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Thursday, November 07, 2019

La Codicia y Lo Político Ahogan Lo Personal

Economía y política circunscriben el espacio individual
Nadie me dijo que habría días así,
que pensamientos-planetas
de las palabras-estrellas
se irían, escaparían

hacia rendijas oscuras.
Que no sabría dibujar
tribulaciones del hambre,

la disonancia
de la carencia,

desesperanza
de no soñar.

Nadie me dijo que habría días así.
Busco esconderme en el odio,
pero no puedo. Huiría
muy lejos el Gran Espíritu

aquél que al Norte del continente
una tarde de luz
decidió acompañarme.

Busco y no encuentro puñales
balas en el arsenal

de la razón. Y no tengo
como defender el alma.

Nadie me dijo que habría días así.
Días que recuerdan días cuando
patadas sobre la puerta y gritos
nos despertaban de madrugada

—¡La Policía Municipal!
Hoy no nos deja soñar
la cruel imbecilidad

de ladrones gobernando,
o queriendo gobernar,

la codicia, lo político
asfixiando lo personal.

Nadie me dijo que habría días así.

Monday, September 02, 2019

Centro de Potencia

Hegemonía de la crueldad
No hay agua.
No hay luz.
No hay gas.

La señora Modesta
no llegó
El Metro se descarriló

No hay pan.
No hay pollo.
No hay azúcar.

Somos
la Venezuela Potencia
dice un payaso

Le nombro a usted Director
de Gobierno señor preso
dice un robot

No hay agua.
No hay luz.
No hay gas.

En 1965
desde El Manicomio
un loco grita

¡Marines sálvenme!
Vengan por tierra o mar
¡Marines sálvenme!

Friday, March 29, 2019

La Pasión de Caracas

Agonía y sufrimiento en la oscuridad
De noche, sin electricidad,
Caracas es dolor
de miedo y sombras.

El agua es sudor
pegajoso de piel.
Entre los edificios

vuela un viento
acre de orina y mierda.
El hambre

desfallece de azúcar
a los diabéticos.
Desgarran las gargantas

las garras nauseabundas
de la codicia. Palabras
desquiciadas infectan

los pensamientos:
cibernético, electromagnético,
libertad, usurpación.

La desesperación grita.
¡Maduro!
¡Coño de tu madre!

Monday, October 08, 2018

La Kakistocracia y el Gas Comunal

El absurdo como sistema
En 1979, hace cuatro décadas, comprar gas en El Hatillo era cosa fácil. Bastaba con llamar a uno de tres distribuidores, Di Gas, Palma Gas o Tauro Gas, para que al día siguiente una bombona fuese despachada a la casa —dentro de un término razonable de la hora para la cual había sido prometida—. Comprar gas no era un trauma. Como tampoco lo eran comprar comida o medicinas, comer en un restaurante, usar el transporte público o manejar de noche por una carretera. Comprar gas, sin retrasos ni contratiempos, siguió siendo parte de lo cotidiano durante las subsiguientes tres décadas.

Hoy, cuando ha transcurrido una década más, las cosas son muy distintas. En toda Venezuela comprar gas se ha vuelto una penuria —penuria que es síntoma entre muchos de la degradación de la calidad de vida que nos ha traído el gobierno de los peores, la kakistocracia—.

¿Cómo fue desmantelado el servicio de distribución de gas?

El 3 de septiembre de 2007 Rafael Ramírez y Hugo Chávez Frías, “para acabar con el ‘oligopolio’ que imperaba entre los industriales del gas en bombonas”, crearon PDVSA Gas Comunal, cuyo objetivo sería “garantizar el suministro de GLP y Gas Metano en forma oportuna, confiable y segura a las comunidades”. La grandilocuencia de Chávez como muchas otras veces se estrelló con la realidad: el oligopolio se convirtió en monopolio –y a la vuelta de pocos años el servicio se vino al suelo–.

El desastre de PDVSA Gas Comunal no es un ejemplo aislado.

PDVSA Gas Comunal es, de hecho, paradigma representativo de como desgobierna la kakistocracia, que parece estar maldita por un toque de Midas al revés, que convierte en basura todo lo que toca.

La gerencia de PDVSA Gas Comunal, si es que se puede llamar gerencia a un desorden, es la típica gerencia de la kakistocracia. Los siguientes son ejemplos del desbarajuste:

– Ya no podemos pedir gas por teléfono. Ninguno de los números de nuestro distribuidor, Cacique Baruta, contesta. Que esto es verdad puede ser verificado por el lector: los números son 0212 9451131, 0212 9452572, 0212 9454308 y 0212 9452913. (Tampoco contesta el número de acceso nacional 0800 BOMBONA. Y los mensajes a la cuenta de Twitter @0800Bombona no son respondidos).

– Hace muchos años que Cacique Baruta no nos entrega factura.

– Los camiones de Cacique Baruta no despachan gas a nuestra vivienda, pero ocasionalmente nos topamos con ellos en la calle. Evidentemente los choferes están vendiendo gas a quienes a ellos les da la gana, cuando les da la gana.

La propaganda de PDVSA Gas Comunal, como toda la propaganda de la kakistocracia, es bombástica y basada en la mentira descarada. Mientras la gente no tiene gas la gerencia de PDVSA Gas Comunal se jacta de tener oficinas en todo el país “para dar el mejor servicio”, de ser una “suma de talento humano, tecnología, inversión y una gran infraestructura industrial”, y de expresar “la sabiduría, conciencia y productividad del pueblo”.

Por último PDVSA Gas Comunal, al igual que los demás entes de la kakistocracia, es intrínsecamente incapaz de corregir sus graves defectos. Sus funcionarios son sordos a la crítica y no responden a las denuncias, por bien sustentadas que estén.

La gerencia de Gas Comunal, kakistocracia al fin, se declara infalible, perfecta, paradigma resplandesciente para todos los pueblos del planeta.

Saturday, February 25, 2017

Era de la Rapiña

Cuando la violencia es centro de la vida
Los seres humanos nos debatimos entre entre el instinto de protegernos mutuamente y el instinto de ver al Otro como presa: el instinto de la rapiña.

En Venezuela, como nunca antes desde que tengo uso de memoria, la rapacidad domina las instituciones públicas y privadas, y la calle.

Quedan espacios para la cooperación: sobre todo a nivel de algunas familias que se niegan a perder su capacidad de amar, a reducir su intersubjetividad a la dinámica del perro come perro.

¿Hay esperanza?

Siempre la hay, aunque hoy brille como una débil candela a merced del huracán, aunque vivamos en la era de la rapiña.

Thursday, September 08, 2016

Hidrocapital

Carta abierta
Ciudadanos
Evelyn Vásquez, Presidenta de Hidrocapital
Wilmer Mora, Gerente del Acueducto Metropolitano
Belkys Caicaguare, Responsable del Area 5

Me dirijo a ustedes, presuntos responsables del servicio de agua potable en El Hatillo, en concordancia con mis intereses económicos y sociales como usuario de tal servicio.

En mi casa tenemos más de una semana sin agua.

Esta brutal negligencia, señores, constituye un acto de violencia física y psicológica —y a mis 64 años de vida útil y productiva una humillación absolutamente inaceptable. Hiedo, tengo la piel pegajosa y el pelo empegostado —me pican los ojos. Doy gracias a Dios porque anoche llovió y pudimos recoger unos baldes de agua del techo para echarle a las pocetas y disminuir un poco el olor a excusado de carretera que nos perseguía a mí y a mi familia por toda la casa.

He llamado por supuesto al servicio de reclamos de Hidrocapital. Cada día nos dan como respuesta una excusa distinta.

—Hay un problema en el Tuy II.

—Ya se restableció el servicio, las tuberías se están recuperando.

—Tendrán servicio mañana.

Con desfachatez absoluta se nos irrespeta, se nos veja con mentiras, tras mentira, tras mentiras.

Hidrocapital admite la verdad: que no nos está suministrando agua durante los tres días pautados en el rimbombante “Plan de Abastecimiento de Agua Potable”. Sin embargo, taimadamente justifica esta negligencia aduciendo que tal plan de Abastecimiento —no de Racionamiento, ni lo quiera Dios— no les obliga a proveernos de agua. Esta nos llegaría si y solo si se dieren las “condiciones operativas”, queriendo decir si y solo si ustedes, presuntos ingenieros de Hidrocapital, fueren capaces de garantizar el adecuado funcionamiento de las estaciones de bombeo pertinentes.

“Si nosotros no podemos cumplir nuestra responsabilidad”, se me dijo literalmente, ¡usted deberá esperar!

En un Estado funcional, ya los responsables de esta barbaridad estarían tras las rejas, o cuando menos reducidos a limpiar parabrisas detrás un semáforo, execrados para siempre de toda función profesional.

Trágicamente, en Venezuela este no es más que otro síntoma del sadismo psicopático típico de los ineptos irresponsables ignorantes que en su afán de expoliar los recursos de la Nación nos han arrastrado al colapso social.

Saturday, June 06, 2015

Corrupción y Colapso Social en Venezuela

La corrupción lleva a Venezuela al borde del colapso social
En Venezuela los contrincantes en la lucha política enmarcan sus acciones dentro de una presunta oposición ideológica entre una izquierda socialista y una derecha capitalista. La verdad es que socialismo y capitalismo son conceptos de escasa relevancia a la práctica social venezolana.

La verdadera lucha que se libra en Venezuela es entre quienes se lucran de la corrupción y quienes quisiéramos construir un país fértil para la vida creativa.

La corrupción está ganando, desde hace muchas décadas. Es tal su avance que Venezuela exhibe síntomas claros de lo que los pensadores sociales llaman colapso social, un proceso en el cual un grupo humano pierde su viabilidad como sociedad organizada.

Es posible, por otra parte, que el país esté reaccionando —que una suerte de respuesta inmune se esté activando en el organismo social.

Voceros afectos al gobierno no sólo comienzan a aceptar la corrupción como un hecho —llaman a combatirla.

«(El tema de la corrupción) lo he abordado desde diversos ángulos, causas, consecuencias, etc. Sin un golpe sustantivo a este fenómeno, sus diversas redes que están infiltradas por todas partes, la victoria no sólo electoral sino política, es difícil. Quizás sea el factor más peligroso que acecha, seduce, traiciona, sabotea, desmoraliza, se alía con la derecha, empobrece, cultiva la ineficiencia y el burocratismo, lo distorsiona todo… No hay solución diferente que la transparencia, la destrucción y sanciones de las complicidades, el desenmascaramiento y el castigo sin piedad… Es como necesaria una acción de salud pública colectiva, Sin duda esta lucha animará la participación del pueblo en la campaña electoral.» —Julio Escalona

La preocupación por los resultados electorales es la motivación de este nuevo interés por la corrupción, podría decirse y seguramente es verdad. Pero esto es natural, las respuestas inmunes son las de organismos cuya supervivencia se ve amenazada.

Los universitarios, como el resto de los venezolanos, respiramos de cerca el aliento de la corrupción, cada vez más fétido, cada vez más tóxico. Nos corresponde, por aquello de la «contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales», rechazarla sin ambages, perseguirla en la medida de nuestras posibilidades.

Saturday, September 28, 2013

Contaminación Sónica en Venezuela

Educación ambiental contra los ruidos molestos
La Organización Mundial de la Salud ha determinado que «el ruido es una amenaza que puede causar una variedad de problemas de salud a corto y mediano plazo: trastornos del sueño, efectos cardiovasculares, desempeño precario en el trabajo y los estudios, pérdida de la capacidad auditiva, etc».

Para contrarrestar esta amenaza se han desarrollado criterios objetivos que permiten establecer cuales niveles de ruido constituyen un problema de salud pública. La ley venezolana ha incorporado estos criterios estableciendo, además, sanciones penales y monetarias para quienes generando ruidos molestos atenten contra la salud de las personas. La aplicación práctica de estas normas legales ha sido objeto de investigación en instituciones de Educación Superior, como la Universidad Simón Bolívar.

Pero la ley de poco sirve si no se le hace cumplir. Con honrosas excepciones la gestión ambiental de alcaldías, gobernaciones y policías – y la de los Ministerios de Ambiente y Salud – ha sido negligente, negligente en tal grado que ha permitido el crecimiento exponencial de la contaminación sónica en Venezuela.

La irresponsabilidad de las autoridades locales y nacionales ante este grave problema de salud pública ciertamente desmoraliza. Pero no todo está perdido. Algunas instituciones educativas y ciudadanos de a pie han asumido la tarea de difundir los efectos nocivos de la contaminación sónica.

Los siguientes videos son una muestra de como el trabajo creativo de nuestros jóvenes siembra conciencia sobre el cuidado del medio ambiente sonoro.

Aunque el vil metal tintineando en el bolsillo es música para nuestra clase política, no olvidemos que los votos también cantan.

La educación ambiental podría generar una opinión pública informada, una que haría políticamente costoso incumplir el deber de combatir los ruidos molestos.




Friday, March 01, 2013

La Gente Quiere Mano Dura

La utopía transmutada en distopía
Hace unas semanas fui a una consulta con un médico de Barrio Adentro.

"Tiene que hacer todo lo posible por hacer ejercicio", me dijo.

"El problema es que ya no se puede caminar por donde lo hacía, secuestran a la gente," contesté.

"Pero no debe tener miedo, tiene que cuidar su salud."

Pensé un poco antes de contestarle.

"En realidad miedo no tengo mucho, pero el peligro es muy real. Los malandros patrullan la zona en camionetas y van recogiendo gente en la calle: una por una. Son eficientes y productivos, secuestran varios de una vez".

El médico asintió.

"La verdad es que ustedes tienen una situación bien trancada."

"Así es", contesté. "Si trato de que no me mate un infarto, a lo mejor me matan los malandros".

"¿Y usted tiene plata para que lo secuestren?"

"Que va, en los secuestros express agarran a cualquiera. En mi Universidad unos malandros retuvieron a varios estudiantes en el bosque donde estaban haciendo unas prácticas. No los dejaron ir hasta que la familia de uno de ellos les dió plata."

"Amigo, aquí en este país tienen que poner mano dura."

"El problema es que poner mano dura cuesta votos."

Los venezolanos, como todos los seres humanos, somos capaces de acostumbrarnos a todo. Pero cuando nos comunicamos con gente que vive en sociedades funcionales nos damos cuenta del caos en que vivimos: cada vez más profundo, cada vez más inconcebible.

En mi tiempo de vida una Venezuela pobre y atrasada, pero con valores y reglas, ha pasado a ser una Venezuela pobre y atrasada, pero ahora con valores carcelarios, instituciones disfuncionales y discursos públicos alucinatorios.

Entender como caímos en esta situación podría ayudarnos a salir de ella. En este contexto es relevante un experimento clásico de sicología social: el Experimento de la Prisión, The Stanford Prison Experiment, que asume como pregunta.

¿Cómo responde la gente a un ambiente cruel, sin reglas definidas?

Sunday, November 04, 2012

Nefarios Consejeros

Of euyl counsellours, juges and men of lawe

El que tiene un cargo y autoridad

Gobernar una comarca: como un juez o consejero
que aún viendo la Justicia, claramente recta y ecuánime,
–enceguecido falsamente por el favor o la rigidez
condena a los inocentes–. Y a un transgresor:
le premia con favores. El que así actúa es tan sabio
como quien pretende hervir un cerdo vivo en una olla.
—De la Nave de los Necios, de Sebastián Brandt
To rule a Royalme: as Juge or Counsellor
Which seynge Justice, playne ryght and equyte,
Them falsly blynded by fauour or rigour
Condemnynge wretches gyltles. And to a Transgressour:
For mede shewinge fauours. Suche is as wyse a man
As he that wolde seeth a quycke Sowe in a Pan
—From The Ship of Fools, Sebastian Brandt

Tuesday, April 17, 2012

Gestión Pública en Venezuela

La función pública descuidada
Hueco en la calle C-1 de la Lagunita, en el municipio El Hatillo de Caracas
Hueco en la calle C-1 de la Lagunita, en el municipio El Hatillo de Caracas

En el barrio La Lagunita vive gente de los estratos A y B de la sociedad venezolana, gente cuyo nivel de ingresos es superior al del restante 97,7% de la población.

El hueco que aquí mostramos es representativo del abandono de los espacios públicos en La Lagunita.

Si este es el entorno en que vive la élite económica venezolana, el lector puede con facilidad imaginar el abandono de nuestro medio ambiente urbano en general.

Puede imaginar también la calidad de la gestión pública que toleramos en Venezuela.

Friday, August 12, 2011

Desde el Rancho

En su comentario a ¿Hay Gobierno en El Hatillo?, el lector Darío Canelón señalaba que hace unos 40 años atrás 1 de cada 3 de los habitantes de Caracas vivía en un rancho. Hoy todos los habitantes de Caracas vivimos en un rancho, en cierta forma.

Construir un techo para sí mismo y para su gente es una pulsión que anima a todo ser humano. Esta pulsión, como todas, puede llevar a actos de creación sana o a actos de destrucción irracional. Todo depende de en que medida este impulso natural de construir sea encauzado o no por la razón, el conocimiento y el respeto a las necesidades del otro.

Desde los albores de la civilización los derechos del colectivo han sido codificados en la ley. Hace 3700 años, ya la Ley 233 del Código de Hamurabí estipulaba que «si un constructor hizo una casa para otro y no hizo bien las bases, y como consecuencia el nuevo muro se cayó, este constructor reparará el muro a su costa».

En la Venezuela contemporánea existen leyes que rigen la materia de construcción y urbanismo. Pero ni los constructores las cumplen ni el Estado las hace cumplir.

Esto es lamentable, porque cuando el impulso creativo de construir es canalizado por el cálculo racional, la educación y la norma, el resultado es un hábitat urbano que enriquece la vida de los ciudadanos: como los hábitat de la Caracas de los años 50, el París de Haussman o la muy hermosa y vivible ciudad de Buenos Aires.

Cuando por el contrario el impulso de construir es pervertido por la codicia y el poder político venal, el resultado es el infierno que hoy vivimos en Caracas.

Cuando un alto funcionario señala que «en Caracas cabe otra Caracas» lo que realmente nos dice es que aunque la ciudad y sus servicios hayan colapsado, seguir construyendo en ella sigue siendo una manera eficaz de apropiarse de un pedazo de la renta petrolera. Cuando se premia a quienes violentando la norma y el sentido común construyen en zonas no aptas, no se está siendo humanitario: se está estimulando el caos. Cuando se construye un Centro Comercial en la orilla de una quebrada se está destruyendo el ambiente y la vida de todos los venezolanos y sus descendientes.

En nuestra opinión, todos los caraqueños vivimos en ranchos, humildes o costosos, pero ranchos al fin. Todos sufrimos la anomia que hace letra muerte de la ley, todos somos víctímas inermes del hampa, todos carecemos de espacios para el esparcimiento.

Los caraqueños vivimos la opresión de los apetitos desenfrenados de la codicia y el poder político venal.

¿Qué opina usted amigo lector, amiga lectora?


Monday, August 08, 2011

¿Hay Gobierno en El Hatillo?

La precaria gestión pública de El Hatillo




Las imágenes de arriba muestran la deforestación de uno de los pocos bosques tropicales que quedan en el municipio El Hatillo, estado Miranda.

La excavadora en la segunda foto altera la topografía de la escabrosa ladera que asciende desde la quebrada Machado hacia el sector de El Manguito de la carretera a La Unión. En el lugar se construye un presunto desarrollo habitacional.

A pesar de la magnitud de la construcción –y a pesar de que la misma se encuentra a escasos 1200 metros de la alacaldía del municipio– no es aparente en el sitio supervisión alguna del gobierno municipal.

No se observa la valla pública que debería identificar el uso de la obra, el nombre de la empresa constructora y los nombres y números de CIV de los profesionales responsables.

No es visible en un lugar público el cartón que debería exhibir la aprobación de las variables urbanas definitivas, la constancia de capacidad vial, la constancia de Hidrocapital de capacidad de servicios de agua y la autorización del Ministerio del Ambiente para realizar la deforestación.

Pero no sólo no se muestra al público la información que requiere la norma: la obra misma está oculta detrás de una cerca cubierta por un plástico negro.

¿Qué razones tienen los constructores para ocultar tanto los trabajos como la información pública requerida por la norma? No lo sabemos.

Lo cierto es que los ciudadanos que hacemos vida en el municipio El Hatillo tenemos razones de sobra para preocuparnos. Son muchos y muy graves los daños que ya nos ha causado el caos urbanístico. La lista que sigue es una muestra.

  • Las carreteras, además de estar llenas de huecos, son demasiado angostas para el tráfico que ya existe.

  • El transporte público es inadecuado e impide trasladarse con facilidad sin automóvil propio.

  • El servicio de electricidad es errático.

  • El agua nos llega por tuberías que revientan a cada rato por el exceso de presión que conlleva una demanda muy superior a la planificada. El servicio es tan precario que hay gente, edificios enteros, que tienen que comprar el agua en camiones.

  • La destrucción ambiental es casi total: algunas edificaciones descargan sus aguas residuales en las carreteras, las quebradas se han convertido en cloacas abiertas, la flora y la fauna han sido diezmadas, la basura se acumula en las calles.

El Hatillo Hoy


Una obra de la dimensión de la que se realiza en El Manguito podría agravar el deterioro de nuestra calidad de vida.

La carretera de El Hatillo a La Unión es una vía muy estrecha, ¿por dónde pasarán los habitantes del presunto desarrollo? ¿Descargarán las aguas residuales en la quebrada Machado? ¿Causará un daño ambiental irreversible la masiva deforestación? ¿Soportarán las tuberías de aguas blancas la carga adicional? ¿Empeorará aún más nuestro precario servicio de energía eléctrica? ¿Cómo se recogerá la basura? Estas son todas preguntas relevantes, que pudieran ser respondidas en parte sobre la base de la información que en este momento está oculta.

¿Por qué la Alcaldía de El Hatillo consiente este ocultamiento?

Debería estar en la esencia de la alcaldía del municipio, como parte del Estado que es, defender los intereses de los ciudadanos. Defender estos intereses pasa por garantizar el acceso a la información que requiere la norma. Que la Alcaldía de El Hatillo incumpla este deber es un hecho grave, que pone en entredicho la vigencia del Estado en el municipio.

Y que pone también en tela de juicio la vigencia del Estado en la Nación: no olvidemos que del desarrollo urbano son corresponsables el Ministerio del Ambiente, Hidrocapital y Corpoelec. Si hemos llegado a la anomia actual es porque los ciudadanos de El Hatillo no hemos sido amparados por estos entes del Estado, encargados de la protección del ambiente y la distribución racional del agua y la energía eléctrica.

El incumplimiento abierto de las normas de urbanismo perjudica a los habitantes de el municipio El Hatillo. Y peor aún, evidencia que en Venezuela el Estado ronda la condición de Estado fallido.

Y la condición de Estado fallido es muy peligrosa en las circunstancias geopolíticas del momento.

Tuesday, March 15, 2011

La Venezuela Civilizada Contra el Abuso y la Desidia

Políticas públicas en Venezuela
Arte defiende medio ambiente contra abuso y basura en Pineda, a una cuadra de Miraflores (La Pastora, Caracas, Venezuela)

En la Pastora, cerca de la esquina de Pineda, bajando desde el sitio donde murió José Gregorio hacia la Urdaneta hay un basurero –a una cuadra de Miraflores.

Debería ser raro que fuese posible echar basura en la calle a tan sólo 172 metros de la sede del principal poder público. Pero no lo es, es más bien común: hace poco vimos un montículo de basura al lado de la puerta de la Alcaldía de El Hatillo. La desidia es un rasgo característico de la clase política venezolana: sea blanca, verde, azul o roja rojita.

La función del gobierno, según el filósofo utilitarista Jeremías Bentham, es buscar la mayor suma de felicidad para los gobernados. En una absurda pero audaz pirueta semántica nuestra clase política ha volteado este principio y actúa para buscar la mayor suma de felicidad de los gobernantes, es decir, de ellos mismos. Esto nos permite entender por qué hay basura –y atracadores, pensiones insalubres y expendios ilegales de licores– en el entorno cercano a Miraflores.

Hay un funcionario responsable de mantener limpia La Pastora. Llamémoslo, a la usanza de la narrativa del siglo XIX, R... ¿Por qué R... no cumple con su función de garantizar que la compañía responsable recoja la basura? ¿Por qué R... no usa la fuerza pública para impedir que los abusadores boten basura en la calle? ¿Por qué R..., en una palabra, no cumple con su responsabilidad como funcionario público? Porque gana más no haciéndolo.

Recoger eficazmente la basura le costaría a R... tiempo y dinero: su propio tiempo y el dinero público que está a su discreción. Recoger la basura no le da beneficios económicos. (Quizás le haría acreedor del encomio de los ciudadanos agradecidos, pero es improbable que a R... esto le importe mucho.) Podría pensarse que al no recoger la basura R... incurriría en un costo político. Esto sería lo ideal, pero R... cuenta con una costosa y arrolladora maquinaria de propaganda que lo protege. El costo político de abandonar los ciudadanos a su suerte es en realidad pequeño. Podría pensarse que R... sería sancionado por no cumplir su función. La verdad es que nuestros inoperantes sistemas de control y de justicia le permiten dormir sin sobresaltos.

R... no incurre en costos por no recoger eficazmente la basura. Pero si obtiene utilidades: puede usar su tiempo y el dinero público para obtener beneficios económicos directos –y para mantener contentos a sus clientes políticos. No recoger la basura es, para R..., la decisión que maximiza su felicidad, es la decisión racional para él.

Por ahora. La mayoría de ciudadanos que sufre el abuso, impune ante la desidia de políticos como R..., no es inerme. Puede que esta mayoría no esté organizada, que no comprenda los recovecos de la intriga política. Pero esto no quiere decir que su capacidad de tolerar el desorden sea infinita.

En la esquina de Pineda un artista local ha expresado su disgusto en una pared: «Colabora, espacio peatonal...» Pero no sólo ha expresado su disgusto, ha asumido una labor que la clase política ha descuidado: la educación. Quizás el artista local sea estudiante de urbanismo o arquitectura, quizás sea uno de los muchos venezolanos cuya inteligencia nata ha sido afilada por las dificultades de la vida. Lo cierto es que introduce un concepto crítico en una ciudad donde el caos irrita como un concierto de furruco y sexto: el concepto de espacio público. El abusador sigue abusando. Pero el artista local está despertando la conciencia de las víctimas de su abuso.

¿Es esto un hecho aislado? Opino que no.

La fotografía de abajo así lo atestigua. En la Universidad Simón Bolívar un grupo de estudiantes llena un vacío educativo y asume la función de enseñar ciudadanía a sus compañeros: «no hacer cola del transporte es un irrespeto que ningún estudiante debe permitir... respeta y hazte respetar». Esto es poesía para los oídos de los venezolanos, atormentados por el abuso omnipresente en todos los espacios y todos los estratos sociales.


Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar combaten la violencia de la cultura del abuso (Baruta, Caracas, Venezuela)

De acuerdo a Max Weber, el Estado es el ente que posee un «monopolio del legítimo uso de la violencia».

En Venezuela los motorizados se dan el tupé de circular a contramano por la autopista, los atracadores hacen de las suyas en el transporte público y los comerciantes inescrupulosos arrojan su basura en la calle –a una cuadra de la Presidencia de la República. ¿Existe en Venezuela un Estado en el sentido de Weber? Mucho me temo que no.

Pero este no tiene por qué ser nuestro destino. Las fotos que aquí mostramos sugieren que pudiera estar germinando la semilla de un verdadero Estado. Uno que comanda: «vecino, colabora, no botes basura... o atente a las consecuencias.»

Vecinos por el medio ambiente contra el abuso de la basura en Calero (La Candelaria, Caracas, Venezuela)

Tuesday, November 09, 2010

¡Incáutese el pueblo de El Hatillo!

El día de los muertos los concejales del Hatillo se reunen en la Cámara Municipal, a media cuadra de la Iglesia. Su cometido es cocinar una ordenanza que arrebatará tierra y vivienda a los habitantes originarios del pueblo.

Un grupo de vecinos se ha presentado a defender la comunidad. Mercedes, una de ellos, vive en la Unión, a 2 kilómetros de la Alcaldía. Si el Concejo Municipal permite el desarrollo comercial en la zona, el precio del terreno de Mercedes aumentará. Tomando los precios de una urbanización cercana como referencia, se estima que valdrá unas 5 veces más.

Según la nueva ordenanza, este aumento de valor obligaría a Mercedes a pagar unos 700.000 BsF de impuesto. Como no los tiene, Mercedes tendría que hipotecar su casa para pagar. Y como tampoco tiene para pagar la hipoteca, quedaría en la calle, con sus hijos y sus nietos. La ordenanza crea un mecanismo para incautar la propiedad de los habitantes de El Hatillo.

El tiempo pasa lento en la Cámara: los concejales alargan la discusión para cansar a los vecinos. Han pasado 7 horas cuando termina la sesión. Un concejal cierra con una sentencia: –la ordenanza se aplicará a todo el municipio. Mercedes imagina un vampiro hincando los dientes en el cuello de su nieto.

“El Hatillo tiene sus espantos”, piensa Mercedes cuando sale de la Cámara. Afuera, en un banco en la plaza, un ciego, un sordo y un mudo comparten una botella de cocuy. El ciego ve la preocupación de Mercedes.

–¿Qué pasa señora Mercedes? –pregunta.

–¡Quién nos va a salvar ahora? –contesta Mercedes.

El sordo la escucha y dice: –se oye que el Rojo Rojito aparece por El Encantado.

El mudo se echa un palo, se levanta del asiento y habla.

–¡Llámenlo! El Hatillo también existe.

Sunday, August 15, 2010

Tráfico en Caracas, Trabajo y Desarrollo Urbano

En ausencia de diseño urbano.
Santiago Ramón y Cajal vive sus veintitantos en El Hatillo. Trabaja en el centro de Caracas. Se levanta de madrugada y contempla el duro día que le espera. Respira hondo, hojea por unos minutos las Meditaciones de Marco Aurelio y sale al estacionamiento. Si todavía no se ha armado la cola es posible que llegue en una hora a Carmelitas. Si la cola ya comenzó tardará hasta 3 horas.

Antonio Padrón se levanta oscuro en los Frailes de Catia. En la calle rondan los malandros. Se persigna, sale y busca la protección de otros vecinos que también van a trabajar. Con suerte llegará a El Hatillo en 2 horas. Para ganar 150 bolívares fuertes haciendo un jardín.

"¿Por qué hay tanta cola en Caracas?" pregunté a un sargento de tránsito en El Hatillo. "Por el caos urbanístico. Se construyen desarrollos sin hacer primero la vialidad." Tiene razón, las vías no dan más—y sin un sistema de transporte seguro y eficaz, un vehículo particular es una necesidad. Es así que las calles se llenan de carros.

Al exceso de vehículos, al transporte público inadecuado y al colapso del sistema vial se agrega otro problema: el abuso de muchos conductores, que manejan con infantil desprecio por los derechos del otro. Este abuso se agrava por la parálisis de las autoridades competentes.

Veamos un ejemplo.

Al lado de la intercomunal Guarenas-Guatire hay un Centro Comercial en cuyo acceso se forma una gigantesca cola, que a veces ocupa todos los canales. Si usted va a Oriente puede perder hasta media hora de viaje, cortesía del "Shopping Mall". ¿Nadie garantiza el libre tránsito en esta vía Nacional?

El caraqueño promedio pasa media jornada en las colas. Esto quiere decir que el tráfico cercena la mitad de la capacidad productiva de Caracas: que el tráfico es un enemigo que socava el poder del trabajo.

Detener el abuso en el tránsito debería estar en la agenda del nuevo Gabinete para el sector transporte.

Monday, August 09, 2010

El Imperio Motorizado en Sabana Grande

Fotos de Caracas: motorizados en Sabana Grande.
Motos estacionadas en el Bulevar Sabana Grande
No habiendo finalizado aún la remodelación del bulevar de Sabana Grande, el Imperio Motorizado reafirma su hegemonía frente al Banco Provincial, cerca del Gran Café.

Monday, August 02, 2010

El Imperio Motorizado

La Ley de Tránsito, esa que prohibe a motociclistas "circular entre canales, cambiando frecuentemente de canal o pasando indistintamente al centro, a la izquierda o a la derecha de la vía", ha sido de facto derogada. Anulada por el Imperio Motorizado. Ya no tiene sentido hablar de canales en calles o autopistas. En su lugar el movimiento de los motorizados genera caminos curváceos y cambiantes que todos los automovilistas debemos aprender a reconocer: so pena de recibir una patada en la carrocería, una mentada de madre o, si se tiene mala suerte, un tiro.

Existen clases sociales en el Imperio Motorizado, sin duda. Aún así Suzukis, Beras y Harleys imponen, a una, su hegemonía sobre la República. "¿Qué pasa mamita, te ayudo?," oí decir a un mulato. Le hablaba a una catirota, casi atropellada por atravesar su Ducati frente al carro de una anciana conductora.

El Imperio tiene su brazo armado: malandros y policías en moto. Nadie puede con su fuerza. (Nadie, excepto la lluvia del valle de Caracas; que cuando se precipita nos ofrece un vestigio de lo que significaría conducir en civilización.)

El Imperio entierra sus muertos con mayor solemnidad que la que se da a un Jefe de Estado. Da envidia ver la determinación con la que un cortejo de motorizados congela la autopista. Hombres, mujeres y niños montan sus motos con marcial eficacia. Crean con precisión inexpugnable una vereda que da paso a un humilde carro fúnebre: que lleva un humilde féretro bajo dos humildes coronas. Nuestra envidia pronto se transmuta en sincera solidaridad tribal, en resonancias de guerra en el inconsciente colectivo.

Incapaz de desafiar la hegemonía del Imperio Motorizado, he decidido conocerlo de cerca. He recorrido calles, avenidas y autopistas como parrillero en una moto taxi. De mi experiencia doy fe de la pericia y valentía de este primario ejército de hierro.

¿Será nuestro futuro el del Imperio Motorizado?