
El 24 de mayo de 2007 el presidente Hugo Chávez Frías anunció la eliminación de las pruebas internas que cada universidad pública aplica para el ingreso de los estudiantes, argumentando que «estos viejos métodos han sido instrumentos para la exclusión». Cuatro años después, ni la letra ni el espíritu de este anuncio se han hecho realidad: los sistemas de ingreso siguen siendo fuente de exclusión social en la educación universitaria.
El 24 de septiembre de 1957 el presidente Dwight D. Eisenhower ordenó a la Centésima Primera División de Paracaidistas desplegarse en la ciudad de Little Rock, en el estado de Arkansas. ¿El objetivo? Asegurar el ingreso de 9 estudiantes afrodescendientes al Liceo Central de Little Rock. El episodio de Los 9 de Little Rock, como desde entonces se conoce a estos jóvenes, se ha convertido en un icono de la lucha contra la exclusión social en la educación.
En 1957 la discriminación racial gozaba de legitimidad política en buena parte de los Estados Unidos. En 1954 la Corte Suprema de Justicia había declarado ilegales las leyes que sustentaban la exclusión social en la educación –pero el racismo, imbricado en el sistema político, hacía muy difícil implementar en la práctica este dictamen de la Corte. Cabe recordar que el 1 de diciembre de 1955 Rosa Parks había sido detenida en Alabama por ocupar en un autobús un asiento reservado a personas de raza blanca; que el 30 de enero de 1956 una bomba había estallado en la casa de Martin Luther King; y que el 21 de febrero del mismo año King había sido detenido por exhortar a transgredir las leyes raciales.
El conflicto racial en 1957 era políticamente complejo y difícil. Pero a Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas que en alianza con la Unión Soviética habían derrotado al fascismo en Europa, no le era ajeno el conflicto. Consciente de su responsabilidad histórica, actuó con claridad de propósito, diligencia y determinación.
Con claridad de propósito, diligencia y determinación actuaron también los jóvenes afrodescendientes que desafiaron la exclusión social en Little Rock. En el liceo les esperaban el asedio, la burla y el desprecio de muchos estudiantes. Durante un año las fuerzas militares tuvieron que protegerlos de la violencia latente en el racismo. Al final, la vida premió su coraje y demostró la irracionalidad fútil de la discriminación. Todos culminaron su educación y se convirtieron en ciudadanos ejemplares: asesores presidenciales, directores de grandes empresas, profesores en universidades de primera línea.
El 24 de este mes la hazaña de Los 9 de Little Rock cumplirá 54 años. En Venezuela sigue intacta la exclusión social en la educación universitaria.