Sunday, October 22, 2006

La lección de Yunus

El premio Nobel de la Paz ha sido otorgado a Mohamed Yunus y al Banco Grameen, "por sus esfuerzos en crear desarrollo económico y social desde abajo." En palabras del presidente del comité Nobel noruego, "una paz duradera no puede lograrse sin que una parte importante de la población encuentre los medios para salir de la pobreza."

Mohamed Yunus nació en 1940 en la ciudad de Bathua, en Bangladesh. En 1957 comenzó sus estudios de economía en la universidad de Dhaka. En 1971 obtuvo un doctorado en economía de la Universidad Vanderbilt, en Tennessee, Estados Unidos. En 1976 conoció a Sufiya Khatun, una tejedora de banquetas de bambú. Sufiya necesitaba un préstamo de 4 dólares para comprar suministros. Yunus le prestó el dinero; y fue tal el éxito de Sufiya, que lo inspiró a crear el Banco Grameen (Banco rural), con una inversión inicial de 27 dólares. Para mayo de 2006 el banco tenía 6,67 millones de prestatarios, de los cuales el 97% eran mujeres.

El concepto de microfinanciamiento se ha internacionalizado. En Venezuela, instituciones como el Banco de la Mujer han comenzado a otorgar microcréditos.

La iniciativa de Yunus es política en el sentido sano de la palabra, según el cual es político todo lo que concierne la distribución de los bienes sociales. Y es un ejemplo de los frutos que puede dar el pensamiento crítico.

Es vital para nosotros asimilar este ejemplo. En nuestro país, el pensamiento dogmático ejerce una influencia desmesurada sobre la acción pública.

Yunus utilizó métodos de la economía clásica para enfrentar el problema de la desigualdad social, que a su vez es uno de los temas centrales del pensamiento marxista. ¿Hay una contradicción en esto? No, las teorías económicas clásica y marxista son frutos del pensamiento crítico. Ambas tienen sus espacios de aplicabilidad y sus limitaciones.

El análisis marxista revela con claridad los conflictos de interés que dan origen y tienden a perpetuar la injusticia social. Los métodos cuantitativos de la economía clásica permiten modelar problemas específicos: los sistemas de transporte, las políticas fiscales, los sistemas de crédito.

Muchas dificultades innecesarias aparecen cuando el análisis es sustituído por el pensamiento dogmático. Cuando esto ocurre, conceptos que han sido construídos para representar parcialmente la realidad son sacralizados, vaciados de significado y convertidos en banderas para mover las emociones.

Por un lado, el mercado se convierte en un fetiche y el pensamiento socialista en cosa del demonio. Por el otro, el valor de la experiencia individual se subordina al de una masa ideal, irreal; se demoniza la actividad económica privada.

El pensamiento dogmático sustituye la realidad por una quimera, pero tiene sus usos. Se le utiliza para el control social y para la preservación de los intereses de las élites que en un momento dado poseen el privilegio del poder.

Como sociedad tenemos una meta común: lograr el bienestar de todos, eliminar la exclusión. Para esto es necesario, entre otras cosas, incorporar a las mayorías al sistema productivo. La flexibilidad de escoger críticamente el curso a seguir es esencial para lograr este objetivo.

2 comments:

iac said...

Prof. Mata,

Me diste clase de ESTRUCTURA hace mas de diez años... El tema de la "reducción de la pobreza" me parece capital para superarnos como sociedad, de allí que gaste en esto buena cantidad de neuronas y esfuerzos desde mi grado como Arquitecto en la USB.
Comparto contigo que el triunfo del "creador del microcrédito", Muhammad Yunus es una referencia clave, pero asociarlo con el pensamiento de Marx me resulta casi absurdo, mas aún asociarlo con el "socialismo del siglo XXI" como escuché por VTV.
Para que podamos trabajar por eliminar la pobreza no podemos ser infantiles (como infantil es hoy pensar que el marxismo tiene sentido para el desarrollo), es muy claro cómo Yunus logró implantar conceptos claramente capitalistas como mecanismo para "atacar la pobreza": la rentabilidad, afianzar la propiedad privada, etc... lo hizo de manera hermosamente creativa para ayudar a los mas desposeídos... allí hay un camino claro. Nada que ver con el pensamiento marxista y el "socialismo del siglo XXI" (que nadie termina de explicar realmente de qué se trata).
Slds,
Arq. Ignacio Cardona.-
Profesor del Departamento de Arqutiectura y Artes Plásticas de la Universidad Simón Bolívar.

Gustavo J. Mata said...

Profesor Cardona,

Yo creo en el debate como método para buscar soluciones. Estar de acuerdo en la necesidad de reducir la pobreza es un buen comienzo para una discusión fructífera.

¿Que rescato yo del marxismo? Entre otras cosas que la economía y la política no son independientes. Creo que en esto concuerdo con Yunus, quien ha hecho del micro-crédito un instrumento de cambio social.

Yunus apoya empresas que producen beneficio financiero y empresas que no lo producen. Por cierto, "rentabilidad," es un concepto cuya aplicación a la economía social es controversial. Te doy un ejemplo: en los países capitalistas buena parte del transporte público no es "rentable," si asumes como unidad contable una empresa de transporte. Si asumes la economía de una ciudad entera como objeto de la contabilidad, entonces es altamente "rentable."

Lo mismo ocurre con la educación. Las universidades, públicas o privadas, no son rentables per se. Pero son rentables desde la perspectiva de la economía global.

Muchos saludos y sigue adelante con tu trabajo, Gustavo.