Friday, October 12, 2018

Un Sueño de Miedo y Azul

Fragmentos
Recuerdo el miedo, recuerdo
un tren azul ascendiendo
a lo inexpresable, en una ciudad
indefinida del Norte.

En un kiosco de revistas
los colores reventaban
y en las calles sucias, grises
el dolor y la vergüenza.

Recuerdo el miedo y nostalgias
secas, enjutas, marchitas
de irreversibles, de muerte
de trapos en naftalina.

Recuerdo que no recuerdo
llamaradas descarriadas
danzando entre las neuronas
buscando, fútilmente, ser.

Monday, October 08, 2018

La Kakistocracia y el Gas Comunal

El absurdo como sistema
En 1979, hace cuatro décadas, comprar gas en El Hatillo era cosa fácil. Bastaba con llamar a uno de tres distribuidores, Di Gas, Palma Gas o Tauro Gas, para que al día siguiente una bombona fuese despachada a la casa —dentro de un término razonable de la hora para la cual había sido prometida—. Comprar gas no era un trauma. Como tampoco lo eran comprar comida o medicinas, comer en un restaurante, usar el transporte público o manejar de noche por una carretera. Comprar gas, sin retrasos ni contratiempos, siguió siendo parte de lo cotidiano durante las subsiguientes tres décadas.

Hoy, cuando ha transcurrido una década más, las cosas son muy distintas. En toda Venezuela comprar gas se ha vuelto una penuria —penuria que es síntoma entre muchos de la degradación de la calidad de vida que nos ha traído el gobierno de los peores, la kakistocracia—.

¿Cómo fue desmantelado el servicio de distribución de gas?

El 3 de septiembre de 2007 Rafael Ramírez y Hugo Chávez Frías, “para acabar con el ‘oligopolio’ que imperaba entre los industriales del gas en bombonas”, crearon PDVSA Gas Comunal, cuyo objetivo sería “garantizar el suministro de GLP y Gas Metano en forma oportuna, confiable y segura a las comunidades”. La grandilocuencia de Chávez como muchas otras veces se estrelló con la realidad: el oligopolio se convirtió en monopolio –y a la vuelta de pocos años el servicio se vino al suelo–.

El desastre de PDVSA Gas Comunal no es un ejemplo aislado.

PDVSA Gas Comunal es, de hecho, paradigma representativo de como desgobierna la kakistocracia, que parece estar maldita por un toque de Midas al revés, que convierte en basura todo lo que toca.

La gerencia de PDVSA Gas Comunal, si es que se puede llamar gerencia a un desorden, es la típica gerencia de la kakistocracia. Los siguientes son ejemplos del desbarajuste:

– Ya no podemos pedir gas por teléfono. Ninguno de los números de nuestro distribuidor, Cacique Baruta, contesta. Que esto es verdad puede ser verificado por el lector: los números son 0212 9451131, 0212 9452572, 0212 9454308 y 0212 9452913. (Tampoco contesta el número de acceso nacional 0800 BOMBONA. Y los mensajes a la cuenta de Twitter @0800Bombona no son respondidos).

– Hace muchos años que Cacique Baruta no nos entrega factura.

– Los camiones de Cacique Baruta no despachan gas a nuestra vivienda, pero ocasionalmente nos topamos con ellos en la calle. Evidentemente los choferes están vendiendo gas a quienes a ellos les da la gana, cuando les da la gana.

La propaganda de PDVSA Gas Comunal, como toda la propaganda de la kakistocracia, es bombástica y basada en la mentira descarada. Mientras la gente no tiene gas la gerencia de PDVSA Gas Comunal se jacta de tener oficinas en todo el país “para dar el mejor servicio”, de ser una “suma de talento humano, tecnología, inversión y una gran infraestructura industrial”, y de expresar “la sabiduría, conciencia y productividad del pueblo”.

Por último PDVSA Gas Comunal, al igual que los demás entes de la kakistocracia, es intrínsecamente incapaz de corregir sus graves defectos. Sus funcionarios son sordos a la crítica y no responden a las denuncias, por bien sustentadas que estén.

La gerencia de Gas Comunal, kakistocracia al fin, se declara infalible, perfecta, paradigma resplandesciente para todos los pueblos del planeta.

Friday, June 29, 2018

Regresaste a Todo

Revelación
Aquella noche de invierno
ácido y rojo metal
en el Centro de la Música
lo sentí
sentí a Dios

la certeza de ser parte
residuo indisoluble
de todo. Y te lo dije.
Pero vi
el terror

de no ser, y negué a Dios.
–Acéptalo –me dijiste.
No pude y fluyó la vida
fuera de mí
dentro de mí.

Llamas rojas reventaron
en la grama que ondulaba
debajo de escarcha azul.
Helados
los dedos

del viento entonces rasgaron
la piel de nuestros semblantes.
Se burlaron de nosotros
los árboles
desnudados.

Caminamos hacia luces
amarillas en los dorms
enmarañando en historias
y sueños
la vida.

Ya viejos en una tarde
recordaste aquella noche,
hilo de acero y titanio
hilvanando
nuestras vidas.

Ya no estás aquí
regresaste a todo.

Wednesday, June 06, 2018

A Nadie le Importa

Apatheia
A las serpientes que reptan
las humedades virtuosas
en el Waraira Repano
no les importa.

A las tortugas naciendo
enterradas en la arena
en una playa caliente
no les importa.

A las moscas, los gusanos
y los perros que devoran
los cuerpos asesinados
no les importa.

A raudos muones volando
en tiempos relativistas
sobre el azul del Caribe
no les importa.

Wednesday, April 11, 2018

Más Allá, lo Real

Desde la nada oscura
Bajamos la avenida que del cerro baja
a la soledad del centro
dentro de sueños violeta.

Si bajamos somos. Somos
de un sujeto suspendido su suspenso.

Podríamos ser quien habla,
quien escucha.
O ser los dos,
quien habla, y quien escucha.

En esta perplejidad nos acecha un anhelo:
un dolor ondulante
reptando indiferente
sobre la piel distante de un recuerdo de hielo.

Un destello estalla
en la esquina que duerme y se va. Más allá
despierta una amenaza que nunca durmió.
De fruta podrida

un olor y un frío de madrugada
silban en la oscuridad. Sisea
un farol de gasolina que clarea
un puesto de batatas y cebolla.

He aquí el mercado.

Wednesday, December 13, 2017

El Petro

El Petro ¿engendro o panacea?
En una economía funcional una moneda sirve como depósito de valor, como medio de intercambio y como unidad de cuenta.

En la economía disfuncional que hoy vivimos en Venezuela un billete no sirve como depósito de valor. Si trece billetes de cien eran necesarios para comprar hace un año un café, ciento treinta son necesarios hoy. Billete que se guarda, billete que se pierde, sabe todo el mundo.

A Cup of Coffee

Los billetes tampoco sirven como medio de intercambio: simplemente no se consiguen. En los cajeros externos de los bancos rara vez hay efectivo; y cuando lo hay solo se nos dispensa un monto máximo de diez mil bolívares, a duras penas suficiente para comprar una empanada. En los cajeros internos de los bancos los montos también están limitados: a menos que paguemos una jugosa comisión a las mafias que se aprovechan del caos. (Es verdad que después de largas colas los viejitos podemos en algunos casos cobrar la pensión del seguro social, pero esto no nos salva del todo de la locura: como no hay billetes de baja denominación para dar vuelto, los comerciantes casi nunca pueden aceptar los billetes de cien mil.)

Tampoco sirven los billetes como unidad de cuenta: los precios varían tan rápido que es difícil hacerse una idea, en bolívares, del valor de las cosas; la gente en la práctica usa el dólar como indicador de valor, como unidad de cuenta. Y es aquí donde la negligencia criminal de la autoridad monetaria nos acribilla: en ausencia de una asignación racional de divisas por parte del BCV, carecemos de una tasa de cambio oficial para el dólar, carecemos de una tasa de cambio creíble quiero decir. La carencia de una tasa de cambio oficial creíble abre la puerta a Dolar Today, una simple página web que en la práctica determina el tipo de cambio del dólar —y como consecuencia determina el nivel de precios—.

Es en medio de este despelote que el gobierno ha propuesto una nueva forma de moneda, presunta criptomoneda: el Petro.

¿Pero podría en la situación actual funcionar este Petro? Es difícil. Ninguna moneda funciona y sobrevive si el público no tiene confianza en el ente que la emite: en el caso del Petro el gobierno actual de Venezuela: el mismo gobierno que nos trajo el despelote que describimos arriba.

¿Sería racional, consistente con la realidad, esperar que el público confíe en este nuevo engendro de Maduro y su equipo económico?

Thursday, November 09, 2017

Niños que Comen de la Basura

Naturalización del desastre en Venezuela
Ayer mi esposa y yo vimos dos niños comiendo de lo que encontraban hurgando en la basura.

Que en los últimos tiempos en Venezuela mucha gente se alimenta de los desechos es una realidad conocida, documentada por fotografías y vídeos, usada como tema de propaganda política: es casi un cliché. Aún así, una cosa es lo que conocemos a través del discurso, otra lo que perciben directamente nuestros sentidos; lo que vimos ayer de cerca, con nuestros propios ojos, nos conmovió.

Uno de los niños, ya adolescente, bebía los restos de un líquido en una botella que había sacado de una bolsa de plástico; bebía con naturalidad, como quien bebe sentado en la mesa un vaso de jugo de melón, como quien cena en su casa después de un día de trabajo. Que el niño bebiese con naturalidad no tiene por qué sorprendernos siendo el comer natural, función universal de todo lo que está vivo: come la gente, comen las tortugas, comen los fagocitos, comen —podría argumentarse— hasta los virus. Pero así como el comer es natural también lo es su función opuesta: el excretar, expulsar de un organismo los residuos de las funciones de la vida. Es excreta de la sociedad la basura, residuo de la vida social, y en cuanto a excreta es tóxica para el cuerpo social; por eso nos produce asco, un sentimiento que nos alerta del peligro que cobija lo asqueroso, que nos impulsa a alejarnos de algo que siendo ponzoña nos puede dañar.

Así como la basura nos da asco, en contraposición la presencia de otras personas nos genera empatía, el impulso biológico a identificarnos con ellas; excepto cuando son el enemigo.

Los niños que vimos ayer comer de la basura son como nosotros, podrían ser nuestros hijos, o nuestros nietos —no son el enemigo—. Verlos cenar basura nos conmovió porque la empatía nos hizo sentir con ellos el conflicto, la humillación, la tragedia, de tener que conjugar el comer con el asco: de ver disminuida la dignidad.. Y siendo la tragedia es en última instancia una cercanía a la muerte, la empatía disparó en nosotros el también biológico impulso de actuar para sobrevivir —en mí de aniquilar al enemigo y en mi esposa, siendo madre; fuente de vida nueva y alimento, de romper a llorar—.

Yo por mi parte, mientras viva, no voy a olvidar quien es el enemigo: el asqueroso y despiadado enemigo que nos ha llevado a alimentarnos de nuestra propia excreta.

Wednesday, September 27, 2017

Venezuela, Consenso de Washington y Dogma Neoliberal

Aprender a aprender de la realidad
El Consenso de Washington es la expresión concreta del dogma político neoliberal.

Ronald Reagan, en los Estados Unidos, y Margaret Thatcher, en el Reino Unido, fueron en los años 80 apóstoles excelsos y sumos sacerdotes del dogma neoliberal —Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, su monaguillo, su "perro simpático que no genera problemas"—.

El Consenso de Washington es el nombre que se da a un paquete de medidas económicas orquestadas —en sintonía con el dogma neoliberal— por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

En 1989 este paquete del Consenso de Washington, el paquete neoliberal, fue aplicado en Venezuela. ¿Qué nos trajo? Nos trajo el Caracazo. Nos trajo después a Hugo Chávez Frías —quien a su vez nos dejó como legado a Nicolás Maduro, su hijo dilecto—.

En un intento de mitigar las consecuencias negativas de su implementación, a finales de los años 90 el Consenso de Washington fue ampliado para incluir entre sus políticas el combate a la corrupción, la reducción de la pobreza y la protección de los sectores vulnerables. Aún así, hoy se le considera muerto.

En 1998 Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, introdujo un conjunto de ideas que se conocen como el Post-Washington Consensus, “Más Allá del Consenso de Washington”. Para Stiglitz el Consenso de Washington fracasó porque "la simple liberalización de los mercados no es suficiente para garantizar su operación efectiva, particularmente en los países subdesarrollados. La existencia de asimetrías de información, que impiden a los mercados asignar recursos eficientemente, y la carencia de sistemas institucionales completos y y eficientes que mitiguen estas asimetrías, son las causas de esta insuficiencia”.

El gobierno actual ha reducido a polvo cósmico la precaria base institucional que teníamos. Caracterizan hoy la praxis gubernamental la extorsión abierta, la apropiación indebida y el uso crudo de la fuerza para proteger ilegítimos intereses particulares. Podemos decir, sin exagerar, que el pranato penitenciario ha surgido como paradigma institucional.

Detener esto es necesario, pero no es suficiente. Como sociedad tenemos que aprender a aprender de la realidad. Y aprendiendo de la realidad tenemos que evolucionar —mirarnos nostálgicamente el ombligo es contraproducente—.

Aquellos vientos trajeron estas tempestades, no lo olvidemos.

Friday, September 22, 2017

Los Cuentos que el Fuego Había Contado

Dialecto de lo incandescente
A la medianoche
el fuego de anaranjado se volvió brasa de rojo.
En la madrugada
se volvió gris. Se acostó entre las cenizas.

Al amanecer
el bosque era brillantes de escarcha y alfileres de frío.
Los viajeros dormían
acurrucados en la tienda de campaña.

Cuando el viento del lago voló,
cada uno despertó y se sentó
en el calor del rescoldo –
callado– como esperando

de día
los cuentos que el fuego había contado
de noche.
    El fuego tranquilo dormía.

A las diez
con una rama revolvieron las cenizas.
El fuego otra vez
levantó su voz, siguió su historia.

Wednesday, September 20, 2017

El Bigote Farsante en la Televisión

Fenomenología de la palabra desquiciada
–Se tiraron dos y la plegaria
    dijo la locura
¿Dónde comienza el mundo—termina la palabra?
–En el principio era la palabra
La palabra era y el miedo
Eran también hambre
    dolor y deseo
    pinchazo ardiente de la avispa afilada

–Padre ¿por qué me has abandonado?
    Y estalló el cielo y llovió dolor de hiel
    Demonios azules sacudieron sus lenguas lascivas
    Clavaron sus tridentes en las nalgas de los pecadores
    estrangularon a los curas borrachos

–Era la magia la palabra
el mundo que no es mundo –ilusión
ansiedad detrás del telón en la diégesis de un suplemento–
la pinche palabra pueril de la pinche basura
que se tragó al jardín
–No podeis servir a la palabra de Dios y a Mammón
    el bigote farsante parlando en la televisión–
palabra de Mammón

Thursday, September 14, 2017

Vivo en el Café

Sustancia y espíritu del espabilar
Vivo en el café,
en el descenso granuloso
desde la bolsa hirviendo hacia la cafetera
de peltre blanco y acentos azul marino.
Despierto al azul dulce de la llama de la hornilla de kerosén
en penumbras amarillentas de Catia.

Vivo en el café
en la nostalgia oscura
de la casa undulante de bahareque
debajo de la calle que lleva al puente
que brinca sobre el murmullo del río en la mañana
fresca todavia de San Juan de los Morros.

Vivo en el café
en la humedad lasciva
de un verano en el Norte de Indiana
en los unlimited refills de la cafetería
construída de sueños de Irlanda –nostalgia de los hombres blancos
que desangraron los árboles de una selva tropical–.

Vivo en el café,
en el olor caliente
del marroncito de a medio que en la panadería
sorbo tras sorbo canta el maestro de solfeo
de la Casa de la Cultura,
a una cuadra y media de la Iglesia de Petare.

Vivo en el café
busco significados, razones,
razones reptilianas: dolor de peligro
roces de ayuntamiento, contento de alimento.
Me pregunto si busco también el regreso a la muerte.
    En otra vida busqué a Dios.

Sunday, August 20, 2017

En el Mar un Ángel

Aún los ángeles anhelan mirar
Desde cirros y nimbos
y azules
a la iglesia de tejas
de tierra

cerro arriba de la mar,
bajo el sol,
descendió en alas mudas
un ángel.

    Resonó entonces de las campanas
    el bronce
    llamando a la misa de los muertos.

Del viento
los dedos ligeros rozando su piel,
el ángel

se imaginó hombre. Caminó entre piedras
y cactos
hacia la puerta, la gente y la oscuridad.

 De negro
 una mujer se acercó.
 Susurró

    desde tiempos lejanos.
    –Yo soy tu madre.

Friday, July 07, 2017

Yekuana, Birongo, Timotes

En el principio la palabra era la tierra
Paseando por Tacarigua
elevando papagayos
Mucurubá recordando
viendo volar guacamayas.

Selva verde de yekuanas
calles secas de Carora
calores de Maracaibo
Caripe de selva oscura.

Sol salado en Higuerote
corsarios sobre Cubagua
caimanes en Tucupita
sobre Mariche zamuros.

Carúpano carnavales
mantecadas de Cacute
Maturín de calles muertas
cuentos de maquiritare.

Iguanas verdes Birongo
guayabas verdes Los Teques
gamelote Guarapiche
cacao y dulce Curiepe.

Puertas grises de Timotes
olas azules de Chuspa
en la radio desde un sueño
tomorrow night Guasipati.

Friday, June 16, 2017

Fractura de lo Real

En tiempos de hambre, muerte y mentiras
Hay un dolor en el aire.
Se mete por las narices,
nada en la sangre y
subrepticiamente se instala en los huesos.

Resuena en furtivos lejanos
ruidos de motocicleta
ansias, temores y desencantos.
Quiere durar.

Hay un dolor en los sueños
quebrados, quemados, castrados.
Salta de hojas amarillas
devoradas por polillas en libros viejos.

En la costa fría de un mar gris
se oculta en olas oscuras
reventando sobre rocas.
Quiere dormir.

Hay un dolor en la vida
desierta de vientos frescos
que vuelen sobre caminos
de selva, de manglares, de montaña.

Grita en boca de los hijos.
Repta en la desesperanza,
en fétidos verdes hilos
que cruzan de barro calles inclementes.

Hay un dolor,
quiere olvidar.

Saturday, June 10, 2017

Remembranza de 1962

Ciclos de lo real en la perplejidad
–Era el occiso
conocido en los bajos fondos con el remoquete del Ratón –
había dicho el noticiero
de las 6 de la mañana.

El niño
iba a la escuela como en lo oscuro de un sueño.
En el quiosco
de revistas, en primera plana, el tabloide

exhibía la foto.
En la luz de un flash acribillado
yacía decúbito proclive

contra una pared
en blanco y en negro
abyecto el Ratón.

Sus ojos entrecerrados, sus labios resignados
y su escapulario
de la Virgen entre sus dedos

disociados de la sangre
negra que le arrancó la vida del pecho

y en un charco bajo su cadáver
se congeló.

El niño
trató de no pensar, pero no pudo.

En su imaginación, hacia la muerte
en la noche
trepaba por escaleras hediondas a orine
el Ratón.

Detrás de él
corrían y reían a carcajadas
sus camaradas
de la Dirección General de Policía.

Thursday, June 08, 2017

Cuento Vegetal

Muy breve historia de Venezuela
Venezuela vivió
de dulce olor a monte
de bosta de burro
en polvo anaranjado de Valera.

Venezuela vivió
de risas resonando
olor a lápices nuevos
en el patio de la escuela.

Venezuela vivió
de sol ardiendo
sobre carreteras infinitas
en negro de asfalto.

Venezuela vivió
de piel salada
de bronce
en la playa.

Venezuela murió
de dolor
ahogada
en mierda cruel.

Saturday, May 27, 2017

Gavidia

Donde se juntan lo cercano y lo infinito
Lucen de lejos los frailejones
de plata verde, grises las rocas,
hilachas de blanco azul la niebla.

De olor a leña abrasada los sentimientos,
caricias calientes consuelan el frío
cuajado en las mejillas.

Susurra el viento
promete maravillas
ocultas en las gargantas de la montaña.

Las aguas del río
embarcan cristalinas, tranquilas, cantarinas
las almas de las lagunas al mar.

El paisaje inmenso
arropa la eternidad.

Wednesday, May 03, 2017

Asamblea Constituyente

Confrontación, Manipulación, Irresponsabilidad
Para comprender el concepto de constitución-como-función debemos clarificar la visión académica de los objetivos tradicionales de una constitución. Una idea central en este sentido es la limitación del poder del gobierno. Las constituciones generan un conjunto de principios inviolables y disposiciones específicas a los cuales deben ajustarse las leyes y las actividades gubernamentales. Esta función, llamada usualmente constitucionalismo, es vital para el funcionamiento de la democracia. En ausencia de un compromiso con una ley superior, el estado puede funcionar para el beneficio a corto plazo de quienes circunstancialmente detentan el poder o la mayoría. Quienes estén fuera del poder pueden llegar a percibirse sin protección alguna, y como consecuencia usar con mayor probabilidad medios extra-constitucionales para adquirir poder. Al limitar el alcance del gobierno y comprometer a los políticos a respetar ciertos límites, las constituciones hacen posible el gobierno.
Convocar una asamblea constituyente en medio de la crisis que vive el país es una confrontación, una manipulación, una irresponsabilidad. Pretender refundar a conveniencia propia la República es una agresión a la abrumadora mayoría, un acto de confrontación mediante el cual el gobierno se delata dispuesto a lo que sea para mantenerse en el poder. La convocatoria es una manipulación política: si la oposición no participa será acusada de rehusar un camino formalmente legal, y si la oposición participa convalidará un juego que el gobierno ha amañado para que le sea imposible perderlo. Es una irresponsabilidad, en medio del hambre, la escasez y la violencia que vivimos, desestabilizar aún más las instituciones y profundizar el desorden social.

Si al gobierno en realidad le importase la integridad de la República aceptaría las reglas del juego democrático, cesaría de violentar los límites impuestos por la constitución y asumiría el costo político de implementar políticas racionales y eficaces para al menos detener la debacle económica.

¿Pero le importa realmente al gobierno el bienestar de los venezolanos? A estas alturas del juego lo dudo, aunque quisiera equivocarme. En todo caso si quienes conforman el gobierno no cesan de actuar de acuerdo a sus intereses personales, si no asumen con seriedad su responsabilidad de administrar el país, que Dios salve a la República.

Monday, March 27, 2017

Carta Democrática Interamericana

Consecuencias de su aplicación sobre la identidad nacional de Venezuela
En 1995 Arturo Uslar Pietri, escritor destacado, notable ciudadano, educador por tres décadas en Valores Humanos, declaró a un periodista de la revista Semana.

—Venezuela está atravesando la crisis más grave de toda su historia.

Era entonces tan grave la crisis que no podíamos concebirla peor. Nos equivocábamos. Hoy la vida cotidiana se ha hecho un infierno, hemos llegado al borde del colapso social.

Un aspecto de la crisis, no el único, es político.

El gobierno, acorralado por su ineficacia y la pérdida de toda legitimidad, ha tomado el camino de la opresión. Con la connivencia abierta del Consejo Nacional Electoral la posibilidad de elegir ha sido por los momentos cerrada.

La oposición tradicional, intoxicada ante la perspectiva de regresar al poder, ha sido incapaz de construir una narrativa que capture en la imaginación un país cónsono con las aspiraciones y necesidades de la gente. Su desempeño en los gobiernos locales ha sido pésimo, en el mejor de los casos mediocre.

Altos funcionarios de la Organización de Estados Americanos, OEA, argumentan que esta situación justificaría aplicar al Estado venezolano la Carta Democrática Interamericana. ¿Pero contribuiría realmente tal medida a resolver la crisis en Venezuela?

Aplicar la Carta Democrática a Venezuela injuriaría gravemente la identidad nacional. Los costos para el país consecuencia de esta injuria superarían con creces los exiguos beneficios que pudiese traer.

¿Qué queremos decir por identidad nacional? ¿Por qué sería dañada? ¿Por qué tal daño resultaría costoso para los venezolanos?

La identidad nacional puede ser comprendida como una instancia de identidad social, un concepto introducido a finales de los años 70 por el psicólogo social Henri Tafjel.

De acuerdo a la teoría de identidad social, en nuestra interacción los seres humanos nos definimos como asociados a ciertos grupos. Y actuamos en un contexto dado para que nuestro grupo sea percibido positivamente en relación a otros.

En general pertenecemos a más de un grupo. Podemos ser católicos, evangélicos, agnósticos; niños, jóvenes o viejos; en la universidad profesores, empleados administrativos, obreros; o podemos ser colombianos, españoles, o venezolanos. Algunos grupos son mutuamente excluyentes: no se puede ser católico y ateo al mismo tiempo; otros, la mayoría, no lo son.

Desde el punto de vista social la identidad puede concebirse como el conjunto de narrativas y normas sociales compartidas por quienes pertenecen a un grupo. Estas narrativas y normas, interiorizadas por las personas, condicionan sus actitudes y lo que hacen.

La identidad nacional puede definirse como la de “un grupo de personas que sienten que son una Nación”. Las narrativas asociadas a la identidad nacional son sustentadas por los símbolos nacionales, la historia, las instituciones nacionales y las narrativas políticas.

Las narrativas políticas son particularmente importantes porque condicionan nuestro sentido de la acción colectiva. Un ejemplo de narrativa política es la noción del excepcionalismo americano, según la cual los Estados Unidos de Norteamerica tendrían la misión de transformar el mundo de acuerdo a sus valores. Esta narrativa es central a la identidad nacional de los estadounidenses. Y en el mundo están a la vista los efectos del poder que resulta de su vigencia.

La identidad nacional llevada a extremos patológicos puede ser peligrosa, nos enseña la historia. Pero al mismo tiempo un Estado Nación es inviable si su población carece de un claro y vigoroso sentido de pertenencia. Una identidad nacional positiva es condición necesaria, por ejemplo, para el desarrollo económico y social.

Este último hecho es de particular interés para nosotros, los venezolanos. Si queremos prosperar nuestra identidad nacional debe ser fortalecida, no menoscabada.

La OEA es, no lo olvidemos, un ente externo a Venezuela. Invocar su acción como instancia superior para resolver nuestros problemas es declarar nuestra incapacidad para gobernarnos a nosotros mismos, contaminar nuestra identidad nacional con una narrativa según la cual los venezolanos seríamos impotentes. A esto hay que agregarle que algunos llegan al extremo de colocar a la OEA por encima de las leyes venezolanas. Poniendo así en tela de juicio nuestra capacidad de darnos nuestras propias normas, nuestra autonomía, injurian aún más nuestro sentido de competencia.

Aplicar la Carta Democrática Interamericana al Estado venezolano es asestar una puñalada al corazón de la identidad nacional de Venezuela.

¿Y para qué? La OEA no tiene el poder o la legitimidad necesarios para forzar una solución en Venezuela. Activar la Carta Democrática no pasaría de ser una medida efectista, puramente teatral.


Podría argumentarse que no aplicar la Carta Democrática de la OEA significaría abandonar la búsqueda de una solución a la crisis, pero esto no es verdad. Al contrario, una solución pasa por interiorizar que Supermán no va a venir de Metrópolis a resolver nuestros problemas, que no nos queda más alternativa que asumir la responsabilidad de enfrentarlos nosotros mismos.

¿Qué hacer entonces?
 
“Cambiar de modelo de desarrollo, pensar de otra manera, poner los pies sobre el suelo y reducir el tamaño del Estado”,  sugirió Uslar Pietri hace 21 años.

Un paso importante en este sentido sería trabajar para fortalecer la sociedad civil: el sector social que trasciende los muy particulares intereses de los políticos y los hombres de negocios.





Sunday, March 26, 2017

Galería de Fotos de El Hatillo

Fotos del alma de un pueblo
De lejos el barrio El Calvario parece una cascada de casas descendiendo desde el cerro hasta el pueblo. En la panadería sonríe la gente en la cola para el pan de las cinco. Sonriendo una muchacha de bruja en Halloween nos da la bienvenida a un restaurante. Sonríen los caminantes de domingo en La Lagunita, la multitud que en la tarde se agolpa en el terminal de pasajeros, el hombre que conversa con sus amigos al lado de la pastelería. Sonríen también el sol que se viste de naranja esperando la noche; la finca de vegetales cerca de la plaza Bolívar; el bucare en flor; el rosado, azul celeste y negro de una fachada; el campanario de la iglesia.

Aplastado por la desidia y la codicia El Hatillo insiste tercamente en sonreir. Esta galería de fotos así lo demuestra.