

Palabreo de la Loca Luz Caraballo
De Chachopo a Apartaderos
caminas, Luz Caraballo,
con violeticas de mayo,
con carneritos de enero,
inviernos del ventisquero
farallón de los veranos.
Con fríos cordilleranos,
con riscos y ajetreos,
se te van poniendo feos
los deditos de tus manos.
La cumbre te circunscribe
al solo aliento del nombre
lo que te queda del hombre
que quien sabe dónde vive.
Cinco años que no te escribe
diez años que no lo ves
y entre golpes y traspiés
persiguiendo tus ovejos
se te van poniendo viejos
los deditos de tus pies.
El hambre lleva en sus cachos
algodón de tus corderos;
tu ilusión cuenta sombreros
mientras tú cuentas muchachos.
Una hembra y cuatro machos,
subida, bajada y brinco
y cuando pide tu ahínco
frailejón para olvidarte,
la angustia se te reparte:
uno, dos, tres, cuatro, cinco.
Tu hija está en un serrallo,
dos hijos se te murieron,
los otros dos se te fueron
detrás de un hombre a caballo.
«La Loca Luz Caraballo»
dice el decreto del Juez,
porque te encontró una vez
sin hijos y sin carneros
contandito los luceros:
...seis, siete, ocho, nueve, diez...
Andrés Eloy Blanco
De acuerdo a la tradición cristiana, la fiesta de la cruz conmemora la ocasión en que Santa Elena, madre del emperador Constantino, habría encontrado la cruz verdadera en su peregrinaje a Jerusalén en el siglo XIV.
Es probable, sin embargo, que la fiesta haya evolucionado de los festivales primitivos que en Europa celebraban el equinoccio de primavera.
Las flores que adornan esta cruz de mayo en Chirimena evocan la Floralia de la antigua Roma.
El Bucare, árbol emblemático del Estado Mérida, florece en el verano, que en Venezuela se refiere a los días secos de marzo y abril, no a los que suceden al solsticio de junio. Además de la belleza de sus flores, se le usa para dar sombra al café y al cacao, que fueron nuestros principales productos antes del advenimiento de la era petrolera.


We become what we behold. We shape our tools and then our tools shape us. Marshall McLuhanMarshall McLuhan, genial teórico de la comunicación, lo dijo: «somos lo que nuestra percepción aprehende. Construímos nuestras herramientas y nuestras herramientas nos construyen a nosotros». Hoy un humilde celular, construído por humildes manos en algún lugar de la China, me ayudó a percibir la poesía de una tarde tranquila en mi pueblo de El Hatillo.

