Al comienzo de la autopista, bajando hacia La Guaira, puede verse un edificio inclinado fuera de la vertical –ha estado así desde que al final de su construcción, hace medio siglo, cedió el terreno que lo soporta. Técnicamente inhabitable, el edificio es de todas formas hogar de varias familias. Un profesor visitante de Física lo vio hace años, camino de regreso al aeropuerto. Nos dijo, medio en serio, medio en broma: –En Venezuela no se cumple ni la Ley de la Gravitación Universal.
¿Por qué, si lo más probable es que no se cumpla, ha causado tanto alboroto la vetada Ley de Educación Universitaria (LEU)? Este autor se declara incompetente para responder esta pregunta, cuya respuesta es más bien un asunto de Antropología Cultural. Pero esto no es tan importante: los objetivos esenciales de la LEU pueden alcanzarse dentro del marco jurídico vigente; bastaría con implementar políticas públicas viables, racionales y objetivamente verificables.
Tomemos como ejemplo el problema de la injusticia que generan los mecanismos de ingreso a las universidades. Este problema puede resolverse aplicando una sencilla política de incentivos: otorgando financiamiento adicional a aquellas instituciones cuyos mecanismos de admisión resulten en un perfil socialmente equilibrado de su población estudiantil.
Podría objetarse que la desigualdad en el ingreso a las universidades tradicionales tiene su origen en múltiples factores (la mala calidad de la Educación Media y los jugosos dividendos que ofrece la comercialización del ingreso universitario son dos de ellos). Pero son precisamente las universidades las que pueden, y deben, diseñar sistemas de ingreso que compensen estas dificultades.
Es función del Estado minimizar los desequilibrios sociales, regulando adecuadamente las instituciones. Regular mediante incentivos puede generar mayor justicia social.
Sunday, January 23, 2011
Sunday, January 09, 2011
Emulación socialista
«La competencia significa, en este tipo de capitalismo, el aplastamiento monstruosamente feroz del espíritu emprendedor, de la energía, de la iniciativa audaz de la masa de la población… significa también la sustitución de la emulación por la pillería financiera, el nepotismo, el servilismo en los peldaños mas elevados de la escala social.» (Vladimir Illich Lenin)
Cerca de mi casa, a sólo diez minutos en automóvil, funciona un Centro Diagnóstico Integral (CDI). Funciona digo, porque cuando lo necesitamos –de día, de noche o de madrugada– sus médicos están allí, listos para aliviarnos dentro de las limitaciones de la modesta edificación que les alberga. La actitud de los médicos cubanos contrasta con la de muchos funcionarios venezolanos, que en el servir a sus compatriotas ven un fastidio, una interrupción del ocio placentero.
Los cubanos son gente muy discreta. Aún así, un día me atreví a hacerle una broma política a uno de los trabajadores del CDI.
–Ustedes se me parecen a los gringos.
El hombre respondió con cierta alarma.
–¿Y cómo es eso señor?
–Se toman su trabajo en serio.
El hombre sonrió.
–A los gringos les gusta trabajar –agregué–. Además, siempre tienen un supervisor encima.
–Nosotros también –contestó–. Nos reunimos y nos evaluamos entre todos. Al que cumple con los objetivos, se le premia.
–Pero un camarada venezolano diría que eso es competencia.
–No chico, es emulación socialista.
Toda persona tiene la necesidad psicológica de contribuir a algo más grande que sí misma; y de sentirse reconocida por su contribución. La emulación socialista es un sistema de gerencia que satisface esta necesidad, premiando a quienes con su esfuerzo individual benefician al colectivo.
Dijo Martí: «el elogio oportuno fomenta el mérito; y la falta del elogio oportuno lo desanima… La alabanza justa regocija al hombre bueno, y molesta al envidioso. La alabanza injusta daña a quien la recibe: daña más a quien la hace.»
Cerca de mi casa, a sólo diez minutos en automóvil, funciona un Centro Diagnóstico Integral (CDI). Funciona digo, porque cuando lo necesitamos –de día, de noche o de madrugada– sus médicos están allí, listos para aliviarnos dentro de las limitaciones de la modesta edificación que les alberga. La actitud de los médicos cubanos contrasta con la de muchos funcionarios venezolanos, que en el servir a sus compatriotas ven un fastidio, una interrupción del ocio placentero.
Los cubanos son gente muy discreta. Aún así, un día me atreví a hacerle una broma política a uno de los trabajadores del CDI.
–Ustedes se me parecen a los gringos.
El hombre respondió con cierta alarma.
–¿Y cómo es eso señor?
–Se toman su trabajo en serio.
El hombre sonrió.
–A los gringos les gusta trabajar –agregué–. Además, siempre tienen un supervisor encima.
–Nosotros también –contestó–. Nos reunimos y nos evaluamos entre todos. Al que cumple con los objetivos, se le premia.
–Pero un camarada venezolano diría que eso es competencia.
–No chico, es emulación socialista.
Toda persona tiene la necesidad psicológica de contribuir a algo más grande que sí misma; y de sentirse reconocida por su contribución. La emulación socialista es un sistema de gerencia que satisface esta necesidad, premiando a quienes con su esfuerzo individual benefician al colectivo.
Dijo Martí: «el elogio oportuno fomenta el mérito; y la falta del elogio oportuno lo desanima… La alabanza justa regocija al hombre bueno, y molesta al envidioso. La alabanza injusta daña a quien la recibe: daña más a quien la hace.»
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Sunday, January 02, 2011
Concierto en Viena
La marcha de Radetzky es a los vieneses lo que el Alma Llanera es a nosotros. En el Neujahrskonzert, el concierto de Año Nuevo, la Orquesta Filarmónica de Viena la interpreta, bajo la dirección de Franz Welser-Möst.
Desde el podio, entre ramos de rosas y orquídeas, bajo lágrimas de luz que cuelgan de las vigas de madera del techo del Musikverein, Welser-Möst voltea hacia los asistentes y dirige sus aplausos: les hace parte de la orquesta. A su señal, la gente aplaude y ríe feliz; los aplausos, en perfecta sincronía, se funden en un solo sentimiento con la música. Inevitablemente pensamos en Dudamel dirigiendo la Sinfónica Juvenil, en la fiesta de Año Nuevo en la Plaza Bolívar, en arabescos de arpa en polvaredas bajo la luna en una fiesta en el llano.
La música es paradigma por excelencia de la acción colectiva; coordina movimiento, intención y sentimiento en un espíritu que trasciende la suma de sus partes. La música es paradigma de la comunicación.
Welser-Möst cumple su tarea porque que es capaz de generar participación. Es el director, pero no pretende que su yo desintegre el yo del otro. No es el monstruo en la película El Submarino Amarillo, que con su larga trompa succiona todo a su paso; hasta que no habiendo más nada que devorar succiona el cuadro de la película y desaparece.
El año nuevo nos encuentra en una encrucijada. Hemos recorrido un largo trecho desde 1999; pero todavía no sonamos como una orquesta. Todavía no actuamos con la coherencia de una nación de hombres y mujeres libres. Es el momento de consolidar y avanzar o de lo contrario, retroceder hacia el despeñadero. Hacia donde vayamos lo decidirá el que seamos o no capaces de convocar el esfuerzo de todos; el que seamos o no capaces de hacer realidad la participación.
Que el 2011 nos traiga la derrota de oportunistas, aduladores y sanguijuelas: la victoria definitiva de los poderes creadores del pueblo.
Desde el podio, entre ramos de rosas y orquídeas, bajo lágrimas de luz que cuelgan de las vigas de madera del techo del Musikverein, Welser-Möst voltea hacia los asistentes y dirige sus aplausos: les hace parte de la orquesta. A su señal, la gente aplaude y ríe feliz; los aplausos, en perfecta sincronía, se funden en un solo sentimiento con la música. Inevitablemente pensamos en Dudamel dirigiendo la Sinfónica Juvenil, en la fiesta de Año Nuevo en la Plaza Bolívar, en arabescos de arpa en polvaredas bajo la luna en una fiesta en el llano.
La música es paradigma por excelencia de la acción colectiva; coordina movimiento, intención y sentimiento en un espíritu que trasciende la suma de sus partes. La música es paradigma de la comunicación.
Welser-Möst cumple su tarea porque que es capaz de generar participación. Es el director, pero no pretende que su yo desintegre el yo del otro. No es el monstruo en la película El Submarino Amarillo, que con su larga trompa succiona todo a su paso; hasta que no habiendo más nada que devorar succiona el cuadro de la película y desaparece.
El año nuevo nos encuentra en una encrucijada. Hemos recorrido un largo trecho desde 1999; pero todavía no sonamos como una orquesta. Todavía no actuamos con la coherencia de una nación de hombres y mujeres libres. Es el momento de consolidar y avanzar o de lo contrario, retroceder hacia el despeñadero. Hacia donde vayamos lo decidirá el que seamos o no capaces de convocar el esfuerzo de todos; el que seamos o no capaces de hacer realidad la participación.
Que el 2011 nos traiga la derrota de oportunistas, aduladores y sanguijuelas: la victoria definitiva de los poderes creadores del pueblo.
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Thursday, December 30, 2010
Mensaje de Félix Díaz, lider indígena argentino
Al cumplirse un mes de un violento desalojo policial en la comunidad indígena Qom La Primavera de Laguna Blanca, en Formosa, Argentina, Félix Díaz, líder comunitario, comenzó junto a cinco compañeros una huelga de hambre. Este es su mensaje.
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Sunday, December 26, 2010
Tarde de Chacao en un celular barato
Fotos de Caracas.

Ranchito invencible

Quinta en miniatura

Jóvenes músicos

Casa verde

Rosado de los años 50
El domingo en la tarde, Caracas nos regaló estas imágenes del pueblo que aún no olvida que fue.
Buhonero
Economía informal en Venezuela
Lo propuso el filósofo Jeremías Bentham en 1789, lo usó Bolívar en su discurso de Angostura y hoy se le invoca como principio del socialismo del siglo XXI: «el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política».Un principio sirve de patrón para evaluar las acciones de quienes a él se adhieren. En estos días, la decisión de la Alcaldía de Caracas de impedir a los buhoneros copar espacios públicos ha generado una controversia en la que están, de un lado, el bienestar de las personas que transitan por calles y aceras, y del otro, el derecho de los buhoneros a ganarse la vida. Siendo los buhoneros gente humilde, hay quienes ponen en tela de juicio la pertinencia de esta acción de la Alcaldía socialista.
El principio de la mayor suma de felicidad posible permite dirimir el asunto. ¿Cuántas personas dependen de los buhoneros? ¿Miles, decenas de miles? En todo caso representan una minoría en relación a los 5,5 millones de habitantes de la ciudad. Es claro que la suma de felicidad de todos los ciudadanos de Caracas será muchísimo mayor si se mantiene la integridad de los espacios públicos.
Esto no implica soslayar el significado social de la buhonería. Al contrario, implica entenderla como síntoma de un problema más profundo: el que nuestra economía, en la periferia del capitalismo, no genera suficientes fuentes de empleo para atender las necesidades de la población. “La necesidad tiene cara de buhonero”, solía decir mi difunta madre.
Una política permisiva hacia los buhoneros aumentaría el malestar de la mayoría, debilitaría nuestro ya precario Estado y limitaría nuestra capacidad de forjar un país fuerte –uno en el que nuestros compatriotas no se vean obligados a ser carne de cañón de los importadores de baratijas que, en última instancia, se apoderan de la plusvalía del comercio en las calles.
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Saturday, December 18, 2010
Deseos de Navidad
Paz en Venezuela
Nieve de un espray de lata. Guirnaldas doradas y bolas de cristal sobre un árbol de quinchoncho pintado de blanco. Voces de vecinos entrando y saliendo del apartamento. Olor de paredes recién pintadas. Calor de luz de bombillos desnudos.
Era así el escenario de la nochebuena en la navidad de nuestra niñez.
Desde temprano vestíamos estrenos comprados en El Silencio. Más tarde comeríamos hallacas y pan de jamón mientras un tío cómplice nos dejaba probar su vaso de cuba libre. Después iríamos a dormir, a esperar al niño Jesús en el que todavía creía nuestro hermano menor, menos mal.
Ayer un amigo ateo nos deseó feliz navidad. Pidió disculpas por creerse inconsistente con sus ideas, no tenía por qué. En la navidad habitan la religión y el comercio, es verdad. Pero también habita la determinación de no dejarse vencer por la adversidad.
Es difícil concebir el horror que vivían los soldados en las trincheras insalubres de la primera guerra mundial. Aún así, en la nochebuena alemanes y franceses se negaban a matarse y cantaban juntos canciones de navidad. Por encima de las órdenes de políticos y comandantes declaraban una tregua espóntanea.
Este sentimiento nos lleva a un aguinaldo de Simón Díaz.
Trompo serenito,
que baila en la mano.
Bríndale la calma
que tanto le falta,
al venezolano.
Quinientos años de opresión han disparado el remolino de pasiones políticas que hoy vivimos. Es posible que esta turbulencia sea necesaria para reparar las injusticias que nos separan. Pero la zozobra que padecemos habrá sido en vano si el resultado final fuere una división más profunda.
Aprovechemos estos días para encontrar la calma que nos permita recordar que lo que nos separa es miseria comparado con lo que nos une: la calma que nos enseñe caminos para construir juntos un país en el que podamos expresar la creatividad, la generosidad y el afecto que todos valoramos.
Era así el escenario de la nochebuena en la navidad de nuestra niñez.
Desde temprano vestíamos estrenos comprados en El Silencio. Más tarde comeríamos hallacas y pan de jamón mientras un tío cómplice nos dejaba probar su vaso de cuba libre. Después iríamos a dormir, a esperar al niño Jesús en el que todavía creía nuestro hermano menor, menos mal.
Ayer un amigo ateo nos deseó feliz navidad. Pidió disculpas por creerse inconsistente con sus ideas, no tenía por qué. En la navidad habitan la religión y el comercio, es verdad. Pero también habita la determinación de no dejarse vencer por la adversidad.
Es difícil concebir el horror que vivían los soldados en las trincheras insalubres de la primera guerra mundial. Aún así, en la nochebuena alemanes y franceses se negaban a matarse y cantaban juntos canciones de navidad. Por encima de las órdenes de políticos y comandantes declaraban una tregua espóntanea.
Este sentimiento nos lleva a un aguinaldo de Simón Díaz.
Trompo serenito,
que baila en la mano.
Bríndale la calma
que tanto le falta,
al venezolano.
Quinientos años de opresión han disparado el remolino de pasiones políticas que hoy vivimos. Es posible que esta turbulencia sea necesaria para reparar las injusticias que nos separan. Pero la zozobra que padecemos habrá sido en vano si el resultado final fuere una división más profunda.
Aprovechemos estos días para encontrar la calma que nos permita recordar que lo que nos separa es miseria comparado con lo que nos une: la calma que nos enseñe caminos para construir juntos un país en el que podamos expresar la creatividad, la generosidad y el afecto que todos valoramos.
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Sunday, December 12, 2010
La bondad como valor de supervivencia
El próximo 21 será el día más corto del año. Es tiempo de hacernos compañía, de oponer bondad y luz a frío y oscuridad, de transmutar la noche más larga en nochebuena.
Sobrevivir en soledad un invierno era imposible en épocas pasadas. No sorprende entonces que se exprese en Navidad la simpatía, sustrato de la cooperación y, de acuerdo a Charles Darwin, el más fuerte de los instintos humanos. Si Darwin valoraba la cooperación, es paradójico que sus ideas se usen para justificar el darwinismo social, para legitimar la subordinación del derecho al poder.
Lo que propuso Darwin en El Origen de las Especies fue la supervivencia del mejor adaptado. Esto fue después tergiversado como la supervivencia del más fuerte. El mejor adaptado es en realidad el más bondadoso, nos dicen ahora científicos de la Universidad de California en Berkeley.
El darwinismo social se sustenta en un supuesto predominio de las pulsiones egoístas. En contraposición, Laura Saslow y Sarina Rodrigues han encontrado un gen de la empatía. (Un gen que codifica el receptor de la oxitocina, un neurotransmisor activo en el amor romántico, la protección y el cuidado y la interacción social.)
Según el darwinismo social, valorar la cooperación sería ingenuo porque los seres humanos buscamos la satisfacción individual. Este argumento es falaz. Se puede conciliar la satisfacción individual con la de otros. Así lo corrobora un estudio del sociólogo Robb Willer, en el que los participantes recibieron un poco de dinero que luego pudieron jugar en beneficio del “bien común”. Fueron los más generosos quienes recibieron más regalos, respeto y cooperación de los demás; y quienes adquirieron más influencia. Su generosidad les trajo satisfacción individual.
La evidencia científica acumulada demuestra que evolucionamos hacia la compasión y la colaboración. Demuestra que la bondad nos ayuda a sobrevivir y prosperar como especie.
[El siguiente documento sirvió de base a este artículo: University of California, Berkeley (2009, December 9). Social scientists build case for 'survival of the kindest'. ScienceDaily.]
Sobrevivir en soledad un invierno era imposible en épocas pasadas. No sorprende entonces que se exprese en Navidad la simpatía, sustrato de la cooperación y, de acuerdo a Charles Darwin, el más fuerte de los instintos humanos. Si Darwin valoraba la cooperación, es paradójico que sus ideas se usen para justificar el darwinismo social, para legitimar la subordinación del derecho al poder.
Lo que propuso Darwin en El Origen de las Especies fue la supervivencia del mejor adaptado. Esto fue después tergiversado como la supervivencia del más fuerte. El mejor adaptado es en realidad el más bondadoso, nos dicen ahora científicos de la Universidad de California en Berkeley.
El darwinismo social se sustenta en un supuesto predominio de las pulsiones egoístas. En contraposición, Laura Saslow y Sarina Rodrigues han encontrado un gen de la empatía. (Un gen que codifica el receptor de la oxitocina, un neurotransmisor activo en el amor romántico, la protección y el cuidado y la interacción social.)
Según el darwinismo social, valorar la cooperación sería ingenuo porque los seres humanos buscamos la satisfacción individual. Este argumento es falaz. Se puede conciliar la satisfacción individual con la de otros. Así lo corrobora un estudio del sociólogo Robb Willer, en el que los participantes recibieron un poco de dinero que luego pudieron jugar en beneficio del “bien común”. Fueron los más generosos quienes recibieron más regalos, respeto y cooperación de los demás; y quienes adquirieron más influencia. Su generosidad les trajo satisfacción individual.
La evidencia científica acumulada demuestra que evolucionamos hacia la compasión y la colaboración. Demuestra que la bondad nos ayuda a sobrevivir y prosperar como especie.
[El siguiente documento sirvió de base a este artículo: University of California, Berkeley (2009, December 9). Social scientists build case for 'survival of the kindest'. ScienceDaily.]
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Monday, December 06, 2010
Red de Consejos Comunales
“En Venezuela hay 31.000 Consejos Comunales”, declaró en febrero de este año un portavoz del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y Protección Social. Estos Consejos Comunales, trabajando como un sistema coordinado, podrían jugar un papel significativo en el diseño e implementación de políticas públicas. Podrían convertir en realidad la idea de Poder Comunal.
Pero los Consejos Comunales no han alcanzado la madurez. Todavía aprenden, sobre la marcha, a definir y ejecutar sus funciones. Aprenderían mucho más rápido si compartieran entre sí sus experiencias, si cada uno de ellos pudiese aprender de los problemas, soluciones y procedimientos de los demás. Una red capaz de entrelazar los Consejos haría posible este aprendizaje colectivo.
Crear la red comenzaría por documentar la acción de cada Consejo Comunal. En textos, imágenes, sonido. ¿Con qué herramientas? Celulares, cámaras digitales y computadoras, todos aparatos de consumo masivo, son cada vez más accesibles a las comunidades. (500.000 computadoras Canaima serán repartidas a los niños en las escuelas, por ejemplo.) Con la ayuda de estos dispositivos, la información de cada Consejo Comunal podría guardarse en forma digital. Bastaría cargarla a un servidor conectado a Internet para que estuviese a la disposición de los demás Consejos.
Implementar la red que aquí dibujamos es una tarea compleja. Pero está a nuestro alcance: en menos de un año podría estar funcionando lo esencial.
Las técnicas informáticas relevantes son relativamente simples. El aprendizaje y organización a nivel de las comunidades serían los aspectos más difíciles. Pero es precisamente a nivel de las comunidades donde contamos con una ventaja crucial: nuestra preferencia por la conversación como medio para comunicarnos.
Los celulares, las redes sociales, la internet –todos instrumentos para la conversación– serían ideales para entrelazar los hilos del discurso comunal.
Pero los Consejos Comunales no han alcanzado la madurez. Todavía aprenden, sobre la marcha, a definir y ejecutar sus funciones. Aprenderían mucho más rápido si compartieran entre sí sus experiencias, si cada uno de ellos pudiese aprender de los problemas, soluciones y procedimientos de los demás. Una red capaz de entrelazar los Consejos haría posible este aprendizaje colectivo.
Crear la red comenzaría por documentar la acción de cada Consejo Comunal. En textos, imágenes, sonido. ¿Con qué herramientas? Celulares, cámaras digitales y computadoras, todos aparatos de consumo masivo, son cada vez más accesibles a las comunidades. (500.000 computadoras Canaima serán repartidas a los niños en las escuelas, por ejemplo.) Con la ayuda de estos dispositivos, la información de cada Consejo Comunal podría guardarse en forma digital. Bastaría cargarla a un servidor conectado a Internet para que estuviese a la disposición de los demás Consejos.
Implementar la red que aquí dibujamos es una tarea compleja. Pero está a nuestro alcance: en menos de un año podría estar funcionando lo esencial.
Las técnicas informáticas relevantes son relativamente simples. El aprendizaje y organización a nivel de las comunidades serían los aspectos más difíciles. Pero es precisamente a nivel de las comunidades donde contamos con una ventaja crucial: nuestra preferencia por la conversación como medio para comunicarnos.
Los celulares, las redes sociales, la internet –todos instrumentos para la conversación– serían ideales para entrelazar los hilos del discurso comunal.
Monday, November 29, 2010
Compromiso democrático suramericano
La IV Cumbre de Unasur aprobó un protocolo de compromiso con la democracia. Se aplicará “en caso de ruptura del orden democrático, de violación del orden constitucional o de cualquier situación que ponga en riesgo el legítimo ejercicio del poder y la vigencia de los valores y principios democráticos”.
El Protocolo de Unasur tiene objetivos y mecanismos de acción similares a los de la Carta Democrática Interamericana de la OEA (2001). ¿Pero es equivalente? No.
1.- La Carta Democrática identifica democracia con democracia representativa. “El ejercicio efectivo de la democracia representativa es la base del estado de derecho y los regímenes constitucionales de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos,” declara.
En la democracia representativa una clase política ejerce el poder en nombre de los ciudadanos; el poder de la mayoría se limita al ejercicio periódico del voto.
Pero la democracia representativa no es la única forma de democracia. Nuestra constitución establece otra, en la que el poder debería estar distribuído entre los ciudadanos: la democracia participativa.
2.- La Carta Democrática es resultado de la política exterior de los Estados Unidos. (Como lo fueron la I Conferencia de Estados Americanos [Washington, 1889-1890] y la fundación de la OEA [1948].) El Protocolo de Unasur es inherentemente suramericano.
3.- La Carta Democrática no ha sido eficaz en la defensa de la democracia. Los golpes de Venezuela en el 2002 y de Honduras en el 2009 así lo demuestran. La actuación de Unasur en la reciente intentona de Ecuador fue, en contraposición, rápida y contundente.
Podría objetarse que el poder del Protocolo de Unasur, como el de toda declaración de principios, es esencialmente simbólico. ¿Pero no es el hombre «el animal que fabrica y usa símbolos»?
Quizás el simbolismo de Unasur nos ayude a sortear el tremedal que aún nos separa de la democracia participativa.
El Protocolo de Unasur tiene objetivos y mecanismos de acción similares a los de la Carta Democrática Interamericana de la OEA (2001). ¿Pero es equivalente? No.
1.- La Carta Democrática identifica democracia con democracia representativa. “El ejercicio efectivo de la democracia representativa es la base del estado de derecho y los regímenes constitucionales de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos,” declara.
En la democracia representativa una clase política ejerce el poder en nombre de los ciudadanos; el poder de la mayoría se limita al ejercicio periódico del voto.
Pero la democracia representativa no es la única forma de democracia. Nuestra constitución establece otra, en la que el poder debería estar distribuído entre los ciudadanos: la democracia participativa.
2.- La Carta Democrática es resultado de la política exterior de los Estados Unidos. (Como lo fueron la I Conferencia de Estados Americanos [Washington, 1889-1890] y la fundación de la OEA [1948].) El Protocolo de Unasur es inherentemente suramericano.
3.- La Carta Democrática no ha sido eficaz en la defensa de la democracia. Los golpes de Venezuela en el 2002 y de Honduras en el 2009 así lo demuestran. La actuación de Unasur en la reciente intentona de Ecuador fue, en contraposición, rápida y contundente.
Podría objetarse que el poder del Protocolo de Unasur, como el de toda declaración de principios, es esencialmente simbólico. ¿Pero no es el hombre «el animal que fabrica y usa símbolos»?
Quizás el simbolismo de Unasur nos ayude a sortear el tremedal que aún nos separa de la democracia participativa.
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Sunday, November 21, 2010
Danilo Anderson, justicia e impunidad
Al pie del bloque 14 de Monte Piedad, la noche de la Plaza Alí Primera se siente como la noche de una plaza de pueblo. Al suroeste, paralelas a un bloque de 4 pisos, han sido dispuestas seis mesas de ajedrez. Seis niños juegan una partida simultánea con Luis Casadiego, miembro del Comité Cultural Alí Primera. En el sencillo escenario un músico aclara la voz. Alguien dice: –está sabroso este frío. Las luces verdes, rojas y amarillas –y la algarabía festiva de los niños– nos recuerdan que la Navidad está cerca.
La Navidad celebra la esperanza: la certeza de que el día más oscuro del año será, precisamente, el día en que renacerá la luz. Esta noche la comunidad conmemora que han pasado 6 años desde que murió Danilo Anderson.
–Recordar a Danilo es luchar contra la impunidad, me dice Luis.
Minutos más tarde comienza la música. Un verso de una canción resume el por qué estamos aquí: “un paso adelante de la justicia nos cuesta un hombre”...
“¿Y no es buscar justicia el núcleo primordial de una revolución?”, pienso.
En el trayecto que lo llevó del liceo Guzmán Blanco a la Escuela de Derecho y luego al Ministerio Público, Danilo Anderson aprendió la fuerza del Derecho como instrumento de civilización.
Como Fiscal le hizo honor a esta fuerza. Su actuación reflejó, sin cortapisas, el principio de la igualdad ante la ley. Ricos y pobres fueron convocados al Ministerio Público a responder por sus actos.
Danilo no cedió ante amenazas y presiones. Esto le costó la vida. Ya muerto hay quienes buscan abrirle más heridas, esta vez morales.
Quizás Danilo sobrestimó la fuerza del Derecho en un país en el que las relaciones de poder, primitivas, no han sido todavía temperadas por la civilización. Pero el camino que transitó es el correcto: sin Derecho no hay justicia.
Quienes asesinaron a Danilo quisieron asesinar, con él, nuestra esperanza de justicia.
La Navidad celebra la esperanza: la certeza de que el día más oscuro del año será, precisamente, el día en que renacerá la luz. Esta noche la comunidad conmemora que han pasado 6 años desde que murió Danilo Anderson.
–Recordar a Danilo es luchar contra la impunidad, me dice Luis.
Minutos más tarde comienza la música. Un verso de una canción resume el por qué estamos aquí: “un paso adelante de la justicia nos cuesta un hombre”...
“¿Y no es buscar justicia el núcleo primordial de una revolución?”, pienso.
En el trayecto que lo llevó del liceo Guzmán Blanco a la Escuela de Derecho y luego al Ministerio Público, Danilo Anderson aprendió la fuerza del Derecho como instrumento de civilización.
Como Fiscal le hizo honor a esta fuerza. Su actuación reflejó, sin cortapisas, el principio de la igualdad ante la ley. Ricos y pobres fueron convocados al Ministerio Público a responder por sus actos.
Danilo no cedió ante amenazas y presiones. Esto le costó la vida. Ya muerto hay quienes buscan abrirle más heridas, esta vez morales.
Quizás Danilo sobrestimó la fuerza del Derecho en un país en el que las relaciones de poder, primitivas, no han sido todavía temperadas por la civilización. Pero el camino que transitó es el correcto: sin Derecho no hay justicia.
Quienes asesinaron a Danilo quisieron asesinar, con él, nuestra esperanza de justicia.
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Friday, November 19, 2010
Lloviendo luz en el verde
Fotos de Caracas: Parque del Este.
En esta foto, tomada en uno de los estanques del Parque del Este, pareciera estar lloviendo luz en el verde de las matas alrededor.
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Thursday, November 18, 2010
Fotos de San Francisco (California)
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Sunday, November 14, 2010
El Metro: de la utopía a la distopía
“Al señor de la camisa roja: le recordamos que los niños deben ir de la mano de sus representantes.”
Miré mi camisa, no era roja. Y mi hija, de 6 años entonces, agarraba mi mano con fuerza mientras miraba hacia la luz del tren que se acercaba a la estación. El señor que si tenía la camisa roja, avergonzado, tomó con disimulo la mano de su hijo.
“No somos suizos,” había dicho por esos días Manuel Peñalver. No eramos suizos, pero en las instalaciones del Metro nos demostrábamos capaces de convivir en civilización. Podíamos incluso trascender ese discurso colonial que nos pinta irremediablemente ignorantes, atrasados, incapaces de la más elemental urbanidad: los vagones del Metro de Caracas eran muy parecidos a los de San Francisco y París; pero los nuestros, color de trópico en aire acondicionado, eran más silenciosos, más bonitos y más eficaces.
Hace dos años 3 sujetos me aplicaron la maquinita en la entrada de la estación La Hoyada. Con malandra eficiencia me despojaron de los 300 BsF que acababa de sacar de un cajero. Tres vigilantes del Metro fueron testigos. No movieron un dedo para ayudarme, pero sí me increparon: “¿Tú eres pendejo? ¿Cómo te vas a dejar atracar así?”
El Metro de hoy pudiera ser escenario de Cazador Implacable, Mad Max o cualquier otra distopía futurista. Es una pesadilla urbana.
¿Qué ha pasado? Hace casi 3 décadas los venezolanos éramos capaces de gerenciar uno de los mejores subterráneos del mundo. ¿Sómos ahora más incompetentes, más ignorantes? No, ciertamente no. Hoy los venezolanos somos, en promedio, mucho más educados que hace 30 años. ¿Cómo explicar entonces la debacle del Metro?
La lógica es inexorable. Si ahora hay más venezolanos capaces, entonces es claro que los procesos de selección de gerentes públicos no están llevando a nuestra mejor gente a los cargos de dirección.
Los venezolanos queremos avanzar. Es el momento de convocar la participación de nuestros técnicos más capaces.
Miré mi camisa, no era roja. Y mi hija, de 6 años entonces, agarraba mi mano con fuerza mientras miraba hacia la luz del tren que se acercaba a la estación. El señor que si tenía la camisa roja, avergonzado, tomó con disimulo la mano de su hijo.
“No somos suizos,” había dicho por esos días Manuel Peñalver. No eramos suizos, pero en las instalaciones del Metro nos demostrábamos capaces de convivir en civilización. Podíamos incluso trascender ese discurso colonial que nos pinta irremediablemente ignorantes, atrasados, incapaces de la más elemental urbanidad: los vagones del Metro de Caracas eran muy parecidos a los de San Francisco y París; pero los nuestros, color de trópico en aire acondicionado, eran más silenciosos, más bonitos y más eficaces.
Hace dos años 3 sujetos me aplicaron la maquinita en la entrada de la estación La Hoyada. Con malandra eficiencia me despojaron de los 300 BsF que acababa de sacar de un cajero. Tres vigilantes del Metro fueron testigos. No movieron un dedo para ayudarme, pero sí me increparon: “¿Tú eres pendejo? ¿Cómo te vas a dejar atracar así?”
El Metro de hoy pudiera ser escenario de Cazador Implacable, Mad Max o cualquier otra distopía futurista. Es una pesadilla urbana.
¿Qué ha pasado? Hace casi 3 décadas los venezolanos éramos capaces de gerenciar uno de los mejores subterráneos del mundo. ¿Sómos ahora más incompetentes, más ignorantes? No, ciertamente no. Hoy los venezolanos somos, en promedio, mucho más educados que hace 30 años. ¿Cómo explicar entonces la debacle del Metro?
La lógica es inexorable. Si ahora hay más venezolanos capaces, entonces es claro que los procesos de selección de gerentes públicos no están llevando a nuestra mejor gente a los cargos de dirección.
Los venezolanos queremos avanzar. Es el momento de convocar la participación de nuestros técnicos más capaces.
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Tuesday, November 09, 2010
¡Incáutese el pueblo de El Hatillo!
El día de los muertos los concejales del Hatillo se reunen en la Cámara Municipal, a media cuadra de la Iglesia. Su cometido es cocinar una ordenanza que arrebatará tierra y vivienda a los habitantes originarios del pueblo.
Un grupo de vecinos se ha presentado a defender la comunidad. Mercedes, una de ellos, vive en la Unión, a 2 kilómetros de la Alcaldía. Si el Concejo Municipal permite el desarrollo comercial en la zona, el precio del terreno de Mercedes aumentará. Tomando los precios de una urbanización cercana como referencia, se estima que valdrá unas 5 veces más.
Según la nueva ordenanza, este aumento de valor obligaría a Mercedes a pagar unos 700.000 BsF de impuesto. Como no los tiene, Mercedes tendría que hipotecar su casa para pagar. Y como tampoco tiene para pagar la hipoteca, quedaría en la calle, con sus hijos y sus nietos. La ordenanza crea un mecanismo para incautar la propiedad de los habitantes de El Hatillo.
El tiempo pasa lento en la Cámara: los concejales alargan la discusión para cansar a los vecinos. Han pasado 7 horas cuando termina la sesión. Un concejal cierra con una sentencia: –la ordenanza se aplicará a todo el municipio. Mercedes imagina un vampiro hincando los dientes en el cuello de su nieto.
“El Hatillo tiene sus espantos”, piensa Mercedes cuando sale de la Cámara. Afuera, en un banco en la plaza, un ciego, un sordo y un mudo comparten una botella de cocuy. El ciego ve la preocupación de Mercedes.
–¿Qué pasa señora Mercedes? –pregunta.
–¡Quién nos va a salvar ahora? –contesta Mercedes.
El sordo la escucha y dice: –se oye que el Rojo Rojito aparece por El Encantado.
El mudo se echa un palo, se levanta del asiento y habla.
–¡Llámenlo! El Hatillo también existe.
Un grupo de vecinos se ha presentado a defender la comunidad. Mercedes, una de ellos, vive en la Unión, a 2 kilómetros de la Alcaldía. Si el Concejo Municipal permite el desarrollo comercial en la zona, el precio del terreno de Mercedes aumentará. Tomando los precios de una urbanización cercana como referencia, se estima que valdrá unas 5 veces más.
Según la nueva ordenanza, este aumento de valor obligaría a Mercedes a pagar unos 700.000 BsF de impuesto. Como no los tiene, Mercedes tendría que hipotecar su casa para pagar. Y como tampoco tiene para pagar la hipoteca, quedaría en la calle, con sus hijos y sus nietos. La ordenanza crea un mecanismo para incautar la propiedad de los habitantes de El Hatillo.
El tiempo pasa lento en la Cámara: los concejales alargan la discusión para cansar a los vecinos. Han pasado 7 horas cuando termina la sesión. Un concejal cierra con una sentencia: –la ordenanza se aplicará a todo el municipio. Mercedes imagina un vampiro hincando los dientes en el cuello de su nieto.
“El Hatillo tiene sus espantos”, piensa Mercedes cuando sale de la Cámara. Afuera, en un banco en la plaza, un ciego, un sordo y un mudo comparten una botella de cocuy. El ciego ve la preocupación de Mercedes.
–¿Qué pasa señora Mercedes? –pregunta.
–¡Quién nos va a salvar ahora? –contesta Mercedes.
El sordo la escucha y dice: –se oye que el Rojo Rojito aparece por El Encantado.
El mudo se echa un palo, se levanta del asiento y habla.
–¡Llámenlo! El Hatillo también existe.
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Wednesday, November 03, 2010
Fotos del Hatillo
Imagenes del municipio El Hatillo.
El Calvario, un Barrio en El Hatillo
Jóvenes Frente a la Iglesia de El Hatillo
Iglesia de El Hatillo
Hojas de Cambur en La Unión
Capacho Amarillo en La Lagunita
Crepúsculo en El Hatillo
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Monday, November 01, 2010
Noche en un celular barato
Fotos de la noche de El Hatillo, tomadas con un celular barato

Más allá, dentro de la luz

Miseria de pared y calle; y oscuridad
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Saturday, October 30, 2010
Unasur en el 2010
Los soldados sentían los dedos del viento en el frío de la tarde de Pamplona. La neblina azul bajaba pasito por el verde de la montaña. Bolívar, de pie junto al General Rafael Urdaneta, les arengaba: “para nosotros la patria es América”.
Los procesos de integracion en latinoamérica comenzaron con la historia de nuestras naciones. Todavía no cuajan, dos siglos después. ¿Es nuestra América, la de Martí, una quimera imaginada entre vapores de sueño?
Este 26 de noviembre será en Guyana la cumbre de Unasur. Creada el 23 de mayo de 2008, la Unión ya tiene presencia y fuerza política. Hace un mes sus cancilleres, reunidos en Quito, repudiaron el levantamiento contra Correa. La semana pasada sus Ministros de Salud resolvieron ayudar en bloque a Haití, afectado por una epidemia de cólera.
Unasur y Mercosur –y el Alba– encarnan hoy nuestra integración política y comercial.
Dos entes adicionales han sido creados para financiar comercio y producción: el Sucre y el Banco del Sur. El Sucre es una unidad de cuenta común que permitirá a los países del Alba –Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente, Venezuela y Bolivia– comerciar entre sí sin gastar dólares. El Banco del Sur financiará proyectos y hará la región menos dependiente del FMI y el Banco Mundial.
El camino a la unión será tortuoso. Pero podemos encontrar ánimo en el ejemplo de la economía más grande del mundo, la Unión Europea. En 1950 Robert Schuman declaró en la cancillería francesa, en el Muelle de Orsay en París: “Europa no se hará de golpe, o de acuerdo a un solo plan. Será construída mediante logros concretos que crearán una solidaridad de facto.” Fue medio siglo después, en 2002, cuando el Euro fue adoptado como moneda común.
Necesitamos paciencia, pero es razonable que seamos optimistas. Ya no somos, parafraseando a Martí, una máscara con calzones de Inglaterra, chaleco parisiense, chaquetón de Norteamérica y montera de España. Somos de Catia; somos aymara, zambos, limpiabotas y buhoneros en las calles del Brasil.
Los procesos de integracion en latinoamérica comenzaron con la historia de nuestras naciones. Todavía no cuajan, dos siglos después. ¿Es nuestra América, la de Martí, una quimera imaginada entre vapores de sueño?
Este 26 de noviembre será en Guyana la cumbre de Unasur. Creada el 23 de mayo de 2008, la Unión ya tiene presencia y fuerza política. Hace un mes sus cancilleres, reunidos en Quito, repudiaron el levantamiento contra Correa. La semana pasada sus Ministros de Salud resolvieron ayudar en bloque a Haití, afectado por una epidemia de cólera.
Unasur y Mercosur –y el Alba– encarnan hoy nuestra integración política y comercial.
Dos entes adicionales han sido creados para financiar comercio y producción: el Sucre y el Banco del Sur. El Sucre es una unidad de cuenta común que permitirá a los países del Alba –Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente, Venezuela y Bolivia– comerciar entre sí sin gastar dólares. El Banco del Sur financiará proyectos y hará la región menos dependiente del FMI y el Banco Mundial.
El camino a la unión será tortuoso. Pero podemos encontrar ánimo en el ejemplo de la economía más grande del mundo, la Unión Europea. En 1950 Robert Schuman declaró en la cancillería francesa, en el Muelle de Orsay en París: “Europa no se hará de golpe, o de acuerdo a un solo plan. Será construída mediante logros concretos que crearán una solidaridad de facto.” Fue medio siglo después, en 2002, cuando el Euro fue adoptado como moneda común.
Necesitamos paciencia, pero es razonable que seamos optimistas. Ya no somos, parafraseando a Martí, una máscara con calzones de Inglaterra, chaleco parisiense, chaquetón de Norteamérica y montera de España. Somos de Catia; somos aymara, zambos, limpiabotas y buhoneros en las calles del Brasil.
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Friday, October 29, 2010
Medios, ideología y educación
“Framing” como instrumento de manipulación ideológica.
Los medios de comunicación venden una interpretacion de la realidad que conviene a sus intereses. ¿Cómo lo hacen?Cuando oímos "playa" nos viene a la mente un cúmulo de ideas afines: olas, azul, sal, relajación, fin de semana, sol, pescado, cerveza, amigos, cola en la autopista. Este cúmulo de ideas conforma un marco cognitivo. Que prepara nuestro cerebro para entender a quien nos dice, por ejemplo: “mañana bajo a la playa”. Cuando los medios reportan un suceso, el lenguaje que usan propone marcos cognitivos (framing).
Los siguientes son extractos de reseñas de la muerte del Presidente Kirchner, tomadas de tres periódicos diferentes.
A.- “El pueblo argentino y los mandatarios latinoamericanos arroparon este jueves a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, durante el velatorio a los restos mortales de su marido y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner.”
B.- “La muerte del ex presidente Néstor Kirchner, el político más poderoso de Argentina, deja a su esposa y mandataria Cristina Fernández en el centro de la escena y pone a prueba su capacidad de liderar el gobierno hasta las elecciones de 2011.”
C.- “La inesperada muerte del ex presidente argentino Néstor Kirchner el miércoles podría traducirse en un cambio en la relación de Buenos Aires con sus acreedores, por el que apuestan los inversores comprando deuda del país.”
El medio A reporta la noticia en el marco del liderazgo nacional y latinoamericano de Kirchner; el medio B en el marco de una presunta debilidad y subordinación de la Presidenta Kirchner; el medio C en el marco del discurso neoliberal: Kirchner habría sido un enemigo del sistema financiero.
Cada uno de los medios A, B y C expresa un marco cognitivo diferente.
Los medios encapsulan ideología –y la propagan– en el marco en el que presentan las noticias. Entender y neutralizar este tipo de manipulación requiere de capacidad crítica, que a su vez necesita de profundidad y disciplina.
Esto nos lleva al terreno de la educación, que tiene entre sus funciones enseñar el pensamiento analítico. Que no se improvisa: se aprende en una experiencia educativa de alta calidad.
Sunday, October 24, 2010
Inteligencia colectiva y participación
La inteligencia de una persona, su capacidad de comprender y resolver problemas, es percibida por quienes le rodean: es una realidad intersubjetiva. La inteligencia colectiva, la capacidad de un grupo para comprender y resolver problemas, también es perceptible. La inteligencia de un equipo de fútbol, por ejemplo, es evidente en su capacidad de adaptar defensa y ataque a una situación compleja y cambiante.
Las pruebas de Coeficiente Intelectual (CI), y otros instrumentos sicológicos, han permitido cuantificar la inteligencia individual. Investigadores estadounidenses –de la Carnegie-Mellon University, del Massachussets Institute of Technology y del Union College– han demostrado que puede asignarse un factor de inteligencia colectiva a un grupo. Este CI colectivo es descrito en detalle en un artículo del 30 de septiembre, en la revista Science.
¿Es el CI del grupo la suma o el promedio del CI de cada uno de sus miembros? No, los investigadores encuentran que la inteligencia colectiva correlaciona con la sensibilidad social promedio del grupo, con la igualdad en el tiempo de las intervenciones de cada uno de los participantes y con la proporción de mujeres. La inteligencia colectiva del grupo depende de su capacidad de promover la participación de todos.
Cuando todos los que participan en un grupo tienen igual oportunidad de aportar sus ideas a la solución de un problema, la inteligencia del mismo puede ser superior a la del más inteligente de sus integrantes.
En el caso contrario –cuando una sola persona domina la conversación, inhibe la participación de los demás y supedita la misma a sus ideas– la inteligencia colectiva disminuye radicalmente; el CI colectivo resulta menor que el del menos talentoso de sus miembros. El colectivo se embrutece.
Limitar la participación efectiva de la inmensa mayoría es cercenar nuestra inteligencia colectiva, es condenarnos a no salir nunca de la oscuridad del atraso.
Las pruebas de Coeficiente Intelectual (CI), y otros instrumentos sicológicos, han permitido cuantificar la inteligencia individual. Investigadores estadounidenses –de la Carnegie-Mellon University, del Massachussets Institute of Technology y del Union College– han demostrado que puede asignarse un factor de inteligencia colectiva a un grupo. Este CI colectivo es descrito en detalle en un artículo del 30 de septiembre, en la revista Science.
¿Es el CI del grupo la suma o el promedio del CI de cada uno de sus miembros? No, los investigadores encuentran que la inteligencia colectiva correlaciona con la sensibilidad social promedio del grupo, con la igualdad en el tiempo de las intervenciones de cada uno de los participantes y con la proporción de mujeres. La inteligencia colectiva del grupo depende de su capacidad de promover la participación de todos.
Cuando todos los que participan en un grupo tienen igual oportunidad de aportar sus ideas a la solución de un problema, la inteligencia del mismo puede ser superior a la del más inteligente de sus integrantes.
En el caso contrario –cuando una sola persona domina la conversación, inhibe la participación de los demás y supedita la misma a sus ideas– la inteligencia colectiva disminuye radicalmente; el CI colectivo resulta menor que el del menos talentoso de sus miembros. El colectivo se embrutece.
Limitar la participación efectiva de la inmensa mayoría es cercenar nuestra inteligencia colectiva, es condenarnos a no salir nunca de la oscuridad del atraso.
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