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Thursday, October 11, 2012

Fotos de la Universidad Simón Bolívar: Luz de la Mañana

Fotos en la Universidad Simón Bolívar

Bosque


Pared vegetal


Detalle de pared vegetal


Chaguaramos a contraluz


Fotografías en el campus de la Universidad Simón Bolívar, capturadas con un celular a la luz de la mañana.

Sunday, September 09, 2012

Fotos de Caracas: Sabana Grande y la UCV

Dos fotos de Caracas
Hombre, Mujer y Niña en el bulevar de Sabana Grande
Hombre, mujer y niña en el bulevar de Sabana Grande

Bimural de Fernand Leger
Bimural de Fernand Leger en la plaza cubierta del rectorado de la UCV

Friday, June 08, 2012

Fotos de la Universidad Simón Bolívar: Dos Instantáneas

En el campus de la Universidad Simón Bolívar

Biblioteca de la Universidad Simón Bolívar En la Biblioteca

Estatua de Bolívar Escultura de Bolívar en el jardín

Wednesday, April 25, 2012

Fotos de la Universidad Simón Bolívar: Luz en el Campus

En el campus de la Universidad Simón Bolívar


Pasillo techado en la Universidad Simón Bolívar.

Sol sobre la grama, cerca de la estatua de Bolívar Sol sobre la grama, cerca de la estatua de Bolívar.

Monday, March 12, 2012

Bucare en Compañía de sus Amigos

La naturaleza resiste el caos en la UCV
Bucare ceibo en flor

Floración de Erythrina poeppigiana

Trabajador en situación de calle

Verónica en situación de calle

En la Caracas escenario de la danza de la vida, detrás de un galpón semiderruído en la Facultad de Ingeniería de la UCV, el bucare ceibo exhibía su esplendor de marzo.

En la calle adyacente trabajadores del Hospital Universitario, termos de café en la mano, se apresuraban a cumplir sus guardias. Jóvenes estudiantes jugaban, irradiando su alegría de redescubrir el mundo. Discretamente engalanadas para la tarde de domingo, dos señoras mayores y una mujer joven caminaban, llevando a los transeúntes su palabra de Dios.

La esperanza que se demora enferma el corazón, pero el deseo cumplido es árbol de vida. Proverbios 13:12

Una madre de corta edad, prematuramente envejecida, se esforzaba por atender a sus hijos mientras peleaba con su compañero. La dureza cruel de la vida de los marginados mostró su cara por un momento.

–Dile a tu papá que te cuide. Yo no te hice a tí con el dedo –dijo.

Saturday, September 17, 2011

Exclusión Social en la Educación Universitaria

Clasismo en la Venezuela actual

Soldados de la Centésima Primera División de Paracaidistas aseguran el ingreso de jóvenes afrodescendientes al Liceo Central de Little Rock (Arkansas, 1957) Soldados de la Centésima Primera División de Paracaidistas aseguran el ingreso de jóvenes afrodescendientes al Liceo Central de Little Rock (Arkansas, 1957)

El 24 de mayo de 2007 el presidente Hugo Chávez Frías anunció la eliminación de las pruebas internas que cada universidad pública aplica para el ingreso de los estudiantes, argumentando que «estos viejos métodos han sido instrumentos para la exclusión». Cuatro años después, ni la letra ni el espíritu de este anuncio se han hecho realidad: los sistemas de ingreso siguen siendo fuente de exclusión social en la educación universitaria.

El 24 de septiembre de 1957 el presidente Dwight D. Eisenhower ordenó a la Centésima Primera División de Paracaidistas desplegarse en la ciudad de Little Rock, en el estado de Arkansas. ¿El objetivo? Asegurar el ingreso de 9 estudiantes afrodescendientes al Liceo Central de Little Rock. El episodio de Los 9 de Little Rock, como desde entonces se conoce a estos jóvenes, se ha convertido en un icono de la lucha contra la exclusión social en la educación.

En 1957 la discriminación racial gozaba de legitimidad política en buena parte de los Estados Unidos. En 1954 la Corte Suprema de Justicia había declarado ilegales las leyes que sustentaban la exclusión social en la educación –pero el racismo, imbricado en el sistema político, hacía muy difícil implementar en la práctica este dictamen de la Corte. Cabe recordar que el 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks había sido detenida en Alabama por ocupar en un autobús un asiento reservado a personas de raza blanca; que el 30 de enero de 1956 una bomba había estallado en la casa de Martin Luther King; y que el 21 de febrero del mismo año King había sido detenido por exhortar a transgredir las leyes raciales.

El conflicto racial en 1957 era políticamente complejo y difícil. Pero a Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas que en alianza con la Unión Soviética habían derrotado al fascismo en Europa, no le era ajeno el conflicto. Consciente de su responsabilidad histórica, actuó con claridad de propósito, diligencia y determinación.

Con claridad de propósito, diligencia y determinación actuaron también los jóvenes afrodescendientes que desafiaron la exclusión social en Little Rock. En el liceo les esperaban el asedio, la burla y el desprecio de muchos estudiantes. Durante un año las fuerzas militares tuvieron que protegerlos de la violencia latente en el racismo. Al final, la vida premió su coraje y demostró la irracionalidad fútil de la discriminación. Todos culminaron su educación y se convirtieron en ciudadanos ejemplares: asesores presidenciales, directores de grandes empresas, profesores en universidades de primera línea.

El 24 de este mes la hazaña de Los 9 de Little Rock cumplirá 54 años. En Venezuela sigue intacta la exclusión social en la educación universitaria.

Tuesday, March 15, 2011

La Venezuela Civilizada Contra el Abuso y la Desidia

Políticas públicas en Venezuela
Arte defiende medio ambiente contra abuso y basura en Pineda, a una cuadra de Miraflores (La Pastora, Caracas, Venezuela)

En la Pastora, cerca de la esquina de Pineda, bajando desde el sitio donde murió José Gregorio hacia la Urdaneta hay un basurero –a una cuadra de Miraflores.

Debería ser raro que fuese posible echar basura en la calle a tan sólo 172 metros de la sede del principal poder público. Pero no lo es, es más bien común: hace poco vimos un montículo de basura al lado de la puerta de la Alcaldía de El Hatillo. La desidia es un rasgo característico de la clase política venezolana: sea blanca, verde, azul o roja rojita.

La función del gobierno, según el filósofo utilitarista Jeremías Bentham, es buscar la mayor suma de felicidad para los gobernados. En una absurda pero audaz pirueta semántica nuestra clase política ha volteado este principio y actúa para buscar la mayor suma de felicidad de los gobernantes, es decir, de ellos mismos. Esto nos permite entender por qué hay basura –y atracadores, pensiones insalubres y expendios ilegales de licores– en el entorno cercano a Miraflores.

Hay un funcionario responsable de mantener limpia La Pastora. Llamémoslo, a la usanza de la narrativa del siglo XIX, R... ¿Por qué R... no cumple con su función de garantizar que la compañía responsable recoja la basura? ¿Por qué R... no usa la fuerza pública para impedir que los abusadores boten basura en la calle? ¿Por qué R..., en una palabra, no cumple con su responsabilidad como funcionario público? Porque gana más no haciéndolo.

Recoger eficazmente la basura le costaría a R... tiempo y dinero: su propio tiempo y el dinero público que está a su discreción. Recoger la basura no le da beneficios económicos. (Quizás le haría acreedor del encomio de los ciudadanos agradecidos, pero es improbable que a R... esto le importe mucho.) Podría pensarse que al no recoger la basura R... incurriría en un costo político. Esto sería lo ideal, pero R... cuenta con una costosa y arrolladora maquinaria de propaganda que lo protege. El costo político de abandonar los ciudadanos a su suerte es en realidad pequeño. Podría pensarse que R... sería sancionado por no cumplir su función. La verdad es que nuestros inoperantes sistemas de control y de justicia le permiten dormir sin sobresaltos.

R... no incurre en costos por no recoger eficazmente la basura. Pero si obtiene utilidades: puede usar su tiempo y el dinero público para obtener beneficios económicos directos –y para mantener contentos a sus clientes políticos. No recoger la basura es, para R..., la decisión que maximiza su felicidad, es la decisión racional para él.

Por ahora. La mayoría de ciudadanos que sufre el abuso, impune ante la desidia de políticos como R..., no es inerme. Puede que esta mayoría no esté organizada, que no comprenda los recovecos de la intriga política. Pero esto no quiere decir que su capacidad de tolerar el desorden sea infinita.

En la esquina de Pineda un artista local ha expresado su disgusto en una pared: «Colabora, espacio peatonal...» Pero no sólo ha expresado su disgusto, ha asumido una labor que la clase política ha descuidado: la educación. Quizás el artista local sea estudiante de urbanismo o arquitectura, quizás sea uno de los muchos venezolanos cuya inteligencia nata ha sido afilada por las dificultades de la vida. Lo cierto es que introduce un concepto crítico en una ciudad donde el caos irrita como un concierto de furruco y sexto: el concepto de espacio público. El abusador sigue abusando. Pero el artista local está despertando la conciencia de las víctimas de su abuso.

¿Es esto un hecho aislado? Opino que no.

La fotografía de abajo así lo atestigua. En la Universidad Simón Bolívar un grupo de estudiantes llena un vacío educativo y asume la función de enseñar ciudadanía a sus compañeros: «no hacer cola del transporte es un irrespeto que ningún estudiante debe permitir... respeta y hazte respetar». Esto es poesía para los oídos de los venezolanos, atormentados por el abuso omnipresente en todos los espacios y todos los estratos sociales.


Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar combaten la violencia de la cultura del abuso (Baruta, Caracas, Venezuela)

De acuerdo a Max Weber, el Estado es el ente que posee un «monopolio del legítimo uso de la violencia».

En Venezuela los motorizados se dan el tupé de circular a contramano por la autopista, los atracadores hacen de las suyas en el transporte público y los comerciantes inescrupulosos arrojan su basura en la calle –a una cuadra de la Presidencia de la República. ¿Existe en Venezuela un Estado en el sentido de Weber? Mucho me temo que no.

Pero este no tiene por qué ser nuestro destino. Las fotos que aquí mostramos sugieren que pudiera estar germinando la semilla de un verdadero Estado. Uno que comanda: «vecino, colabora, no botes basura... o atente a las consecuencias.»

Vecinos por el medio ambiente contra el abuso de la basura en Calero (La Candelaria, Caracas, Venezuela)

Sunday, January 23, 2011

¿Es necesaria una Ley de Educación Universitaria?

Al comienzo de la autopista, bajando hacia La Guaira, puede verse un edificio inclinado fuera de la vertical –ha estado así desde que al final de su construcción, hace medio siglo, cedió el terreno que lo soporta. Técnicamente inhabitable, el edificio es de todas formas hogar de varias familias. Un profesor visitante de Física lo vio hace años, camino de regreso al aeropuerto. Nos dijo, medio en serio, medio en broma: –En Venezuela no se cumple ni la Ley de la Gravitación Universal.

¿Por qué, si lo más probable es que no se cumpla, ha causado tanto alboroto la vetada Ley de Educación Universitaria (LEU)? Este autor se declara incompetente para responder esta pregunta, cuya respuesta es más bien un asunto de Antropología Cultural. Pero esto no es tan importante: los objetivos esenciales de la LEU pueden alcanzarse dentro del marco jurídico vigente; bastaría con implementar políticas públicas viables, racionales y objetivamente verificables.

Tomemos como ejemplo el problema de la injusticia que generan los mecanismos de ingreso a las universidades. Este problema puede resolverse aplicando una sencilla política de incentivos: otorgando financiamiento adicional a aquellas instituciones cuyos mecanismos de admisión resulten en un perfil socialmente equilibrado de su población estudiantil.

Podría objetarse que la desigualdad en el ingreso a las universidades tradicionales tiene su origen en múltiples factores (la mala calidad de la Educación Media y los jugosos dividendos que ofrece la comercialización del ingreso universitario son dos de ellos). Pero son precisamente las universidades las que pueden, y deben, diseñar sistemas de ingreso que compensen estas dificultades.

Es función del Estado minimizar los desequilibrios sociales, regulando adecuadamente las instituciones. Regular mediante incentivos puede generar mayor justicia social.

Saturday, October 16, 2010

Sindicatos de profesores universitarios

La inflación ha disminuido el salario real de los profesores universitarios. Un joven estudioso encuentra hoy económicamente inviable dedicarse a enseñar e investigar en una universidad. Muchos de nuestros egresados han emigrado del país; otros han abandonado la academia. La situación es crítica.

En nuestras universidades hay de todo, es verdad. Aún así, siguen siendo la fuente de nuestra gente más preparada. ¿Podríamos, sin la universidad, resolver nuestras ingentes dificultades? ¿Podríamos darnos el lujo de perder lo que tantos años nos ha costado construir? No lo creo. Urge un diálogo serio entre gobierno y profesores universitarios.

Dos obstáculos dificultan este diálogo. El primero es la volatilidad de la gestión del gobierno en materia universitaria; es duro reconocer esto, pero la verdad obliga.

El segundo es que los interlocutores tradicionales del lado universitario han perdido su calidad de parte de buena fe. Las asociaciones de profesores agrupadas en FAPUV, y muchas de las autoridades universitarias, actúan como operadores políticos de la oposición. ¿Es realista esperar que el gobierno confíe en agentes que han hecho pública su voluntad de aniquilarlo?

Opino que ha llegado el momento de que un nuevo liderazgo académico, más racional y menos ofuscado por la agonía política, asuma el diálogo. ¿Cómo se haría esto en la práctica?

En los Estados Unidos y otros países los profesores universitarios están agrupados en sindicatos. En Venezuela no lo estamos, como consecuencia de un prejuicio heredado de nuestra condición colonial: un profesor universitario –un hidalgo, si se quiere– no podría ser un trabajador.

Constituir sindicatos de profesores traería aire fresco a la universidad. Y enviaría un mensaje claro a la Nación: que los profesores universitarios somos capaces de asumirnos como los trabajadores que somos.

Wednesday, February 03, 2010

Ingreso a la Universidad y Poder Popular

El 26 de mayo de 2007 la Agencia Bolivariana de Noticias divulgó la directriz presidencial de eliminar la Prueba de Aptitud Académica (PAA), eliminar las pruebas internas de admisión y crear un Sistema Unico de Ingreso a la Educación Superior.

Hoy, casi tres años después, esta directriz no se ha cumplido: las pruebas de admisión interna siguen siendo la vía principal de ingreso a las universidades tradicionales.

El 19 de enero pasado el diario Ultimas Noticias reseñó que "algunas casas de estudios (habían abierto) desde el pasado lunes el proceso de preinscripción para la realización de las pruebas internas de admisión". El Profesor Luis Acuña, Ministro de Educación Superior, sostuvo que "las pruebas internas contravienen la Ley Orgánica de Educación". El 22 de enero la oficina de Prensa de la Universidad Simón Bolívar reseñó que "aunque el año pasado el MES estableció una comisión para elaborar una alternativa que sustituiría a la forma de ingreso, las autoridades aseguran que aún se desconocen nuevos sistemas de admisión".

De esto inferimos que el Sistema Unico de Ingreso a la Educación Superior tampoco ha sido terminado.

Esta situación genera perplejidad en las universidades, en los sectores populares que aspiran ingresar en las universidades y en quienes hemos seguido el problema de la exclusión, desde hace más de una década.

Un grupo de estudiantes de la Universidad Simón Bolívar ha asumido el debate. Tuve la oportunidad de contribuir al mismo en una entrevista reciente.

A continuación aparece una barra de control de audio que puede ser utilizada para escuchar la entrevista:

Sunday, February 22, 2009

¿Son importantes las clases sociales?





El cuadro de arriba, tomado del artículo Los Tres Millones del No, muestra algunas cifras del reciente referendum, cuyo resultado permitirá una cuarta postulación del Presidente Hugo Chávez como candidato a la Presidencia de la República.

Estos resultados reflejan lo obvio: que el apoyo al gobierno del presidente Chávez proviene fundamentalmente de los sectores oprimidos de la sociedad venezolana.

Apuntan también a otra realidad, ya no tan obvia: que la oposición posee una muy respetable base de soporte entre los sectores oprimidos. ¿A qué se debe esto? A la ineficacia administrativa, a la corrupción, al poder de los medios, son respuestas que han aparecido en el debate.

Proponemos otro mecanismo, basado en la teoría de escogencia racional, según la cual cada quien vota por la opción que considera más cercana a sus intereses. De acuerdo a esta hipótesis un 35% de la gente en los sectores populares no ve en el Presidente la opción que mejor atiende sus intereses. No ve en la política asistencialista del gobierno un camino viable para alcanzar sus aspiraciones. Un ejemplo muy claro de una política asistencialista fallida lo constituye el acceso de las clases oprimidas a las instituciones de Educación Superior.

En este momento existen en Venezuela dos sistemas universitarios. El tradicional, consolidado y probado por décadas de experiencia, está reservado en los hechos a los estratos más pudientes de la población. A los estratos que apoyan al Presidente Chávez les corresponden la Misión Sucre y la Universidad Bolivariana, loables esfuerzos que en este momento transitan sus primeros pasos.

La Universidad tradicional se lleva la mejor tajada del presupuesto. Para marzo del 2008 el presupuesto de la Universidad Bolivariana y la Misión Sucre se estimaba en 745 millones de bolívares fuertes. El dinero asignado a las Universidades tradicionales rondaba los 6000 millones de bolívares fuertes. La relación es de 8 a 1.

Es muy difícil que una persona alerta y de buena fe no perciba en esta situación una crasa injusticia. Una injusticia que representa una obscena deslealtad hacia los sectores populares que todavía depositan su esperanza en el presidente Chávez.

Friday, March 21, 2008

La Universidad para todos

La justicia es el pegamento que une a los hombres en un estado. Porque es la administración de la justicia, el determinar lo que es justo, el principio del orden en la sociedad política.
Aristóteles, Política.

El 26 de mayo de 2007 la Agencia Bolivariana de Noticias divulgó la directriz presidencial de eliminar la Prueba de Aptitud Académica (PAA), eliminar las pruebas internas de admisión y crear un Sistema Unico de Ingreso a la Educación Superior. El presidente justificó su decisión sobre la base de que "...estos viejos métodos (la PAA y las pruebas internas) han sido instrumentos para la exclusión...". En esta declaración el presidente hace alusión implícita a un hecho público y notorio: los hijos de las familias de menores ingresos encuentran muy dificil ingresar a una universidad publica. Las causas de esta situación son debatibles. Pero es una realidad que las clases sociales mas vulnerables son excluídas de la universidad publica venezolana. Esta exclusión es inaceptable. El acceso a la universidad es un bien social, financiado por el ingreso de la Nación. Como tal, debe ser distribuido por igual en todas la clases sociales.

¿Cómo incluir en el sistema universitario a las y los estudiantes de todas las clases sociales? Para encontrar una solución es útil examinar tres condiciones que la misma debe satisfacer:

1.- Debe valorar el esfuerzo, la disciplina y el mérito de todos.

2.- En iguales condiciones de mérito, todas las clases sociales deben tener la misma probabilidad de acceso a la Universidad.

3.- En la medida de lo posible debe satisfacerse la escogencia de carrera de las y los estudiantes.

¿Cómo valorar el mérito, el esfuerzo y la disciplina? En condiciones ideales esto implicaría conocer en detalle la historia académica y personal de cada estudiante. Pero no es posible evaluar así a los cientos de miles de estudiantes que aspiran entrar a la universidad. En la práctica disponemos de un indicador razonable de desempeño: el promedio de notas. Sin embargo, el promedio de notas no toma un cuenta que el mérito que se deriva de un cierto desempeño depende de las condiciones objetivas en las que ha tenido que trabajar el estudiante o la estudiante.

Ahora bien, el lugar que ocupa un estudiante en su promoción, relativo a sus compañeros y compañeras de liceo o colegio, es un predictor robusto de su motivación, tenacidad y rendimiento; irrespectivamente de cuáles sean las condiciones sociales en las que le ha tocado desempeñarse. Una solución entonces es transformar los promedios en una variante de la escala percentil.

Veamos un ejemplo hipotético de como se hace esto. Imaginemos que tenemos un liceo que llamamos A y un liceo que llamamos B. En cada liceo se gradúan 5 estudiantes. En el liceo A los promedios de los estudiantes son 12, 14, 15, 16 y 17. En el liceo B los promedios son 11, 14, 15, 16 y 18. Cuando transformamos a la escala percentil encontramos que el estudiante que sacó 17 en el liceo A tiene el mismo índice del que sacó 18 en el liceo B. El índice le asigna igual mérito al mejor estudiante del liceo A y al mejor estudiante en el liceo B. El estudiante que sacó 16 en el liceo A tiene el mismo percentil que el estudiante que sacó 16 en el liceo B, porque ambos ocupan el segundo lugar de su promoción.

El uso del índice percentil aliviará considerablemente el problema de la exclusión en la Universidad venezolana. Los resultados de simulaciones realistas llevadas a cabo bajo instrucciones del Ministro del Poder Popular para la Educación Superior así lo demuestran. Es posible valorar el esfuerzo, la disciplina y el mérito de todos.

Sunday, July 01, 2007

Ingreso a la Universidad

El 4 de junio el Presidente Chávez anunció la eliminación de la Prueba de Aptitud Académica y las Pruebas Internas de Admisión, que serán sustituídos por un Sistema Nacional de Ingreso. Este nuevo sistema debe satisfacer tres condiciones generales. En primer lugar, debe crear valor social; en segundo lugar debe ser operacionalmente practicable, realizable con los recursos a nuestra disposición en este momento; en tercer lugar debe ser viable en el entorno de Poder al que están sujetas las Políticas de Educación Superior. ¿Es posible satisfacer estos requerimientos? En el texto que sigue esbozamos un sistema que crea valor social y es sencillo y factible en la práctica. Con ello demostramos que existe al menos una solución al reto planteado por el Presidente. El que esta solución, o cualquier otra, sea implementada en la realidad, dependerá de la voluntad política de enfrentar los intereses de quienes se benefician de la exclusión en el Sistema Universitario venezolano.

Cada año unas 400.000 personas aspiran a ingresar a la Educación Superior. Cada estudiante busca entrar en un programa de su preferencia: Medicina en la UCV, Ingeniería Electrónica en la USB, Ingenieria Forestal en la ULA, Educación en la Misión Sucre, por ejemplo. No es posible satisfacer las preferencias de todos los estudiantes. Tomemos el caso de la UCV: entre 70 y 80 mil estudiantes quieren entrar cada año en esta casa de estudios. Si todos ingresaran, entonces la matrícula total de la institución llegaría a unos 120.000 estudiantes: casi el doble de la matrícula histórica máxima. Es claro entonces que algunos aspirantes a la UCV tendrán que cursar estudios en otras instituciones. Es necesario introducir criterios para asignar a los estudiantes a programas específicos.¿Cuáles criterios?

La Constitución sugiere la respuesta: "el ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán establecidos por ley y responderán a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia partidista o de otra naturaleza no académica," reza el artículo 104. El mérito es el único criterio de ingreso aceptable y debe ser asignado sin discriminaciones fundadas en la raza, el credo o la condición social. El puesto de un estudiante en su promoción, relativo a su Liceo o Colegio, permite construir un índice igualitario: al estudiante con mayor promedio de notas en cada liceo se le asignan 100 puntos. Los mismos 100 puntos que se le asignan al mejor en el San Ignacio, en La Castellana, se le asignan a la mejor en el Andrés Eloy Blanco, en Catia. Al estudiante con menor promedio se le asigna 10. Y a los estudiantes con promedios intermedios se les asigna un número mayor que 10 y menor que 100, de acuerdo a las reglas de la llamada escala percentil. (Este último detalle no tiene que preocupar al lector no versado en estadística. Basta con comprender que la 'nota' de un estudiante será mayor mientras as alto sea su lugar en su promoción.)

Los estudiantes con mayor índice tendrán prioridad a la hora de escoger el programa de su preferencia. Esta prioridad estará distribuida por igual en todos los liceos y colegios del país. Y como la composición social de cada liceo tiende a ser homogénea, entonces la prioridad estará distribuida por igual en todas las clases sociales. La prioridad dependerá del mérito de cada estudiante, no de las condiciones en las que le tocó la suerte vivir. El mejor estudiante del Liceo Andrés Bello tendrá la misma oportunidad que la mejor estudiante del Moral y Luces.

Con el método aqui propuesto los estudiantes meritorios, sin distingo de clases, tendrán precedencia a la hora de escoger un programa universitario. Todas las clases sociales entrarán a todas las universidades.

Sunday, January 28, 2007

Cupo, equidad y burocracia

Años atrás, estamos en el teatro griego de la Universidad de California en Berkeley, la universidad pública más importante de Estados Unidos. Los estudiantes latinoamericanos han convocado un acto de graduación especial para honrar a sus familias. Cada estudiante subirá al escenario acompañado de sus padres, de su tía, de su hermana, de quien sea que le haya asistido en el tránsito hacia su logro académico. En el escenario, una profesora de rasgos apaches mira con cariño hacia la multitud en las gradas. Un campesino, podría ser de Timotes, viste de chaqueta negra y sombrero de fiesta. Un venezolano y un colombiano conversan y lucen tricolor bolivariano sobre negro de academia. Si estuvieramos vestidos de rojo, seríamos una horda chavista, pienso. Y me pregunto: si puedo ver esta escena de pueblo triunfal aquí, en una universidad cuyos premios Nobel se cuentan en decenas ¿por qué no puedo ver lo mismo en la UCV, o en la USB, o en la ULA?

Porque la burocracia universitaria lo impide. Los intereses económicos y políticos de los factores de poder universitario son inconsistentes con la equidad en el acceso a la educación superior: cursos propedeúticos, cupos discrecionales y costosos exámenes de admisión se han convertido en mercancías que se intercambian por dinero o favores políticos. La voracidad de la burocracia universitaria nos impide educar a los mejores, estén donde estén. Y como resultado coarta la capacidad productiva de Venezuela. ¿Que hacer?

Si se dispusiera de una planta física ilimitada y de un número indefinido de profesores idóneos, bastaría con admitir a la Universidad a todo el que lo solicitara. En la práctica esto es imposible, al menos por ahora. Lo que sí es posible es estimar la capacidad instalable de las instituciones universitarias. Instalable, decimos, porque hay instituciones que pueden aumentar significativamente el número de estudiantes que atienden, sin mermar por ello la calidad de la enseñanza que imparten. Esta capacidad instalable puede distribuirse de manera efectiva dentro de los diferentes sectores geográficos y sociales de la población. Bastaría con clasificar los aspirantes de cada liceo de acuerdo al rango que les corresponda dentro de su institución. Los mejores estudiantes de cada liceo, los que estén por encima de un cierto rango umbral, tendrían el cupo universitario garantizado. El rango umbral se escogería para que fuese consistente con la capacidad instalable en las universidades. El rango tiene la ventaja de ser una medida neutral, que permite a un estudiante competir con aquellos que estudian bajo condiciones similares a las suyas. Sabemos que las notas varían significativamente de liceo a liceo. Y que los exámenes de admisión penalizan a quienes han estudiado en condiciones de desventaja y no pueden, además, pagar cientos de miles, hasta millones, por un curso propedeútico. Correspondería a los Consejos Comunales, en colaboración con los docentes, vigilar la calidad de la educación impartida, orientar a los estudiantes y cuidar el cupo comunal.

El nuevo Ministro de Educación Superior, Profesor Luis Acuña, ha anunciado que cambiará el sistema de admisión universitaria. Le deseamos éxito. Y dejamos sobre la mesa estas ideas.

Saturday, October 28, 2006

La empanada también es cultura

En una tarde de San Felipe, Cuchi Morales recibe en Salsipuedes a un grupo de expertos cocineros de Perú, México, Bolivia, Venezuela y Colombia. Sede del Centro de Investigaciones Gastronómicas de la Universidad Experimental de Yaracuy, la quinta Salsipuedes está en la parte alta de la ciudad, donde el calor verde y húmedo de la zona es más tolerable. La ocasión es un taller de gastronomía latinoamericana, organizado como parte del VII Encuentro para la Promoción y Difusión del Patrimonio Inmaterial de Países Iberoamericanos.

En esta, la primera clase del taller, Doña Rosa Bosch nos inicia a la cocina de Guiria. Aprendemos que a finales del siglo dieciocho llegaron a su pueblo inmigrantes de las Antillas francesas, refugiados de las primeras escaramuzas de la guerra por la independencia de América.

De la tradición culinaria que trajeron con ellos, dan fe las catorce panaderías de Guiria; y el Corbullón de camarones, uno de los platos centrales que aprendemos a preparar. El nombre del plato y las técnicas son francesas. Pero el culantro, el ocumo y los camarones son venezolanos. Doña María Natividad López, o Chichí, como la llama Doña Rosa, es la asistente principal de cocina. Es la misma Doña Rosa quien nos confiesa que fue Chichí quien la enseñó a cocinar. Chichí nos muestra sus manos y nos dice que en ellas "está la magia." Y en verdad hay algo de alquimia en la forma en que acaricia ocumo y bacalao para formar una masa que en el aceite del caldero se transmutará en Akrá.

"Degustar la comida requiere de mucha concentración", sentencian nuestros compañeros de mesa: Karina, Gustavo y Moira. Y es verdad. Requiere atención percibir, o creer percibir, que en el Akrá de bacalao hay una armonía que evoca un carnaval en Carúpano.

"Las luces de Trinidad se ven desde la playa de Guiria," dice Doña Rosa. Inmigrantes de la India llegaron a tierra firme desde la isla. El curry de Madras que trajeron consigo es el centro tonal del plato principal de hoy: Tarkarí de pollo.

La tarde fluye sin esfuerzo. A medida que transcurre va cuajando el discurso que nos ocupa: la tradición culinaria como elemento de construcción, o reconstrucción, de nuestra identidad como nación hispanoamericana.

La mañana siguiente Doña Gloria Hinostroza, de Perú, comienza su clase hablándonos de la quinua, una fruta peruana asociada a la tradición mágico religiosa de los Incas. "Cocinar es una poesía," asevera Doña Gloria. "La cocina era sagrada para los Incas..." (Atahualpa significaba gallina.) Como todo objeto mágico verdadero, la quinua es útil para mucho. La sustancia jabonosa que contiene no es comestible y debe extraerse en agua, que después será utilizada para lavar.

Aprendemos a preparar salsa huancaína, calapurca, chicha morada. Doña Gloria habla con orgullo de los ventitrés mil kilómetros de caminos empedrados que comunicaban todos los rincones de la civilización Inca. Y que trágicamente fueron puerta franca para el conquistador. "Nos quitaron fuerza, podríamos ser imparables si fuésemos uno sólo," reflexiona.

La empanada también es cultura, sostuvo el Rector Freddy Castillo Castellanos en su discurso inaugural. Dos días después, estamos convencidos.