Wednesday, December 13, 2017

El Petro

El Petro ¿engendro o panacea?
En una economía funcional una moneda sirve como depósito de valor, como medio de intercambio y como unidad de cuenta.

En la economía disfuncional que hoy vivimos en Venezuela un billete no sirve como depósito de valor. Si trece billetes de cien eran necesarios para comprar hace un año un café, ciento treinta son necesarios hoy. Billete que se guarda, billete que se pierde, sabe todo el mundo.

A Cup of Coffee

Los billetes tampoco sirven como medio de intercambio: simplemente no se consiguen. En los cajeros externos de los bancos rara vez hay efectivo; y cuando lo hay solo se nos dispensa un monto máximo de diez mil bolívares, a duras penas suficiente para comprar una empanada. En los cajeros internos de los bancos los montos también están limitados: a menos que paguemos una jugosa comisión a las mafias que se aprovechan del caos. (Es verdad que después de largas colas los viejitos podemos en algunos casos cobrar la pensión del seguro social, pero esto no nos salva del todo de la locura: como no hay billetes de baja denominación para dar vuelto, los comerciantes casi nunca pueden aceptar los billetes de cien mil.)

Tampoco sirven los billetes como unidad de cuenta: los precios varían tan rápido que es difícil hacerse una idea, en bolívares, del valor de las cosas; la gente en la práctica usa el dólar como indicador de valor, como unidad de cuenta. Y es aquí donde la negligencia criminal de la autoridad monetaria nos acribilla: en ausencia de una asignación racional de divisas por parte del BCV, carecemos de una tasa de cambio oficial para el dólar, carecemos de una tasa de cambio creíble quiero decir. La carencia de una tasa de cambio oficial creíble abre la puerta a Dolar Today, una simple página web que en la práctica determina el tipo de cambio del dólar —y como consecuencia determina el nivel de precios—.

En medio de este despelote que el gobierno ha propuesto una nueva forma de moneda, presunta criptomoneda: el Petro.

¿Pero podría en la situación actual funcionar este Petro? Es difícil. Ninguna moneda funciona y sobrevive si el público no tiene confianza en el ente que la emite: en el caso del Petro el gobierno actual de Venezuela: el mismo gobierno que nos trajo el despelote que describimos arriba.

¿Sería racional, consistente con la realidad, esperar que el público confíe en este nuevo engendro de Maduro y su equipo económico?

Thursday, November 09, 2017

Niños que Comen de la Basura

Naturalización del desastre en Venezuela
Ayer mi esposa y yo vimos dos niños comiendo de lo que encontraban hurgando en la basura.

Que en los últimos tiempos en Venezuela mucha gente se alimenta de los desechos es una realidad conocida, documentada por fotografías y vídeos, usada como tema de propaganda política: es casi un cliché. Aún así, una cosa es lo que conocemos a través del discurso, otra lo que perciben directamente nuestros sentidos; lo que vimos ayer de cerca, con nuestros propios ojos, nos conmovió.

Uno de los niños, ya adolescente, bebía los restos de un líquido en una botella que había sacado de una bolsa de plástico; bebía con naturalidad, como quien bebe sentado en la mesa un vaso de jugo de melón, como quien cena en su casa después de un día de trabajo. Que el niño bebiese con naturalidad no tiene por qué sorprendernos siendo el comer natural, función universal de todo lo que está vivo: come la gente, comen las tortugas, comen los fagocitos, comen —podría argumentarse— hasta los virus. Pero así como el comer es natural también lo es su función opuesta: el excretar, expulsar de un organismo los residuos de las funciones de la vida. Es excreta de la sociedad la basura, residuo de la vida social, y en cuanto a excreta es tóxica para el cuerpo social; por eso nos produce asco, un sentimiento que nos alerta del peligro que cobija lo asqueroso, que nos impulsa a alejarnos de algo que siendo ponzoña nos puede dañar.

Así como la basura nos da asco, en contraposición la presencia de otras personas nos genera empatía, el impulso biológico a identificarnos con ellas; excepto cuando son el enemigo.

Los niños que vimos ayer comer de la basura son como nosotros, podrían ser nuestros hijos, o nuestros nietos —no son el enemigo—. Verlos cenar basura nos conmovió porque la empatía nos hizo sentir con ellos el conflicto, la humillación, la tragedia, de tener que conjugar el comer con el asco: de ver disminuida la dignidad.. Y siendo la tragedia es en última instancia una cercanía a la muerte, la empatía disparó en nosotros el también biológico impulso de actuar para sobrevivir —en mí de aniquilar al enemigo y en mi esposa, siendo madre; fuente de vida nueva y alimento, de romper a llorar—.

Yo por mi parte, mientras viva, no voy a olvidar quien es el enemigo: el asqueroso y despiadado enemigo que nos ha llevado a alimentarnos de nuestra propia excreta.

Wednesday, September 27, 2017

Venezuela, Consenso de Washington y Dogma Neoliberal

Aprender a aprender de la realidad
El Consenso de Washington es la expresión concreta del dogma político neoliberal.

Ronald Reagan, en los Estados Unidos, y Margaret Thatcher, en el Reino Unido, fueron en los años 80 apóstoles excelsos y sumos sacerdotes del dogma neoliberal —Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, su monaguillo, su "perro simpático que no genera problemas"—.

El Consenso de Washington es el nombre que se da a un paquete de medidas económicas orquestadas —en sintonía con el dogma neoliberal— por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

En 1989 este paquete del Consenso de Washington, el paquete neoliberal, fue aplicado en Venezuela. ¿Qué nos trajo? Nos trajo el Caracazo. Nos trajo después a Hugo Chávez Frías —quien a su vez nos dejó como legado a Nicolás Maduro, su hijo dilecto—.

En un intento de mitigar las consecuencias negativas de su implementación, a finales de los años 90 el Consenso de Washington fue ampliado para incluir entre sus políticas el combate a la corrupción, la reducción de la pobreza y la protección de los sectores vulnerables. Aún así, hoy se le considera muerto.

En 1998 Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, introdujo un conjunto de ideas que se conocen como el Post-Washington Consensus, “Más Allá del Consenso de Washington”. Para Stiglitz el Consenso de Washington fracasó porque "la simple liberalización de los mercados no es suficiente para garantizar su operación efectiva, particularmente en los países subdesarrollados. La existencia de asimetrías de información, que impiden a los mercados asignar recursos eficientemente, y la carencia de sistemas institucionales completos y y eficientes que mitiguen estas asimetrías, son las causas de esta insuficiencia”.

El gobierno actual ha reducido a polvo cósmico la precaria base institucional que teníamos. Caracterizan hoy la praxis gubernamental la extorsión abierta, la apropiación indebida y el uso crudo de la fuerza para proteger ilegítimos intereses particulares. Podemos decir, sin exagerar, que el pranato penitenciario ha surgido como paradigma institucional.

Detener esto es necesario, pero no es suficiente. Como sociedad tenemos que aprender a aprender de la realidad. Y aprendiendo de la realidad tenemos que evolucionar —mirarnos nostálgicamente el ombligo es contraproducente—.

Aquellos vientos trajeron estas tempestades, no lo olvidemos.

Friday, September 22, 2017

Los Cuentos que el Fuego Había Contado

Dialecto de lo incandescente
A la medianoche
el fuego de anaranjado se volvió brasa de rojo.
En la madrugada
se volvió gris. Se acostó entre las cenizas.

Al amanecer
el bosque era brillantes de escarcha y alfileres de frío.
Los viajeros dormían
acurrucados en la tienda de campaña.

Cuando el viento del lago voló,
cada uno despertó y se sentó
en el calor del rescoldo –
callado– como esperando

de día
los cuentos que el fuego había contado
de noche.
    El fuego tranquilo dormía.

A las diez
con una rama revolvieron las cenizas.
El fuego otra vez
levantó su voz, siguió su historia.

Wednesday, September 20, 2017

El Bigote Farsante en la Televisión

Fenomenología de la palabra desquiciada
–Se tiraron dos y la plegaria
    dijo la locura
¿Dónde comienza el mundo—termina la palabra?
–En el principio era la palabra
La palabra era y el miedo
Eran también hambre
    dolor y deseo
    pinchazo ardiente de la avispa afilada

–Padre ¿por qué me has abandonado?
    Y estalló el cielo y llovió dolor de hiel
    Demonios azules sacudieron sus lenguas lascivas
    Clavaron sus tridentes en las nalgas de los pecadores
    estrangularon a los curas borrachos

–Era la magia la palabra
el mundo que no es mundo –ilusión
ansiedad detrás del telón en la diégesis de un suplemento–
la pinche palabra pueril de la pinche basura
que se tragó al jardín
–No podeis servir a la palabra de Dios y a Mammón
    el bigote farsante parlante en la televisión–
palabra de Mammón

Thursday, September 14, 2017

Vivo en el Café

Sustancia y espíritu del espabilar
Vivo en el café,
en el descenso granuloso
desde la bolsa hirviendo hacia la cafetera
de peltre blanco y acentos azul marino.
Despierto al azul dulce de la llama de la hornilla de kerosén
en penumbras amarillentas de Catia.

Vivo en el café
en la nostalgia oscura
de la casa undulante de bahareque
debajo de la calle que lleva al puente
que brinca sobre el murmullo del río en la mañana
fresca todavia de San Juan de los Morros.

Vivo en el café
en la humedad lasciva
de un verano en el Norte de Indiana
en los unlimited refills de la cafetería
construída de sueños de Irlanda –nostalgia de los hombres blancos
que desangraron los árboles de una selva tropical–.

Vivo en el café,
en el olor caliente
del marroncito de a medio que en la panadería
sorbo tras sorbo canta el maestro de solfeo
de la Casa de la Cultura,
a una cuadra de la Iglesia de Petare.

Vivo en el café
busco significados, razones,
razones reptilianas: dolor de peligro
roces de ayuntamiento, contento de alimento.
Me pregunto si busco también el regreso a la muerte.
    En otra vida busqué a Dios.

Sunday, August 20, 2017

En el Mar un Ángel

Aún los ángeles anhelan mirar
Desde cirros y nimbos
y azules
a la iglesia de tejas
de tierra

cerro arriba de la mar,
bajo el sol,
descendió en alas mudas
un ángel.

    Resonó entonces de las campanas
    el bronce
    llamando a la misa de los muertos.

Del viento
los dedos ligeros rozando su piel,
el ángel

se imaginó hombre. Caminó entre piedras
y cactos
hacia la puerta, la gente y la oscuridad.

 De negro
 una mujer se acercó.
 Susurró

    desde tiempos lejanos.
    –Yo soy tu madre.

Friday, July 07, 2017

Yekuana, Birongo, Timotes

En el principio la palabra era la tierra
Paseando por Tacarigua
elevando papagayos
Mucurubá recordando
viendo volar guacamayas.

Selva verde de yekuanas
calles secas de Carora
calores de Maracaibo
Caripe de selva oscura.

Sol salado en Higuerote
corsarios sobre Cubagua
caimanes en Tucupita
sobre Mariche zamuros.

Carúpano carnavales
mantecadas de Cacute
Maturín de calles muertas
cuentos de maquiritare.

Iguanas verdes Birongo
guayabas verdes Los Teques
gamelote Guarapiche
cacao y dulce Curiepe.

Puertas grises de Timotes
olas azules de Chuspa
en la radio desde un sueño
tomorrow night Guasipati.

Friday, June 16, 2017

Fractura de lo Real

En tiempos de hambre, muerte y mentiras
Hay un dolor en el aire.
Se mete por las narices,
nada en la sangre y
subrepticiamente se instala en los huesos.

Resuena en suaves lejanos
ruidos de motocicleta
ansias, temores y desencantos.
Quiere durar.

Hay un dolor en los sueños
quebrados, quemados, castrados.
Salta de hojas amarillas
devoradas por polillas en libros viejos.

En la costa fría de un mar gris
se oculta en olas oscuras
reventando sobre rocas.
Quiere dormir.

Hay un dolor en la vida
desierta de vientos frescos
que vuelen sobre caminos
de selva, de manglares, de montaña.

Grita en boca de hijos.
Repta en desesperanza,
en fétidos verdes hilos
que cruzan de barro calles inclementes.

Hay un dolor,
quiere olvidar.

Saturday, June 10, 2017

Remembranza de 1962

Ciclos de lo real en la perplejidad
–Era el occiso
conocido en los bajos fondos con el remoquete del Ratón–
había dicho el noticiero de las 6
de la mañana.

El niño
iba a la escuela como en lo oscuro de un sueño.
En el quiosco de revistas, en primera plana,
el tabloide

exhibía la foto.
En la luz hostil de un flash
acribillado decúbito proclive
contra una pared

yacía en blanco y negro abyecto
el Ratón.
Los ojos entrecerrados, los labios resignados
y el escapulario

de la Virgen entre los dedos
disociados
de la sangre
negra que le arrancó la vida del pecho

y en un charco
bajo su cadáver se congeló.
El niño
trató de no pensar, pero no pudo.

En su imaginación hacia la muerte
en la noche
trepaba por escaleras hediondas a orine
el Ratón.

Detrás de él
corrían y reían a carcajadas
sus amigos
de la Dirección General de Policía.

Thursday, June 08, 2017

Cuento Vegetal

Muy breve historia de Venezuela
Venezuela vivió
de dulce olor a monte
de bosta de burro
en polvo anaranjado de Valera.

Venezuela vivió
de risas resonando
olor a lápices nuevos
en el patio de la escuela.

Venezuela vivió
de sol ardiendo
sobre carreteras infinitas
en negro de asfalto.

Venezuela vivió
de piel salada
de bronce
en la playa.

Venezuela murió
de dolor
ahogada
en mierda cruel.

Saturday, May 27, 2017

Gavidia

Donde se juntan lo cercano y lo infinito
Lucen de lejos los frailejones
de plata verde, grises las rocas,
hilachas de blanco azul la niebla.

De olor a leña abrasada los sentimientos,
caricias calientes consuelan el frío
cuajado en las mejillas.

Susurra el viento
promete maravillas
ocultas en las gargantas de la montaña.

Las aguas del río
embarcan cristalinas, tranquilas, cantarinas
las almas de las lagunas al mar.

El paisaje inmenso
arropa la eternidad.

Wednesday, May 03, 2017

Asamblea Constituyente

Confrontación, Manipulación, Irresponsabilidad
Para comprender el concepto de constitución-como-función debemos clarificar la visión académica de los objetivos tradicionales de una constitución. Una idea central en este sentido es la limitación del poder del gobierno. Las constituciones generan un conjunto de principios inviolables y disposiciones específicas a los cuales deben ajustarse las leyes y las actividades gubernamentales. Esta función, llamada usualmente constitucionalismo, es vital para el funcionamiento de la democracia. En ausencia de un compromiso con una ley superior, el estado puede funcionar para el beneficio a corto plazo de quienes circunstancialmente detentan el poder o la mayoría. Quienes estén fuera del poder pueden llegar a percibirse sin protección alguna, y como consecuencia usar con mayor probabilidad medios extra-constitucionales para adquirir poder. Al limitar el alcance del gobierno y comprometer a los políticos a respetar ciertos límites, las constituciones hacen posible el gobierno.
Convocar una asamblea constituyente en medio de la crisis que vive el país es una confrontación, una manipulación, una irresponsabilidad. Pretender refundar a conveniencia propia la República es una agresión a la abrumadora mayoría, un acto de confrontación mediante el cual el gobierno se delata dispuesto a lo que sea para mantenerse en el poder. La convocatoria es una manipulación política: si la oposición no participa será acusada de rehusar un camino formalmente legal, y si la oposición participa convalidará un juego que el gobierno ha amañado para que le sea imposible perderlo. Es una irresponsabilidad, en medio del hambre, la escasez y la violencia que vivimos, desestabilizar aún más las instituciones y profundizar el desorden social.

Si al gobierno en realidad le importase la integridad de la República aceptaría las reglas del juego democrático, cesaría de violentar los límites impuestos por la constitución y asumiría el costo político de implementar políticas racionales y eficaces para al menos detener la debacle económica.

¿Pero le importa realmente al gobierno el bienestar de los venezolanos? A estas alturas del juego lo dudo, aunque quisiera equivocarme. En todo caso si quienes conforman el gobierno no cesan de actuar de acuerdo a sus intereses personales, si no asumen con seriedad su responsabilidad de administrar el país, que Dios salve a la República.

Monday, March 27, 2017

Carta Democrática Interamericana

Consecuencias de su aplicación sobre la identidad nacional de Venezuela
En 1995 Arturo Uslar Pietri, escritor destacado, notable ciudadano, educador por tres décadas en Valores Humanos, declaró a un periodista de la revista Semana.

—Venezuela está atravesando la crisis más grave de toda su historia.

Era entonces tan grave la crisis que no podíamos concebirla peor. Nos equivocábamos. Hoy la vida cotidiana se ha hecho un infierno, hemos llegado al borde del colapso social.

Un aspecto de la crisis, no el único, es político.

El gobierno, acorralado por su ineficacia y la pérdida de toda legitimidad, ha tomado el camino de la opresión. Con la connivencia abierta del Consejo Nacional Electoral la posibilidad de elegir ha sido por los momentos cerrada.

La oposición tradicional, intoxicada ante la perspectiva de regresar al poder, ha sido incapaz de construir una narrativa que capture en la imaginación un país cónsono con las aspiraciones y necesidades de la gente. Su desempeño en los gobiernos locales ha sido pésimo, en el mejor de los casos mediocre.

Altos funcionarios de la Organización de Estados Americanos, OEA, argumentan que esta situación justificaría aplicar al Estado venezolano la Carta Democrática Interamericana. ¿Pero contribuiría realmente tal medida a resolver la crisis en Venezuela?

Aplicar la Carta Democrática a Venezuela injuriaría gravemente la identidad nacional. Los costos para el país consecuencia de esta injuria superarían con creces los exiguos beneficios que pudiese traer.

¿Qué queremos decir por identidad nacional? ¿Por qué sería dañada? ¿Por qué tal daño resultaría costoso para los venezolanos?

La identidad nacional puede ser comprendida como una instancia de identidad social, un concepto introducido a finales de los años 70 por el psicólogo social Henri Tafjel.

De acuerdo a la teoría de identidad social, en nuestra interacción los seres humanos nos definimos como asociados a ciertos grupos. Y actuamos en un contexto dado para que nuestro grupo sea percibido positivamente en relación a otros.

En general pertenecemos a más de un grupo. Podemos ser católicos, evangélicos, agnósticos; niños, jóvenes o viejos; en la universidad profesores, empleados administrativos, obreros; o podemos ser colombianos, españoles, o venezolanos. Algunos grupos son mutuamente excluyentes: no se puede ser católico y ateo al mismo tiempo; otros, la mayoría, no lo son.

Desde el punto de vista social la identidad puede concebirse como el conjunto de narrativas y normas sociales compartidas por quienes pertenecen a un grupo. Estas narrativas y normas, interiorizadas por las personas, condicionan sus actitudes y lo que hacen.

La identidad nacional puede definirse como la de “un grupo de personas que sienten que son una Nación”. Las narrativas asociadas a la identidad nacional son sustentadas por los símbolos nacionales, la historia, las instituciones nacionales y las narrativas políticas.

Las narrativas políticas son particularmente importantes porque condicionan nuestro sentido de la acción colectiva. Un ejemplo de narrativa política es la noción del excepcionalismo americano, según la cual los Estados Unidos de Norteamerica tendrían la misión de transformar el mundo de acuerdo a sus valores. Esta narrativa es central a la identidad nacional de los estadounidenses. Y en el mundo están a la vista los efectos del poder que resulta de su vigencia.

La identidad nacional llevada a extremos patológicos puede ser peligrosa, nos enseña la historia. Pero al mismo tiempo un Estado Nación es inviable si su población carece de un claro y vigoroso sentido de pertenencia. Una identidad nacional positiva es condición necesaria, por ejemplo, para el desarrollo económico y social.

Este último hecho es de particular interés para nosotros, los venezolanos. Si queremos prosperar nuestra identidad nacional debe ser fortalecida, no menoscabada.

La OEA es, no lo olvidemos, un ente externo a Venezuela. Invocar su acción como instancia superior para resolver nuestros problemas es declarar nuestra incapacidad para gobernarnos a nosotros mismos, contaminar nuestra identidad nacional con una narrativa según la cual los venezolanos seríamos impotentes. A esto hay que agregarle que algunos llegan al extremo de colocar a la OEA por encima de las leyes venezolanas. Poniendo así en tela de juicio nuestra capacidad de darnos nuestras propias normas, nuestra autonomía, injurian aún más nuestro sentido de competencia.

Aplicar la Carta Democrática Interamericana al Estado venezolano es asestar una puñalada al corazón de la identidad nacional de Venezuela.

¿Y para qué? La OEA no tiene el poder o la legitimidad necesarios para forzar una solución en Venezuela. Activar la Carta Democrática no pasaría de ser una medida efectista, puramente teatral.


Podría argumentarse que no aplicar la Carta Democrática de la OEA significaría abandonar la búsqueda de una solución a la crisis, pero esto no es verdad. Al contrario, una solución pasa por interiorizar que Supermán no va a venir de Metrópolis a resolver nuestros problemas, que no nos queda más alternativa que asumir la responsabilidad de enfrentarlos nosotros mismos.

¿Qué hacer entonces?
 
“Cambiar de modelo de desarrollo, pensar de otra manera, poner los pies sobre el suelo y reducir el tamaño del Estado”,  sugirió Uslar Pietri hace 21 años.

Un paso importante en este sentido sería trabajar para fortalecer la sociedad civil: el sector social que trasciende los muy particulares intereses de los políticos y los hombres de negocios.





Sunday, March 26, 2017

Galería de Fotos de El Hatillo

Fotos del alma de un pueblo
De lejos el barrio El Calvario parece una cascada de casas descendiendo desde el cerro hasta el pueblo. En la panadería sonríe la gente en la cola para el pan de las cinco. Sonriendo una muchacha de bruja en Halloween nos da la bienvenida a un restaurante. Sonríen los caminantes de domingo en La Lagunita, la multitud que en la tarde se agolpa en el terminal de pasajeros, el hombre que conversa con sus amigos al lado de la pastelería. Sonríen también el sol que se viste de naranja esperando la noche; la finca de vegetales cerca de la plaza Bolívar; el bucare en flor; el rosado, azul celeste y negro de una fachada; el campanario de la iglesia.

Aplastado por la desidia y la codicia El Hatillo insiste tercamente en sonreir.

Tuesday, March 21, 2017

Muerte en Sabana Grande

Cuando la realidad se trastoca en horror
Anoche ví Hidden, una película de terror en la cual una pareja y su hija pequeña se esconden en el espacio confinado de un refugio subterráneo. Afuera amenazan los que respiran, unos seres indefinidos que no deben siquiera ser nombrados. La vida de la familia transcurre en un esfuerzo de preservar algo de normalidad en medio de la claustrofobia, aún a costa de escaparse hacia la fantasía. Cuando, como es inevitable, llega el desenlace y los que respiran irrumpen en el refugio, comprendemos la realidad: los monstruos, los infectados con un virus que les ha convertido en una suerte de zombies, son el hombre, la mujer y su hija. Los que respiran son agentes del Estado, que protegidos de la infección con máscaras para respirar, tienen como tarea buscar y neutralizar a los infectados.

Ayer en la madrugada una banda de niños de la calle asaltó y dió muerte a puñaladas a dos funcionarios de la Guardia Nacional cuando salían de una tasca en Sabana Grande. El hecho es monstruoso, ¿pero quiénes son los monstruos? ¿Son los niños de la calle que como animales de presa, como depredadores, salen a cazar de madrugada? ¿O son los que respiran, los agentes del Estado cuya función sería proteger a la sociedad?

Hidden explora dentro de un mundo fictivo una contradicción inherente a toda sociedad real. El Estado tiene que ser al mismo tiempo protector y asesino. Esta oposición, bajo condiciones normales reprimida, confinada al inconsciente colectivo, es expresada en la película como ficción, como un horror que no nos pertenece. Y que sin embargo también nos pertenece, porque si no, ¿por qué sería un horror?

Pero lo que ocurrió ayer en la madrugada no está restringido en Venezuela al inconsciente colectivo: forma parte de la realidad cotidiana, esa que debemos enfrentar explícitamente todos los días. ¿Qué hacemos? ¿Dejamos que continúe borrándose la frontera entre inconsciente y consciente, nos resignamos a sucumbir a la psicosis colectiva?

La respuesta es no, definitivamente no. Es un imperativo –como individuos, como miembros de la raza humana, hasta como simples seres vivos– enfrentar conscientemente la realidad, con todas la fuerzas que seamos capaces de juntar.

El mito, el absurdo, el deseo irrestricto, son parte esencial de la condición humana. Pero si queremos trascender el horror tendremos que contenerlos: en un contrato social serio, realista y razonable.

Saturday, February 25, 2017

Era de la Rapiña

Cuando la violencia es centro de la vida
Los seres humanos nos debatimos entre entre el instinto de protegernos mutuamente y el instinto de ver al Otro como presa: el instinto de la rapiña.

En Venezuela, como nunca antes desde que tengo uso de memoria, la rapacidad domina las instituciones públicas y privadas, y la calle.

Quedan espacios para la cooperación: sobre todo a nivel de algunas familias que se niegan a perder su capacidad de amar, a reducir su intersubjetividad a la dinámica del perro come perro.

¿Hay esperanza?

Siempre la hay, aunque hoy brille como una débil candela a merced del huracán, aunque vivamos en la era de la rapiña.

Tuesday, January 10, 2017

Sobrevivir en Venezuela

Vislumbre de nuestra realidad
Hoy tuve la oportunidad de conversar con dos señoras que hacían cola para comprar papel higiénico y pasta de dientes. Una tenía un bebé en sus brazos, otra tenía dos. Pregunté.

—¿Cuánto tiempo tienen que esperar aquí?

—Hasta que salga la mercancía —contestó la más joven.

—¿Pero cuánto tiempo es eso? —insistí.

—Puede ser hasta las tres, hasta las siete de la noche –contestó la otra. Eran las nueve de la mañana.

—¿Y los niños tienen que aguantarse esto?

—¿Y que otra cosa podemos hacer?

La brutal realidad que vivimos los venezolanos nos ha reducido a masa inerme, a simple agregado de personas ocupadas en sobrevivir.

El gobierno arroja migajas para apaciguar y entretener. Mientras tanto continúa, incólume, su saqueo despiadado de los recursos de Venezuela.