En la práctica esto es imposible, al menos por ahora. Lo que sí es posible es estimar la capacidad instalable de las instituciones universitarias. Instalable, decimos, porque hay instituciones que pueden aumentar significativamente el número de estudiantes que atienden, sin mermar por ello la calidad de la enseñanza que imparten. Esta capacidad instalable puede distribuirse de manera efectiva dentro de los diferentes sectores geográficos y sociales de la población. Bastaría con clasificar los aspirantes de cada liceo de acuerdo al rango que les corresponda dentro de su institución. Los mejores estudiantes de cada liceo, los que estén por encima de un cierto rango umbral, tendrían el cupo universitario garantizado. El rango umbral se escogería para que fuese consistente con la capacidad instalable en las universidades. El rango tiene la ventaja de ser una medida neutral, que permite a un estudiante competir con aquellos que estudian bajo condiciones similares a las suyas. Sabemos que las notas varían significativamente de liceo a liceo. Y que los exámenes de admisión penalizan a quienes han estudiado en condiciones de desventaja y no pueden, además, pagar cientos de miles, hasta millones, por un curso propedeútico. Correspondería a los Consejos Comunales, en colaboración con los docentes, vigilar la calidad de la educación impartida, orientar a los estudiantes y cuidar el cupo comunal.

El nuevo Ministro de Educación Superior, Profesor Luis Acuña, ha anunciado que cambiará el sistema de admisión universitaria. Le deseamos éxito. Y dejamos sobre la mesa estas ideas.