Saturday, April 09, 2011

Fotos de Caracas: Verano

Fotos del ‘verano’ (estación seca) en Caracas.
Flores rosadas sobre una cerca la Lagunita el Hatillo Caracas Venezuela

Trinitarias púrpura sobre cielo azul bougainvillea glabra la Lagunita el Hatillo Caracas Venezuela


Thursday, April 07, 2011

Mérida, años atrás

Fotos de Mérida.
Artesanías Casa del Páramo San Rafael de Mucuchíes San Isidro estado Mérida Venezuela

Mujer y sus niñas frente a su casa Apartaderos estado Mérida Venezuela

Hombre campesino Santo Domingo estado Mérida Venezuela

Vendedor de cotufas en la noche de la plaza de Mucuchíes estado Mérida Venezuela

Primer muñeco de trapo para quema del año viejo Via Barinas Apartaderos estado Mérida Venezuela

Segundo muñeco de trapo para quema del año viejo Via Barinas Apartaderos estado Mérida Venezuela

Tercer muñeco de trapo para quema del año viejo Via Barinas Apartaderos estado Mérida Venezuela

Niño abrazando su perro carretera trasandina de Chachopo a Apartaderos estado Mérida Venezuela

Casitas en el páramo de Chachopo a Apartaderos estado Mérida Venezuela

Palabreo de la Loca Luz Caraballo

De Chachopo a Apartaderos
caminas, Luz Caraballo,
con violeticas de mayo,
con carneritos de enero,
inviernos del ventisquero
farallón de los veranos.
Con fríos cordilleranos,
con riscos y ajetreos,
se te van poniendo feos
los deditos de tus manos.

La cumbre te circunscribe
al solo aliento del nombre
lo que te queda del hombre
que quien sabe dónde vive.
Cinco años que no te escribe
diez años que no lo ves
y entre golpes y traspiés
persiguiendo tus ovejos
se te van poniendo viejos
los deditos de tus pies.

El hambre lleva en sus cachos
algodón de tus corderos;
tu ilusión cuenta sombreros
mientras tú cuentas muchachos.
Una hembra y cuatro machos,
subida, bajada y brinco
y cuando pide tu ahínco
frailejón para olvidarte,
la angustia se te reparte:
uno, dos, tres, cuatro, cinco.

Tu hija está en un serrallo,
dos hijos se te murieron,
los otros dos se te fueron
detrás de un hombre a caballo.
«La Loca Luz Caraballo»
dice el decreto del Juez,
porque te encontró una vez
sin hijos y sin carneros
contandito los luceros:
...seis, siete, ocho, nueve, diez...

Andrés Eloy Blanco
Andres Eloy Blanco poeta venezolano Cumaná 1897 — Ciudad de México 1955

Tuesday, March 29, 2011

Cruz de Mayo en Chirimena

Cruz de Mayo vestida con flores en Chirimena (Miranda, Venezuela)
Cruz de Mayo en Chirimena

De acuerdo a la tradición cristiana, la fiesta de la cruz conmemora la ocasión en que Santa Elena, madre del emperador Constantino, habría encontrado la cruz verdadera en su peregrinaje a Jerusalén en el siglo XIV.

Es probable, sin embargo, que la fiesta haya evolucionado de los festivales primitivos que en Europa celebraban el equinoccio de primavera.

Las flores que adornan esta cruz de mayo en Chirimena evocan la Floralia de la antigua Roma.

Sunday, March 27, 2011

Saturday, March 19, 2011

Luna de Marzo

Super luna de 2011

La super luna de marzo de 2011

Wednesday, March 16, 2011

Bucare solitario

Sombra de café y cacao.
Bucare en flor en la falda del Avila Eritrina poeppigiana Cota Mil Altamira Caracas Venezuela
Bucare en flor en las faldas del Avila

El Bucare, árbol emblemático del Estado Mérida, florece en el verano, que en Venezuela se refiere a los días secos de marzo y abril, no a los que suceden al solsticio de junio. Además de la belleza de sus flores, se le usa para dar sombra al café y al cacao, que fueron nuestros principales productos antes del advenimiento de la era petrolera.

Tuesday, March 15, 2011

La Venezuela Civilizada Contra el Abuso y la Desidia

Políticas públicas en Venezuela
Arte defiende medio ambiente contra abuso y basura en Pineda, a una cuadra de Miraflores (La Pastora, Caracas, Venezuela)

En la Pastora, cerca de la esquina de Pineda, bajando desde el sitio donde murió José Gregorio hacia la Urdaneta hay un basurero –a una cuadra de Miraflores.

Debería ser raro que fuese posible echar basura en la calle a tan sólo 172 metros de la sede del principal poder público. Pero no lo es, es más bien común: hace poco vimos un montículo de basura al lado de la puerta de la Alcaldía de El Hatillo. La desidia es un rasgo característico de la clase política venezolana: sea blanca, verde, azul o roja rojita.

La función del gobierno, según el filósofo utilitarista Jeremías Bentham, es buscar la mayor suma de felicidad para los gobernados. En una absurda pero audaz pirueta semántica nuestra clase política ha volteado este principio y actúa para buscar la mayor suma de felicidad de los gobernantes, es decir, de ellos mismos. Esto nos permite entender por qué hay basura –y atracadores, pensiones insalubres y expendios ilegales de licores– en el entorno cercano a Miraflores.

Hay un funcionario responsable de mantener limpia La Pastora. Llamémoslo, a la usanza de la narrativa del siglo XIX, R... ¿Por qué R... no cumple con su función de garantizar que la compañía responsable recoja la basura? ¿Por qué R... no usa la fuerza pública para impedir que los abusadores boten basura en la calle? ¿Por qué R..., en una palabra, no cumple con su responsabilidad como funcionario público? Porque gana más no haciéndolo.

Recoger eficazmente la basura le costaría a R... tiempo y dinero: su propio tiempo y el dinero público que está a su discreción. Recoger la basura no le da beneficios económicos. (Quizás le haría acreedor del encomio de los ciudadanos agradecidos, pero es improbable que a R... esto le importe mucho.) Podría pensarse que al no recoger la basura R... incurriría en un costo político. Esto sería lo ideal, pero R... cuenta con una costosa y arrolladora maquinaria de propaganda que lo protege. El costo político de abandonar los ciudadanos a su suerte es en realidad pequeño. Podría pensarse que R... sería sancionado por no cumplir su función. La verdad es que nuestros inoperantes sistemas de control y de justicia le permiten dormir sin sobresaltos.

R... no incurre en costos por no recoger eficazmente la basura. Pero si obtiene utilidades: puede usar su tiempo y el dinero público para obtener beneficios económicos directos –y para mantener contentos a sus clientes políticos. No recoger la basura es, para R..., la decisión que maximiza su felicidad, es la decisión racional para él.

Por ahora. La mayoría de ciudadanos que sufre el abuso, impune ante la desidia de políticos como R..., no es inerme. Puede que esta mayoría no esté organizada, que no comprenda los recovecos de la intriga política. Pero esto no quiere decir que su capacidad de tolerar el desorden sea infinita.

En la esquina de Pineda un artista local ha expresado su disgusto en una pared: «Colabora, espacio peatonal...» Pero no sólo ha expresado su disgusto, ha asumido una labor que la clase política ha descuidado: la educación. Quizás el artista local sea estudiante de urbanismo o arquitectura, quizás sea uno de los muchos venezolanos cuya inteligencia nata ha sido afilada por las dificultades de la vida. Lo cierto es que introduce un concepto crítico en una ciudad donde el caos irrita como un concierto de furruco y sexto: el concepto de espacio público. El abusador sigue abusando. Pero el artista local está despertando la conciencia de las víctimas de su abuso.

¿Es esto un hecho aislado? Opino que no.

La fotografía de abajo así lo atestigua. En la Universidad Simón Bolívar un grupo de estudiantes llena un vacío educativo y asume la función de enseñar ciudadanía a sus compañeros: «no hacer cola del transporte es un irrespeto que ningún estudiante debe permitir... respeta y hazte respetar». Esto es poesía para los oídos de los venezolanos, atormentados por el abuso omnipresente en todos los espacios y todos los estratos sociales.


Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar combaten la violencia de la cultura del abuso (Baruta, Caracas, Venezuela)

De acuerdo a Max Weber, el Estado es el ente que posee un «monopolio del legítimo uso de la violencia».

En Venezuela los motorizados se dan el tupé de circular a contramano por la autopista, los atracadores hacen de las suyas en el transporte público y los comerciantes inescrupulosos arrojan su basura en la calle –a una cuadra de la Presidencia de la República. ¿Existe en Venezuela un Estado en el sentido de Weber? Mucho me temo que no.

Pero este no tiene por qué ser nuestro destino. Las fotos que aquí mostramos sugieren que pudiera estar germinando la semilla de un verdadero Estado. Uno que comanda: «vecino, colabora, no botes basura... o atente a las consecuencias.»

Vecinos por el medio ambiente contra el abuso de la basura en Calero (La Candelaria, Caracas, Venezuela)

Saturday, March 12, 2011

Sunday, March 06, 2011

Domingo en la Cota Mil

Fotos de Caracas.
Ciclistas y peatones un domingo en la Cota mil (Altamira, Caracas, Venezuela)
Ciclistas y Peatones en un Domingo en la Cota Mil

Ciclista y mujer trotando un Domingo en la Cota Mil (Altamira, Caracas, Venezuela)
Ciclista y Mujer en la Cota Mil

Bomberos practican rappel un domingo en la Cota Mil (Altamira, Caracas, Venezuela)
Bomberos

Hormigas trabajando en la Cota Mil (Altamira, Caracas, Venezuela)
Hormigas en el Pavimento en la Cota Mil

Bucare en flor en la Cota mil (Altamira, Caracas, Venezuela)
Bucare en Flor

Saturday, February 26, 2011

Fotos de El Hatillo: Hacia la Noche

La iglesia de El Hatillo en el espíritu del anochecer.
We become what we behold. We shape our tools and then our tools shape us. Marshall McLuhan
Marshall McLuhan, genial teórico de la comunicación, lo dijo: «somos lo que nuestra percepción aprehende. Construímos nuestras herramientas y nuestras herramientas nos construyen a nosotros». Hoy un humilde celular, construído por humildes manos en algún lugar de la China, me ayudó a percibir la poesía de una tarde tranquila en mi pueblo de El Hatillo.


En la noche, afuera de la iglesia, el barrio El Calvario Municipio El Hatillo Caracas Venezuela
Afuera, El Barrio


Vitral iluminado en fachada azul de la iglesia Municipio El Hatillo Caracas Venezuela
Piedad cromática en azul

Sunday, January 23, 2011

¿Es necesaria una Ley de Educación Universitaria?

Al comienzo de la autopista, bajando hacia La Guaira, puede verse un edificio inclinado fuera de la vertical –ha estado así desde que al final de su construcción, hace medio siglo, cedió el terreno que lo soporta. Técnicamente inhabitable, el edificio es de todas formas hogar de varias familias. Un profesor visitante de Física lo vio hace años, camino de regreso al aeropuerto. Nos dijo, medio en serio, medio en broma: –En Venezuela no se cumple ni la Ley de la Gravitación Universal.

¿Por qué, si lo más probable es que no se cumpla, ha causado tanto alboroto la vetada Ley de Educación Universitaria (LEU)? Este autor se declara incompetente para responder esta pregunta, cuya respuesta es más bien un asunto de Antropología Cultural. Pero esto no es tan importante: los objetivos esenciales de la LEU pueden alcanzarse dentro del marco jurídico vigente; bastaría con implementar políticas públicas viables, racionales y objetivamente verificables.

Tomemos como ejemplo el problema de la injusticia que generan los mecanismos de ingreso a las universidades. Este problema puede resolverse aplicando una sencilla política de incentivos: otorgando financiamiento adicional a aquellas instituciones cuyos mecanismos de admisión resulten en un perfil socialmente equilibrado de su población estudiantil.

Podría objetarse que la desigualdad en el ingreso a las universidades tradicionales tiene su origen en múltiples factores (la mala calidad de la Educación Media y los jugosos dividendos que ofrece la comercialización del ingreso universitario son dos de ellos). Pero son precisamente las universidades las que pueden, y deben, diseñar sistemas de ingreso que compensen estas dificultades.

Es función del Estado minimizar los desequilibrios sociales, regulando adecuadamente las instituciones. Regular mediante incentivos puede generar mayor justicia social.

Sunday, January 09, 2011

Emulación socialista

«La competencia significa, en este tipo de capitalismo, el aplastamiento monstruosamente feroz del espíritu emprendedor, de la energía, de la iniciativa audaz de la masa de la población… significa también la sustitución de la emulación por la pillería financiera, el nepotismo, el servilismo en los peldaños mas elevados de la escala social.» (Vladimir Illich Lenin)

Cerca de mi casa, a sólo diez minutos en automóvil, funciona un Centro Diagnóstico Integral (CDI). Funciona digo, porque cuando lo necesitamos –de día, de noche o de madrugada– sus médicos están allí, listos para aliviarnos dentro de las limitaciones de la modesta edificación que les alberga. La actitud de los médicos cubanos contrasta con la de muchos funcionarios venezolanos, que en el servir a sus compatriotas ven un fastidio, una interrupción del ocio placentero.

Los cubanos son gente muy discreta. Aún así, un día me atreví a hacerle una broma política a uno de los trabajadores del CDI.

–Ustedes se me parecen a los gringos.

El hombre respondió con cierta alarma.

–¿Y cómo es eso señor?

–Se toman su trabajo en serio.

El hombre sonrió.

–A los gringos les gusta trabajar –agregué–. Además, siempre tienen un supervisor encima.

–Nosotros también –contestó–. Nos reunimos y nos evaluamos entre todos. Al que cumple con los objetivos, se le premia.

–Pero un camarada venezolano diría que eso es competencia.

–No chico, es emulación socialista.

Toda persona tiene la necesidad psicológica de contribuir a algo más grande que sí misma; y de sentirse reconocida por su contribución. La emulación socialista es un sistema de gerencia que satisface esta necesidad, premiando a quienes con su esfuerzo individual benefician al colectivo.

Dijo Martí: «el elogio oportuno fomenta el mérito; y la falta del elogio oportuno lo desanima… La alabanza justa regocija al hombre bueno, y molesta al envidioso. La alabanza injusta daña a quien la recibe: daña más a quien la hace.»

Sunday, January 02, 2011

Concierto en Viena

La marcha de Radetzky es a los vieneses lo que el Alma Llanera es a nosotros. En el Neujahrskonzert, el concierto de Año Nuevo, la Orquesta Filarmónica de Viena la interpreta, bajo la dirección de Franz Welser-Möst.

Desde el podio, entre ramos de rosas y orquídeas, bajo lágrimas de luz que cuelgan de las vigas de madera del techo del Musikverein, Welser-Möst voltea hacia los asistentes y dirige sus aplausos: les hace parte de la orquesta. A su señal, la gente aplaude y ríe feliz; los aplausos, en perfecta sincronía, se funden en un solo sentimiento con la música. Inevitablemente pensamos en Dudamel dirigiendo la Sinfónica Juvenil, en la fiesta de Año Nuevo en la Plaza Bolívar, en arabescos de arpa en polvaredas bajo la luna en una fiesta en el llano.

La música es paradigma por excelencia de la acción colectiva; coordina movimiento, intención y sentimiento en un espíritu que trasciende la suma de sus partes. La música es paradigma de la comunicación.

Welser-Möst cumple su tarea porque que es capaz de generar participación. Es el director, pero no pretende que su yo desintegre el yo del otro. No es el monstruo en la película El Submarino Amarillo, que con su larga trompa succiona todo a su paso; hasta que no habiendo más nada que devorar succiona el cuadro de la película y desaparece.

El año nuevo nos encuentra en una encrucijada. Hemos recorrido un largo trecho desde 1999; pero todavía no sonamos como una orquesta. Todavía no actuamos con la coherencia de una nación de hombres y mujeres libres. Es el momento de consolidar y avanzar o de lo contrario, retroceder hacia el despeñadero. Hacia donde vayamos lo decidirá el que seamos o no capaces de convocar el esfuerzo de todos; el que seamos o no capaces de hacer realidad la participación.

Que el 2011 nos traiga la derrota de oportunistas, aduladores y sanguijuelas: la victoria definitiva de los poderes creadores del pueblo.