Sunday, December 17, 2006

Consejos Comunales y Arquitectura del Estado Participativo

Según Aristóteles, en una democracia ideal todos los ciudadanos deberían conocerse entre sí. ¿Pero que ciudadanos? La polis de Ática en el siglo V, hogar de la democracia ateniense, era habitada por unos 250.000 hombres, mujeres y niños. Sólo 30.000 hombres eran ciudadanos de todo derecho. Y de éstos, sólo unos 5.000 asistían regularmente a la Asamblea. En estas condiciones la justicia, la distribución de los bienes sociales y la defensa podían ser manejados directamente por la Asamblea, en la cual cada ciudadano podía escuchar y ser escuchado por todos los demás. La democracia directa era viable.

La población de Venezuela es cien veces la de Ática antigua. La comunicación directa entre todos los ciudadanos, la democracia directa, no es materialmente posible. Pero esto no quiere decir que el poder deba estar concentrado, como lo está ahora, en un pequeño grupo de dirigentes políticos. Hay una estrategia universal que permite resolver el problema de distribuir el control en un sistema muy grande: primero se le divide en subsistemas pequeños, manejables. Luego se crean mecanismos de comunicación entre los subsistemas, para asegurar el funcionamiento coordinado de la totalidad. Esta es, de hecho, la estrategia que usa la naturaleza para hacer de cien billones de células un hombre o una mujer, con sus sentimientos, sueños y aspiraciones.

Los Consejos Comunales reflejan parcialmente el ideal de la polis griega. La ley sancionada en abril pasado define a la comunidad, a su territorio y a su población; le otorga a cada comunidad el poder de definir sus funciones locales; los comités de tierras, comités de salud, mesas técnicas de agua y otros grupos de acción comunal, son incorporados como parte explícita de la comunidad; el Banco Comunal le da sustento económico. La ley consagra a la Asamblea como locus del poder ejecutivo local. Quedan afuera del alcance de la comunidad la justicia y la legislación.

La creación de los Consejos Comunales desplaza el centro de gravedad del poder hacia la gente. Pero para que este poder sea efectivo, la comunicación entre las diferentes comunidades es esencial. Es esta comunicación la que hará posible la identificación y coordinación de acciones de interés común. Y es de esta comunicación que emergerá, en la práctica, el nuevo Estado Participativo.

Aprovechando la analogía con la biología humana, podemos decir que es necesario integrar los órganos comunitarios en un sistema nervioso; que como todo sistema nervioso deberá proveer una comunicación fluída y bidireccional entre los órganos y el cerebro. Podemos llevar más allá este símil: el cerebro es un órgano especializado en coordinar y manejar información, pero no es sino un órgano más, incapaz de funcionar solo. De la misma manera, el ente o entes sobre los cuales recaiga la responsabilidad de la política nacional deben diseñarse para que sean comunidades, especializadas en políticas públicas. Y para que esta especialización no pueda ser asumida como fuente de privilegios y carta blanca para la monopolización del poder.

La reforma constitucional debe ir en esta dirección.

5 comments:

carlos burgos said...

La ley de consejos comunales a mi modo de ver, posee un gran enemigo en contra el cual es precisamente quien debìa fortalecerlo y morir. Las alcaldìas no estan dispuestas a hacerlo. Luego, a la ley le falta todo lo relacionado con su aplicacion y procedimientos. Sumado a esto tenemos a corpocentro "dirigiendo" el proceso de conformacion de los consejos. Con buenos fines?. Consejos sin respuestas positivas generan violencia y decepcion.

Colette Capriles said...

El Estado no puede ser participativo porque precisamente, el Estado liberal moderno se define como neutral con respecto a los intereses de cualquiera de los grupos sociales. Es grotesco, entonces, pensar que el Esrado puede o debe diluirse en la comunidad: precisamente existe para defender al individuo contra el poder de la comunidad. La idea de los consejos comunales es eliminar la frontera entre sociedad y Estado y terminar convirtiendo a cada ciudadano en empleado público. La analogía biológico es otra ficción positivista: precisamente, lo que hace interesante a la sociedad humana es que NO es un organismo ni admite metáforas organicistas.

Boris said...

Gustavo, como bien lo mencionas cuando te refieres a Atenas, solamente 1/6 de la población de ciudadanos participaba, es decir, 1/6 de una población que tenía sus necesidades y problemas de supervivencia resueltos eran quienes participaban. Esa no sería la realidad en nuestra sociedad en donde muy pocas personas son las que tienen sus necesidades cubiertas. Lo podría ocurrir en estos sistemas "participativos", es que terminen participando algunos psicópatas o fanáticos y otros tarifados pues el resto de los ciudadanos, no tiene ni el tiempo, ni las ganas, ni las prioridades. ¿Sabes qué?, sería mejor que los ciudadanos participen cada cierto tiempo eligiendo a sus representantes, y que si los representantes en un lapso prudencial no lo hacen bien, puedan ser sustituidos por otros.

Jhon said...

saludos profe un articulo donde sirve la mesa de la discusion necesaria ante el escenario politico por venir, luego de los resultados electorales del 3D. Aspiro a que la dirigencia de este paìs asuma con responsabilidad y con madurez los compromisos y las tareas que conduzcan a la construccion de una sociedad

Bruno said...

Aquí se están produciendo fenómenos bien interesantes, se están generando ideas, propuestas y soluciones que van de la mano con el carácter eminentemente social y asistencialista de la revolución bolivariana.

De todos ellos, dos de los aciertos más novísimos son Los Consejos Comunales y los Bancos Comunales... porque están diseñados y construidos sobre la base del escrutamiento por parte del colectivo de la gestión gubernamental a todos los niveles (nacional, estadal, comunal) para que se le de un uso correcto y limpio a los recursos del erario público, y sobre la base de la confianza del estado en sus ciudadanos para que con la ayuda financiera gubernamntal puedan desarrollar sus habilidades productivas para el trabajo.

En una democracia participativa y protagónica, el bien más preciado es lo que la sustenta: el elemento popular, el colectivo consciente, la masa.

Buen artículo, Gustavo, muy bien argumentado. Un abrazo,

Bruno