Sequía en Caracas, pigmentos vegetales y matices de colores
Palma y hojas secas
Hojas secas en el agua con reflejos de cielo azul
Naranja de hojas secas al lado de amarillo en la acera
Grama seca sobre azul cielo
A mediados de Enero pasado Francisco Rivero, pintor y matemático radicado en el Estado Mérida, nos ofreció en
El Color del Verano la sequía en las calles de Ejido, atrapada sobre el lienzo en «amarillo ámbar, cadmio, cromo y el indio de los pomos de colores».
Imitando su esfuerzo intenté fotografiar el color del verano en la tarde de Caracas, reemplazados los pomos de colores por combinaciones digitales de matiz, intensidad de color y valor: combinaciones de
HSV.
Editando las imágenes en el
GIMP encontré, para mi sorpresa, que el matiz de casi todas las hojas secas era el mismo: unos 31º, que en el
círculo cromático se traducen en un matiz marrón-naranja. En otras hojas conseguí un matiz magenta-rosado: 313º en el círculo cromático. Una pregunta salta a la vista.
¿Cuál es el origen de esta invariancia?
Investigando en la red, encontré que hay tres tipos de pigmentos en una hoja: la clorofila, los carotenoides y las antocianinas. La clorofila, como sabemos todos, es verde. Los carotenoides absorben luz azul y son por lo tanto rojos, amarillos y naranjas. Las antocianinas son rojas y púrpura.
El color del verano, así parece, se expresa en la pintura en «amarillo ámbar, cadmio, cromo y el indio de los pomos de colores»; en la fotografía digital en marrón-naranja y magenta-rosado; y en la bioquímica de las plantas en carotenoides y antocianinas, que dominan el escenario vegetal cuando en la sequía del trópico, o el frío del otoño, la clorofila lo abandona.